Después de algunos
años de luchar por mejoras para la gente más desprotegida
de este país, quienes formamos parte del Movimiento Antorchista
Nacional, sabemos que, desgraciadamente, es una práctica
muy común de los gobernantes, provengan del partido que
provengan, hacer promesas de soluciones y luego, a la hora de
la verdad, no cumplirlas. La democracia de la que algunos están
tan orgullosos, más particularmente, la denominada “transición”,
no ha contribuido ni siquiera a reducir esta lacra nacional,
antes bien, la ha exacerbado; ahora, la mayoría de los
políticos no se interesa por un programa de transformación,
no se ocupa de combatir los grandes problemas nacionales, en
el colmo del pragmatismo, sólo tienen como meta, arribar,
ocupar el ansiado puesto, sostenerse y, “después
de mí, el diluvio”.
Ese individualismo y cortoplazismo, está provocando un
desencanto generalizado de la ciudadanía hacia los partidos
políticos, cada día es mayor el abstencionismo,
cada día crece la cantidad de quienes están absolutamente
convencidos de que “todos los políticos son iguales”,
de que “todos los partidos son iguales”, cada día
son más quienes se sustraen a la actividad política
y no sólo no acuden a votar, sino que tampoco exigen
efectividad y realizaciones trascendentes en su favor a los
gobernantes. Así estamos y no dudo de que haya quien
se regodee y abuse de que le quede el campo libre. No obstante,
no hay que olvidar jamás que antes del Tsunami que devastó
costas de Indonesia, el agua se retiró mar adentro y
algunos, hoy desaparecidos, hasta se acercaron a disfrutar del
curioso fenómeno.
Reflexiono de esta manera porque, si bien es cierto que la práctica
de prometer y esconderse a la hora de cumplir, es ya reconocida
como común, en la Delegación Gustavo A. Madero
se está llevando a cabo por estos días, un operativo
especialmente curioso que consiste en incumplir promesas muy
recientemente firmadas y en cancelar un diálogo resolutivo
que apenas hace unas semanas se venía sosteniendo con
la delegada Patricia Ruíz Anchondo. No se necesita ser
muy suspicaz, por tanto, para concluir que ya no se trata solamente
de la inveterada práctica de prometer para llegar y sostenerse
mientras pasa el tiempo, sino que se trata de provocar a los
burlados para generar problemas mayores, en este caso al Gobierno
Central del DF que es a quien, en última instancia, se
le deberá exigir que cumpla lo prometido por sus –como
su nombre lo indica- delegados.
Así es, en efecto, apenas el pasado 26 de julio se firmaron
compromisos de obras y acciones de gobierno por parte de la
delegación GAM y luego, el 31 de agosto, fueron puntualmente
ratificados mediante oficio firmado por Jorge González
Macías, en su calidad de Director Jurídico y de
Gobierno de la misma dependencia. A pesar de ello, y de que
hasta hace unas semanas se celebraban pláticas respetuosas
encaminadas a convertir en hechos las promesas escritas, de
repente, como rayo en cielo sereno, sin que mediara complicación
u obstáculo visible, las reuniones se suspendieron, las
puertas se cerraron y las promesas lo siguieron siendo. En consecuencia,
puesto que ignoramos lo qué realmente pasó, estamos
en nuestro derecho de suponer que se pretende suscitar movilizaciones
ciudadanas de protesta al GDF por el trato recibido en la delegación
Gustavo A. Madero.
No me queda la menor duda de que la delegada en GAM, la licenciada
Patricia Ruíz Anchondo, está perfectamente enterada
de que a los colonos antorchistas se les cancelaron las soluciones
y se les cerraron las puertas, lo digo porque durante varios
días mis compañeros han acudido a solicitar una
entrevista con ella y, hasta ahora, se les ha negado. De lo
que ya no estoy tan seguro es de que haya sido correctamente
informada cuando tomó esa decisión; me consta
que hay empleados, pocos, pero hay, que informan falsamente
que “las peticiones ya cambiaron” o que “ya
se añadieron otras nuevas” o, incluso, que “ya
se solucionó la mayor parte”, por tanto, me tomó
la libertad de informarle a la señora Delegada desde
este espacio, que las peticiones no se han resuelto y que no
han cambiado ni aumentado, siguen siendo exactamente las mismas
del compromiso de agosto.
Se trata de iniciar los trámites para desincorporar terrenos
en dos colonias de Cuautepec Barrio Alto, con el fin de ampliar
una primaria, construir una secundaria y una Casa de la Cultura,
de adquirir un terreno para construir un aula de usos múltiples
en la colonia Ampliación Benito Juárez, de rehabilitar
dos Jardines de Niños, de reconocer dos tianguis mediante
lo cual la gente puede ganarse la vida legalmente y en paz,
de la electrificación de 30 viviendas en la colonia Malacates
y de apoyar la construcción y el equipamiento de la Casa
para Estudiantes de la Preparatoria Lázaro Cárdenas.
A nadie que tenga un mínimo de buena fe, le pasará
por alto que se trata de ayudar a la satisfacción de
las necesidades elementales que tienen los capitalinos más
desprotegidos, su justeza está, por tanto, fuera de toda
duda. A nadie, tampoco, le puede quedar duda de que, ahora a
través de este medio público, nos dirigimos nuevamente
a la autoridad de la delegación para obtener respuestas.
Antes de movilizarnos masivamente a las oficinas del GDF a solicitar
la intervención del Jefe de Gobierno, Alejandro Encinas,
acudiremos mañana viernes, como siempre, en comisión
ordenada y respetuosa, a solicitar una entrevista con la señora
Delegada, Patricia Ruíz Anchondo. Si no se obtienen resultados
positivos, quedará claro entonces que no se trataba de
una provocación de empleados menores, sino de una calculada
maniobra para escamotear las soluciones y burlarse de la gente
más pobre de la ciudad.