En el municipio de Tlaola, en el estado de Puebla, hay peligro de que se desate la violencia y cobre víctimas inocentes, y es precisamente la autoridad, la que protesta guardar y hacer guardar las leyes que nos gobiernan, la que está poniendo en riesgo la integridad física y la vida de un gran número de habitantes de este municipio de la sierra norte del estado de Puebla. Estos son los hechos.
El pasado sábado 11 de noviembre, en la explanada municipal de la ciudad de Huauchinango, se llevó a cabo una importante ceremonia oficial que estuvo encabezada por el Secretario de Gobierno, el licenciado Javier López Zavala y por el Secretario de Desarrollo Social en el estado de Puebla, el licenciado Alejandro Armenta Mier. En esa reunión, el gobierno del estado respondía a las peticiones de varios miles de campesinos de la región que habían estado solicitando ser incluidos en los programas gubernamentales de beneficio social por lo que, de manera simbólica, en ese acto se hizo entrega de un Proyecto productivo para mujeres campesinas de Apapantilla del municipio de Jalpan; de 1,200 acciones del Programa Techo Digno para igual número de familias de varias poblaciones del mismo municipio; de 1,695 acciones del mismo programa de mejoramiento de la vivienda para el municipio de Tlaola; de 350 acciones de ese mismo programa para Villa Ávila Camacho del municipio de Xicotepec y 300 acciones semejantes más para poblados del municipio de Huauchinango.
Cinco días después, el jueves 16 de noviembre, llegaron al municipio de Tlaola, 16 camiones con 33,900 láminas que representaban las 1,695 acciones para mejorar la vivienda de igual número de familias campesinas. Uno de esos camiones con 2,200 láminas, equivalentes a 110 acciones, fue interceptado y secuestrado por un grupo de personas que encabezaba Oscar Cázares Morgado quien, para más señas, es hermano del Presidente Municipal panista de Tlaola, el señor Edgar Cázares Morgado. Quienes detuvieron el vehículo cargado argumentaron que no permitirían que se repartiera la lámina bajo ninguna circunstancia ya que estaba destinada a personas que eran miembros de Antorcha Campesina. La connivencia oficial con el hecho, quedó de manifiesto cuando ese mismo día, algunos regidores y el propio presidente municipal, redactaron y firmaron un documento en el cual, con argumentos deleznables e ilegales, intentaban justificar lo que no era más que un robo con violencia.
Eso no fue todo, esa misma tarde, el Presidente Municipal panista, Cázares Morgado, concentró a 150 gentes en la presidencia municipal con el propósito de ir al lugar en el que se había almacenado el resto de la lámina y apoderarse de ella; el intento fracasó ya que los beneficiarios se concentraron en número de 250 a resguardar el almacén y la lámina. Durante todo el día siguiente, la convocatoria oficial continuó, ahora haciendo visitas casa por casa y con potente aparato de sonido hasta que se logró concentrar a 300 personas frente a la presidencia municipal con el argumento de que si tomaban la lámina sería suya, mientras que resguardando las láminas se concentraron poco más de 400 pobladores. La peligrosa tensión no pasó a mayores.
Días después, el sábado 2 de diciembre, estuvo de visita en la cabecera municipal de Tlaola, el señor Senador del Partido Acción Nacional, Ángel Alonso Díaz Caneja y, al poco rato de que se retiró, se escucharon varias descargas de arma de fuego, de esas que se utilizan con frecuencia en los poblados para aterrorizar a la ciudadanía; luego se supo que los autores habían sido gentes en estado de ebriedad y plenamente identificadas con el presidente municipal, Edgar Cázares Morgado. También como consecuencia de la visita del señor Senador, el lunes siguiente, el 4 de diciembre, aparecieron en varios periódicos de la región unas declaraciones suyas en las que a pregunta expresa sobre Antorcha Campesina, el senador respondió que él no iba a opinar sobre una organización paramilitar, violenta y corrupta, que además estaba de acuerdo con el “gober precioso”.
No creo que para nadie pase desapercibido el peligrosísimo clima de violencia que se está atizando en Tlaola. Está perfectamente claro que el señor presidente municipal, Edgar Cázares, está abusando de su poder y provocando una agresión contra los antorchistas y sus dirigentes. Tampoco creo que nadie pase por alto el abierto respaldo que las acciones del edil han recibido por parte del Senador Ángel Alonso Díaz ya que, con sus afirmaciones sin pruebas, está legitimando cualquier atentado contra quienes forman parte de Antorcha Campesina. Los graves hechos no deben minimizarse ni callarse, es indispensable y urgente la intervención del señor gobernador Mario Marín Torres para preservar la integridad física y la vida de ciudadanos pacíficos que todo lo que hacen es ejercer su derecho a organizarse y a ser beneficiarios de los programas gubernamentales en vigor. En el caso, nada remoto, de que alguien salga herido o muerto, la responsabilidad recaerá en Edgar Cázares y Ángel Alonso Díaz Caneja quienes, abierta y públicamente, han estado atizando la violencia.