Hace cinco meses que campesinos,
colonos y estudiantes del estado de Hidalgo, uno de los que
ostentan más pobreza en el país, se encuentran
en plantón frente al Palacio de Gobierno en la ciudad
de Pachuca. Están ahí, porque, luego de infinidad
de entrevistas, pláticas, promesas, plazos y más
plazos, en los hechos, que son los que cuentan, el gobierno
del estado se ha negado a atender los problemas que los aquejan
y a los que está estrictamente obligado. Son los mismos
problemas que gobiernos reaccionarios de otros estados, como
el de Querétaro, se han negado a resolver, es decir,
drenajes, aguas potables, electrificaciones, pavimentos, etc.,
etc. Ningún lujo, ninguna exageración, nada fuera
de lo mínimo para una vida digna.
Desde el principio de la pacífica protesta, el gobierno
del estado echó manos de sus recursos publicitarios para
presentar a los modestos peticionarios poco menos que como unos
desestabilizadores y unos delincuentes, les llovieron comentarios
de periodistas supuestamente independientes indignados por su
atrevimiento y hasta un intento de desalojo violento del plantón
por parte de unos lúmpenes a sueldo tuvieron que sufrir
los humildes solicitantes de obras y servicios. La represión
gubernamental que han padecido estos hidalguenses de los más
pobres, no quedaría mínimamente descrita si no
añadiéramos las agresivas declaraciones públicas
del propio Secretario de Gobierno, Francisco Olvera Ruíz.
Para variar las formas del ataque oficial, en días pasados,
apareció un desplegado firmado por la supuesta “Causa
Social Belisario Domínguez, A.C.”, cuya cabeza
visible es un tal Víctor M. Pérez Castelazo (Ver
El Sol de Hidalgo del pasado 2 de diciembre) en el que la citada
“causa social” arremete contra el Movimiento Antorchista
Hidalguense y su dirigente, la profesora Guadalupe Orona Urías.
Como muchos otros antes que él, Pérez Castelazo,
lanzó afirmaciones sin respaldo esperando que los ingenuos
lectores las creyeran a pie juntillas en atención a su
autoridad moral y probidad, pero, afortunadamente, ni existe
ese tipo de lectores, ni Pérez Castelazo goza del prestigio
que quisiera, antes bien, con su escrito sin pruebas, ha quedado
públicamente reconocido como un mentiroso de baja estofa.
La “causa ciudadana” de Pérez Castelazo,
afirma en su desplegado que sus integrantes “buscamos
el desarrollo y mejor nivel de vida de las personas de escasos
recursos basados en los programas federales, estatales y municipales
específicos para tal efecto”. No obstante, en el
escrito de referencia, no se aclara si ya han encontrado aunque
sea algo de ese “desarrollo y mejor nivel de vida”,
es decir, si existe en alguna parte del estado de Hidalgo o
del país, alguna persona que se haya beneficiado alguna
vez de su labor o todavía siguen “buscando”.
La “causa ciudadana” de Pérez Castelazo es,
pues, un vil membrete del que nadie, nunca, se ha beneficiado
ni ha sabido nada y que se presenta en sociedad atacando al
Movimiento Antorchista.
Por ello, para alejar toda sospecha de impostura, Pérez
Castelazo informa que su asociación civil “no es
una organización fantasma” y, asegura, sobre todo,
que es “autónoma y no está bajo las órdenes
del gobernador ni del secretario de gobierno o algún
otro funcionario”. ¿Qué necesidad tenía
Pérez Castelazo de entrar aclarando que a él no
lo manda ni el gobernador ni el secretario de gobierno? ¿No
le parece, amigo lector, que ante esta explicación no
solicitada por nadie, todo queda perfectamente claro? Se autodenunció
Pérez Castelazo.
No va a ser ni la primera ni la última vez que los hombres
del poder se sirvan de palafreneros para conseguir sus objetivos.
La historia de los provocadores y mercenarios es tan vieja como
la sociedad dividida en clases sociales, en consecuencia, no
me sorprende en lo más mínimo la maniobra, lo
que sí resulta verdaderamente admirable y de subrayarse,
es la torpeza con la que en esta ocasión se ha despachado
a los operadores; el empleado que le redactó el desplegado
a Pérez Castelazo, merece el despido fulminante pues,
queriendo alejar las sospechas, atrajo toda la atención
sobre los ocultos amos. No, señor Víctor M. Pérez
Castelazo, nosotros no solamente lo vamos a hacer a usted responsable
de cualquier daño que sufran en su integridad física
o en su vida nuestros compañeros y compañeras,
en particular, la valiente luchadora, Guadalupe Orona Urías,
sino que también vamos a hacer responsables a quienes
lo informan, lo mandan y lo empujan a usted, como es, por ejemplo,
Francisco Olvera Ruíz, el Secretario de Gobierno.