Esta vez, el Juez Tercero de Distrito, Gerardo Martínez Carrillo, resolvió el amparo 1210/2007-U mediante el cual ordenó al Juez 8º Penal, José Antonio Ortega Cerbón, lo siguiente: “el juez responsable deberá concederle la libertad bajo caución solicitada, acatando los lineamientos de esta resolución y de la dictada en diverso juicio de amparo 458/2007-II del índice de este juzgado, confirmada por el Segundo Tribunal Colegiado del Vigésimo Segundo Circuito al resolver el amparo en revisión penal 113/2007...”.
Llamo la atención sobre las palabras, el juez responsable deberá concederle la libertad bajo caución solicitada que son absolutamente claras y precisas, que no pueden prestarse a ninguna confusión y que se refieren al hecho incuestionable de que la luchadora social Cristina Rosas Illescas no está siendo acusada de ningún delito grave y, por tanto, de acuerdo a las leyes queretanas y mexicanas, tiene todo el derecho de enfrentar el proceso que se siga en su contra en libertad; ello no obstante, José Antonio Ortega Cerbón, Juez 8º Penal del estado de Querétaro, siguiendo órdenes de Francisco Garrido Patrón, gobernador del estado y de Alfredo Botello Montes, secretario de gobierno, mediante una inescrupulosa manipulación de la ley, ha estado negando a Cristina Rosas la libertad bajo caución.
Como se recordará José Antonio Ortega Cerbón negó la libertad bajo caución a Cristina Rosas esgrimiendo argumentos que pondrían en evidencia a cualquier dictadura del mundo. Dijo que no la ponía en libertad porque era muy inteligente, porque era –según su apreciación subjetiva- una persona peligrosa y también porque –haciéndole al adivino- Cristina podría volver a delinquir en el futuro. Como lo sabe cualquier estudiante de derecho, con estos absurdos no puede mantenerse en prisión a ningún ciudadano por lo que, al solicitar el amparo de la justicia federal ante el escandaloso atropello, ésta, a través del Juez Tercero de Distrito, lo otorgó diciéndole el juez José Antonio Ortega Cerbón que revisara su resolución.
Ortega Cerbón, en su turno, burlándose de la orden del Juez Tercero de Distrito y haciendo piruetas legales que serían más que suficientes para acabar con la carrera jurídica de cualquier juzgador, la “revisó” repitiendo los mismos argumentos y volviendo a negar la libertad bajo caución. Cabe aclarar, para mejor comprensión del laberinto jurídico en el que se ha intentado sumir el proceso en contra de Cristina Rosas, que lo dicho aquí omite detallar que antes de que el Juez Octavo Penal recibiera la orden del Tercero de Distrito, el Agente del Ministerio Público Federal se inconformó con la resolución del mencionado Tercero de Distrito lo que obligó a la intervención del Tribunal Colegiado de Circuito el cual confirmó lo resuelto por el multimencionado Juez Tercero de Distrito. En resumidas cuentas, en este ir y venir de varios meses, el Juez Octavo Penal de Querétaro, el supuesto impartidor de justicia, ha conocido tras veces la orden de poner en libertad bajo caución a Cristina Rosas Illescas y se las ha ingeniado para no acatarla.
Ahora, por cuarta ocasión y ante la negativa del Juez Octavo Penal, el Juez Tercero de Distrito, vuelve a ordenar en los términos que ya cité más arriba, la libertad de Cristina Rosas Illescas. No debe descartarse la posibilidad de que para mantenerla todavía en prisión se vuelva a hacer intervenir al Agente del Ministerio Público Federal para que, en el último segundo del plazo y aun después, interponga un nuevo recurso de revisión, es decir, para que impugne esta última resolución del Juez Tercero de Distrito y obligue a que vuelva a ratificar la resolución el Tribunal Colegiado de Circuito, proceso que puede dilatar varios meses.
He tratado de resumir para los lectores el tortuoso proceso jurídico en el que se tiene enredada a Cristina Rosas sólo para no ponerla en libertad bajo fianza a lo que tiene absoluto derecho, para que se comprenda a cabalidad y sin que quede ninguna duda, que no se trata de hacer justicia, de aplicar un merecido castigo a alguien que ha violando la ley, sino que se trata de aplicar una lección, de dar un escarmiento, de llevar a cabo una venganza en contra de quien se ha atrevido a organizar, a gestionar vivienda para los más pobres de Querétaro y que, cuando se le ha hecho saber el disgusto del poderoso, no ha inclinado la cerviz arrepentida, sino que se ha mantenido firme, con fe inquebrantable en su organización y en sus creencias.
En el caso de Cristina Rosas Illescas hay mano negra. Esta la mano tenebrosa de los representantes más conspicuos del tenebroso Yunque en el estado de Querétaro que pretenden con su embestida que ya dura casi tres años, garantizar, en particular, los jugosos negocios de poderosas inmobiliarias que pretenden el monopolio absoluto sobre la construcción y venta de viviendas y garantizar, más en general, que los queretanos marginados, los millones de desamparados que viven agobiados por intensas cargas de trabajo y salarios de hambre o librados a su suerte sin empleo y sin ingreso ninguno, no osen organizarse y reclamar una vida mejor. Eso el lo que pretenden los poderosos de Querétaro. Pero ante la resistencia gigantea de Cristina, ante su ejemplar paciencia para esperar a que quede exhibida toda la arbitrariedad, toda la inquina y toda la rabia de sus carceleros, los propósitos de los yunquistas de Querétaro no podrán cumplirse y acabarán en una completa derrota moral.
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