Casi exactamente un año después
del asesinato de Jorge Obispo, para remarcar que su homicidio
fue un acto perfectamente premeditado y calculado, las amenazas
de muerte hacia sus compañeros por parte de la ultraderecha
se han vuelto a recrudecer. Se reiniciaron el lunes 25 pasado
cuando un intruso con adiestramiento especial –como en
ocasiones anteriores- irrumpió en una conversación
electrónica personal que sostenía la jovencita
Magdalena Reséndiz, hija del preso político recientemente
liberado del penal de la ciudad de Querétaro, Pánfilo
Reséndiz de Santiago, intruso que luego de demostrar
sin lugar a dudas que tenía a la señorita bien
ubicada y conocida, procedió a insultarla y a comunicarle
su sentencia de muerte. El fascismo cobarde se expresó
está vez de la misma manera fanática y majadera
que las veces anteriores: “Pinche Magdalena, te va a cargar
la chingada... yo tengo una fotografía tuya, yo te conozco
bien y me enviaron para matarte”, se leyó en la
pantalla de la computadora.
....Al día siguiente, el
martes 26, los hechos se volvieron a repetir, está vez,
el anónimo amenazante añadió que era sobrino
de un funcionario público y que le habían dado
tres días de plazo para matar a la jovencita. Todavía
hubo otra amenaza más, esta vez más directa y
evidente: a las 2:50 de la mañana del miércoles
27, sonó el teléfono celular de la misma Magdalena
Reséndiz y una voz de hombre la amenazó de muerte;
cuando se intentó establecer comunicación con
el número de origen, simplemente colgaron. La campaña
de intimidación ya estaba nuevamente en marcha. No obstante,
todavía faltaba a la cadena un hecho más contundente.
....El jueves 28, en horas de la
tarde, la Casa del Estudiante de Querétaro fue allanada
por un grupo de individuos que aparentemente se descolgó
desde un inmueble vecino mientras los jóvenes estudiantes
no se encontraban, grupo al que no le interesó llevarse
nada sino dejar huellas evidentes de su presencia por lo que
destruyó pertenencias personales de los moradores y dejó
otro mensaje escrito amenazante: “Siguen ustedes con su
desmadre, pero ahora sí se los va a cargar la chingada...
ahora ya con el otro pendejo que ahí anda, a Magdalena,
Aquiles y César, Ch... tu p... madre, Magdalena”.
El vocabulario y la rabia de la ultraderecha en acción.
....La denuncia pública
de estos hechos es urgente. El asesinato de Jorge Obispo estuvo
precedido de insultos y amenazas de este tipo. Estuvo, asimismo,
precedido de numerosos actos represivos por parte del gobierno
del estado de Querétaro que encabezan Francisco Garrido
Patrón y Alfredo Botello Montes, identificados con la
organización clandestina conocida como El Yunque, que
incluyeron el desalojo violento del anterior inmueble que ocupaban
los muchachos de la Casa del Estudiante, golpizas brutales para
desalojarlos de su plantón en el zócalo de la
ciudad de Querétaro, secuestros por horas para hacerlos
reaparecer en el albergue para menores delincuentes y, como
remate, el encarcelamiento arbitrario de la Presidenta del Comité
Estatal del Movimiento Antorchista, Cristina Rosas Illescas.
....El crimen de Jorge Obispo estuvo
acompañado, asimismo, de un sospechosísimo silencio
e inactividad de parte de la autoridad federal a quien reiteradamente
se le solicitó su intervención. Las comisiones
demandando una intervención justiciera por parte de la
Secretaría de Gobernación Federal acorde con sus
atribuciones legales fueron muy numerosas sin que nunca, jamás,
se obtuviera resultado alguno y, como complemento, las amenazas
de muerte a los hijos de los dirigentes antorchistas que fueron
denunciadas ante la PGJDF nunca han sido investigadas y el propio
crimen de Jorge Obispo Hernández, cuyo esclarecimiento
quedó a cargo de la PGJ del estado de México,
permanece impune. Los hechos son elocuentes.
....Es evidente, pues, que no existe
ningún interés espontáneo de la autoridad
por garantizar las garantías sociales, por hacer justicia
y mantener vigente el estado de derecho. Es evidente que, hasta
ahora, no le han interesado ni la seguridad ni los derechos
ni la vida de los antorchistas y sus familias. Es, por tanto,
imprescindible y urgente la movilización de los deudos,
agraviados y amenazados, de todas las gentes de bien que se
rehúsen a que por la vía del hecho se instaure
en nuestra patria la violenta ley de la derecha ultramontana.
Hoy son los antorchistas las víctimas, mañana
quién sabe.
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