MOVIMIENTO ANTORCHISTA


La resistencia
a la pobreza no tiene límites

Omar Carreón Abud
Dirgente del Movimiento Antorchista en el Distrito Federal
14 de noviembre de 2005

 

Hace apenas dos semanas, me permití dirigirme a mis gentiles lectores, manifestando mi preocupación por los saqueos que acababan de tener lugar en Cancún con el pretexto del huracán Wilma y dije que, si bien era cierto que las condiciones de emergencia atenuaban la gravedad de los delitos cometidos, también era cierto que, a nivel nacional y a nivel mundial, desde hacía ya tiempo se estaban creando condiciones peligrosas de pobreza, tales que, ya sin huracán y sin situación parecida, se podrían producir esos lamentables saqueos a los comercios.
En ese momento, estaba yo lejos de imaginarme que, casi inmediatamente después, en otro país, muy alejado del nuestro, iban a aparecer gravísimas manifestaciones de esa exacerbación de la pobreza y el abandono a las que me refería. En efecto, el jueves 27 de octubre, hace 15 días, en un barrio proletario del noreste de París, un grupo de muchachos salió a la calle a causar destrozos en protesta por la muerte de dos jovencitos de 15 y 17 años que se electrocutaron en una caja de registro eléctrico cuando estaban escondidos de la policía que los perseguía.
Las protestas violentas se extendieron a otros barrios y continuaron los días que siguieron, llegando a causar destrozos en el corazón de París, en la mismísima Plaza de la República, en la que se incendiaron varios automóviles. A la hora en que escribo, martes 8 por la tarde, ya van 12 noches de disturbios violentos que siguen incontenibles, ya los hay en toda Francia y hasta en Bélgica y Alemania, al grado que el gobierno francés afirma que 300 municipalidades están bajo el terror nocturno por la acción de jóvenes quemando vehículos, comercios, bancos, oficinas públicas, estaciones de policía y artículos del equipamiento urbano, en una palabra, arremetiendo contra lo que, según su leal saber y entender, representa al Capital y al Estado que los oprime y humilla.
Hay siempre la tendencia a explicar sucesos como estos diciendo que se trata de hechos aislados que tienen su origen en una familia que no ha cumplido con su papel de educar a los hijos, creo, por el contrario, que ya va siendo hora de que se encare a la realidad y, por cruda que resulte, se le explique satisfactoriamente. Los jóvenes franceses que llevan a cabo actos de violencia y destrucción son los hijos y nietos de los africanos negros o árabes que se trasladaron a Francia y a Europa desde hace unos treinta años en busca de un empleo que no encontraban en su país. Ahora, esos muchachos, son franceses, pero no han contado con educación de calidad, ni han podido terminar una instrucción universitaria, ni tienen empleo de ninguna especie, vagan por las colonias en donde viven recluidos sin haber sido integrados ni productiva ni socialmente.
El sistema de producción en vigor tiene como su alfa y su omega, la generación de ganancias para el dueño del capital y, para que estas se produzcan en cantidad suficiente, se tiene que elevar la productividad de la fuerza de trabajo que se compra, es decir, lograr que el obrero produzca más en menos tiempo. Para ello, se compran máquinas que potencian la capacidad del obrero pero, al mismo tiempo que lo hacen, las máquinas eliminan a unos trabajadores echándolos a la calle y a otros les cierran para siempre la posibilidad de contratación. Para ese personal sobrante, no hay nada, tiene que arreglárselas como pueda. En consecuencia, los desocupados en el mundo y en México son ya enormes masas que, o no tienen ningún empleo, o venden baratijas en las calles, o se dedican a delinquir. ¿Cuánto más puede durar esta situación?
La violencia incontrolable que el mundo está mirando pasmado es una explosión de furia de los hambrientos de todo, de los que nada tienen, es una protesta descontrolada por la marginación que sufren y, puede decirse, que es más violenta y más agresiva, a medida que es mayor la intensidad de la propaganda les presenta cotidianamente en la televisión el mundo idílico al que nunca tendrán acceso, de ahí que, según mi modesta opinión, no deban sorprendernos los resultados.
La situación es extremadamente preocupante. Más aún porque no se ve en el horizonte ningún hombre de los del poder que reflexione y haga propuestas para revertir la escabrosa situación que se ha generado. Los líderes mundiales lo reducen todo al combate contra el terrorismo y la promoción de la democracia, los líderes nacionales, juran y perjuran que México ha cambiado y que vamos muy bien y, cuando se llegan a adoptar algunas medidas, no son más que las que se pueden catalogar de “caridad pública”, nadie hay que proponga transformaciones estructurales, de fondo, que si no acaban por completo, si reduzcan significativamente la injusta distribución de la riqueza.
Si así se juzga lo que sucede en el mundo, si así lo que sucede y puede suceder en México, resulta verdaderamente sorprendente que entre las mortificaciones de la gente del poder sólo se piense en ajustar más las clavijas a los oprimidos, en someterlos más y controlarlos más, que se piense, como lo hacen los señores Diputados perredistas en la Asamblea Legislativa, cómo prohibir las protestas públicas o, como lo hace el gobierno de Vicente Fox, como espiar mejor y castigar a los ciudadanos. No hallo otra forma de ilustrar su proceder que recurrir a la vieja sabiduría popular que tan exacta resulta siempre: están viendo el temblor y no se hincan.

 

"Si requiere mayor información sobre nuestras actividades no dude en contactarnos", "Visite nuestra seccion de Articulos para mayor información"

 

INICIO | DIRECTORIO | ARTICULOS | EVENTOS | PUBLICACIONES | COMUNICADOS | CONFERENCIAS
FOTOGALERIAS
| ESPARTAQUEADAS | AVISO LEGAL | MAPA DEL SITIO
Powered By:
webdesign.net.mx
Movimiento Antorchista de México - Copyright © 2000 -
antorcha@antorchacampesina.org.mx