Esta vez fue el sábado pasado. La policía de
Querétaro arremetió en contra de una pacífica
manifestación de cerca de 3,000 jóvenes artistas
quienes, vestidos con trajes típicos de varias regiones
del país, se dirigían a interpretar bailes tradicionales
en diversas plazas de la capital, como una forma legal y ordenada
de protestar por el injusto encarcelamiento de la profesora
Cristina Rosas Illescas, Pánfilo Reséndiz y 16
jóvenes más, 10 de ellos, menores de edad, que
mantiene como rehenes el gobierno panista del estado de Querétaro.
La furiosa embestida policíaca, que ahora dejó
15 jóvenes severamente golpeados, tuvo lugar en el cruce
de las avenidas Zaragoza y Corregidora en el cual, mediante
un calculado operativo, se atravesaron cerca de 20 patrullas
y 200 policías para cortar en dos la tranquila marcha
de los muchachos que avanzaban bailando al son de alegres bandas
musicales.
Como en otras ocasiones, en el estado que gobierna el connotado
militante del Partido Acción Nacional, Francisco Garrido
Patrón, los cuerpos policíacos actuaron bajo el
ilegal y absurdo pretexto de que quienes desfilaban debían
portar un permiso firmado y sellado por la autoridad en el que
se hiciera constar que estaban autorizados a circular por las
calles y a hacer uso de las plazas públicas. Desde hace
ya tiempo, en la tierra en la que se firmó la Constitución
de los Estados Unidos Mexicanos, un gobierno atrabiliario que
no tiene ningún respeto, ni por la ley, ni por los órganos
encargados de hacerla cumplir, ha impuesto su capricho conculcando
el derecho a la libre manifestación pública.
Por increíble que parezca, el gobierno del estado ha
prohibido ingerir alimentos en la Plaza de Armas, depositar
mantas con leyendas sobre el suelo y distribuir volantes. Mientras
el candidato del Partido Acción Nacional recorre el país
prometiendo una vida mejor y mayores libertades, la verdad,
la esencia de los gobiernos panistas, se muestra en Querétaro
en toda su crudeza y brutalidad: para las gentes de escasos
recursos económicos que reclaman la introducción
de servicios y la realización de obras en su beneficio,
no hay ni diálogo ni respuestas y, si se atreven a insistir
haciendo uso de sus derechos legítimos, se descarga sobre
ellos la cólera del poderoso gobernante.
En esta ocasión, como en otras anteriores, el gobierno
panista que encabeza Francisco Garrido, no sólo atacó
con policías uniformados a una concentración pacífica
e inerme de adolescentes, sino que, con el pretexto de que algunos
de ellos usaron sus brazos para cubrirse de los cascazos, puñetazos
y patadas de los policías, se los llevaron detenidos
e, inmediatamente, un agente del ministerio público los
consignó y un obsequioso juez, les decretó en
cuestión de horas, un auto de formal prisión por
el delito de “resistencia de particulares”. El caso
es que ahora el gobierno del estado de Querétaro que
orgullosamente encabeza el panista Francisco Garrido Patrón,
tiene ya 18 presos políticos, 10 de los cuales son menores
de edad.
Es de la máxima importancia agregar que, en la represión
panista que hoy denuncio, los policías se llevaron detenidos
a Vitálico Silva López, a María Remedios
Morales Hernández y a Gabriela López Escobar y,
en un baldío, a un lado de las vías del tren,
por el rumbo de la colonia El Tepetate, los golpearon salvajemente.
Al ser arrancados de la manifestación, a Vitálico
Silva lo esposaron en la parte posterior de una pick up y cuatro
policías lo golpearon con macanas, patadas y puñetazos,
a las dos jovencitas, las subieron a la cabina de otra camioneta
y con ellas se amontonaron, ahí mismo, tres policías,
el chofer y otros dos elementos, quienes, aparte de golpearlas
y jalarlas de los cabellos, se dedicaron a manosearlas. Una
vez en el baldío, los tiraron al suelo y los elementos
de la policía panista, los golpearon hasta que se cansaron,
a las muchachas las manosearon nuevamente, se orinaron delante
de ellas y, a todos, los amenazaron con que, si decían
algo, se morían. Al frente del bestial operativo policiaco
estuvo siempre el Director de Gobernación Municipal,
un energúmeno que responde al nombre de José de
Jesús Mier Barbosa.
Mientras en el mundo exista un antorchista vivo, la lucha
por la solución a las demandas de los más pobres
de Querétaro, por la libertad de los prisioneros políticos
y por el castigo ejemplar a los autores materiales y, sobre
todo, intelectuales, de la represión y la tortura, va
a continuar. La campaña de denuncia va a arreciar, acudiremos
a todas las instancias, a todos los foros, nacionales e internacionales,
en fin, a todos los hombres y mujeres bien nacidos, clamando
por justicia. Por lo pronto, el próximo 8 de marzo, Día
Internacional de la Mujer, se llevará a cabo una marcha
de diez mil mujeres de blanco que acudirá a la Residencia
Oficial de Los Pinos y, en caso de no hallar una auténtica
disposición a promover el respeto al estado de derecho,
el jueves siguiente, 16 de marzo, frente a la prensa que acudirá
a cubrir el Foro Mundial del Agua, 25 mil antorchistas, denunciarán
ante el mundo entero que en el México real, se conculcan
las garantías sociales y se practica la tortura.