En su informe de gobierno al frente del Distrito
Federal, el licenciado Alejandro Encinas, dijo: Se trata de
construir una ciudad y un país verdaderamente democráticos,
que reivindique valores éticos, enfrente el racismo,
la discriminación y la desigualdad social. No obstante,
los modestos colonos que forman parte del Movimiento Antorchista
en el Distrito Federal, son testigos de que hay una enorme distancia
entre los dichos y los hechos, saben que el gobierno del Distrito
Federal, al igual que los gobiernos de otros partidos con los
que está enfrentado, reprime a quienes considera que
no son aprovechables para sus propósitos políticos
de facción y echa mano de su poder de prensa y difusión,
de su dinero, pues, para ocultar sus malas acciones.
En efecto, como lo hemos denunciado ante quienes nos han querido escuchar, el Gobierno del Distrito Federal, más exactamente, el licenciado Alejandro Encinas Rodríguez, escribió y firmó un compromiso con humildes colonos de los más pobres y necesitados de la ciudad, asegurándoles que, en un plazo determinado, prestaría servicios y levantaría obras, a las cuales tenían y tienen derecho como mexicanos los solicitantes. El compromiso de referencia fue firmado cuando Encinas Rodríguez era Secretario de Gobierno en el ya lejano 19 de mayo de 2005 y, como lo puede constatar cualquiera que se tome la molestia de leerlo, el plazo en el cual debería de cumplirse, vencía en el mes de noviembre de ese mismo año de 2005.
Hasta la fecha, nada se ha cumplido. ¿Puede, pues, decirse, sin faltar a la verdad, que el gobierno del DF es un gobierno que reivindica valores éticos si estampa su firma y hace compromisos solemnes y no los cumple? No, no puede decirse. Tampoco podría esgrimirse como argumento atenuante que a las autoridades se les haya olvidado cumplir, ya que los antorchistas del Distrito Federal estuvieron en plantón frente al Palacio del Ayuntamiento nada menos que tres meses recordándoselos sin que nadie se tomara la molestia de recibirlos, hasta que, unos días antes del 2 de julio, decidieron unilateralmente levantar su plantón para no verse involucrados, ni a favor de nadie ni en contra de nadie en el proceso electoral nacional.
Cabe añadir que, en los primeros días
de agosto quizá por los apremios del conflicto electoral
por el que atravesaban en el PRD y, consecuentemente, en el
GDF- los dirigentes antorchistas fueron recibidos por el ingeniero
Jesús Zambrano, subsecretario de gobierno quien, de manera
amable, les aseguró que los compromisos contraídos
se cumplirían y solicitó una semana para estudiar
la forma de hacerlos realidad y dar una respuesta definitiva.
La mentada semana se ha prolongado indefinidamente, nadie acierta
a precisar cuando se va a terminar y, en consecuencia, al señor
subsecretario de gobierno, ya no se la ha vuelto a ver más
que en los periódicos.
Hay más. Por esos primeros días
de agosto, un funcionario de la Dirección General de
Gobierno, el ingeniero Guillermo Flores, envió un mensaje
que luego confirmó personalmente: la construcción
de la unidad habitacional en beneficio de 150 familias en un
predio de la colonia Tlacaélel en Cuautepec que era uno
de muchos compromisos- podía iniciarse de inmediato;
al efecto, funcionarios del INVI acudieron al lugar y exigieron
que quienes tienen sus paupérrimas viviendas en el terreno
para la construcción, desalojaran de inmediato para iniciar
la obra el 19 de septiembre (la exigencia se cumplió
a pesar de que las familias tuvieron que buscar acomodo con
parientes y amigos y hacer gastos para trasladar sus humildes
pertenencias). No obstante, el día señalado ya
pasó, y nadie llegó al lugar a iniciar la construcción.
¿Puede pues considerarse en serio que el GDF es un gobierno que enfrenta la discriminación? No, no puede aceptarse. Se llena la boca con tales conceptos frente a la prensa, usándolos como artimaña demagógica, pero el trato que les dedica a los antorchistas, lo exhibe de cuerpo entero. ¿Por qué no se atienden las demandas de los colonos antorchistas? ¿Por qué después de que protestan y hacen manifestaciones, se les firma un compromiso y no se cumple? Simple y sencillamente porque no pertenecen al PRD. El del DF es un gobierno que presiona para acabar con la disidencia, es un gobierno que reprime administrativamente a quien no le es adicto, en una palabra, es un gobierno que discrimina por razones políticas. No, no puede estar en contra de la desigualdad social quien, aprovechándose de su fuerza, se ceba en los débiles. Esa, sí es la verdad.