Desde el 13 de octubre del
año pasado, hace exactamente 6 meses, fue entregado en
las oficinas de la Delegación Gustavo A. Madero, un documento
atento y respetuoso, mediante el cual se hacía saber
a la autoridad, más particularmente, al señor
Delegado Francisco Chíguil, acerca de algunas de las
necesidades más urgentes de modestos colonos de la zona
de Cuautepec y, ahí mismo, se le solicitaba su intervención
con el fin de que, a la brevedad posible, fueran atendidas y
resueltas. Después de una larga y paciente espera, nada
se ha resuelto.
Quienes habitan en colonias populares de la zona de Cuautepec
no solicitan, por supuesto, ni lujos ni privilegios. Reclaman
simplemente que, como muchos otros habitantes del Distrito Federal,
sean incluidos en los programas de gobierno para contar con
obras y servicios que hagan menos dura y complicada su vida
de trabajadores. Puesto que no hay espacio para transcribir
íntegra su solicitud, hago referencia únicamente
y a título de ejemplo, a algunas de sus peticiones: construcción
de un centro de salud y una lechería en la colonia Ampliación
Malacates, construcción de un salón de usos múltiples
en la colonia Tlacaélel, terminar de liquidar un terreno
en la colonia Ampliación Benito Juárez en el cual
se tiene proyectada la construcción de una pequeña
casa de cultura, construcción de un muro de contención
para seguridad de los vecinos de la manzana 13 en la colonia
6 de junio y, para no alargar la lista, conectar a la primaria
Wenceslao Victoria Soto a la red pública del drenaje.
Como puede apreciarlo cualquiera que lea los ejemplos anteriores
con un poco de buena fe y sin prejuicios, ninguna de ellas queda
fuera de los programas de gobierno ni constituye ninguna exageración,
es, simplemente, lo elemental a lo que aspira toda familia modesta
para mejorar, aunque sea en forma mínima, su calidad
de vida. Y, ante esta solicitud ¿cuál ha sido
la respuesta de la autoridad? Durante algunas semanas, las siguientes
a la recepción del documento, algunas conversaciones
con los solicitantes en las que se dijo que se estudiarían
en serio las peticiones y posteriormente se les daría
respuesta, luego, ya nada más. Ni conversaciones ni soluciones;
puertas cerradas.
Ante ello, los colonos y sus familias, decidieron hacer uso
de su derecho constitucional a protestar por lo que consideraron
una discriminación abierta, una represión administrativa
y procedieron a realizar una marcha el pasado 30 de marzo. Tampoco
hubo conversaciones. Únicamente salió a la calle
un funcionario de nombre Elio Bejarano a decirles -quien sabe
con qué causa- que ellos no iban a violar la ley pero
que, no obstante, en un rato regresaría a decirles cuando
podrían ser recibidos por el señor Delegado; nunca
regresó.
A los colonos, para mayor información, agrupados en el
Movimiento Antorchista que no pertenece al partido que pertenece
el señor delegado, no dejó de llamarles la atención
–y así me pidieron que lo dijera públicamente-
que apenas pasados tres días después de la marcha,
el 3 de abril, una brigada de 10 personas que se identificaron
como miembros del Partido de la Revolución Democrática,
llegara intempestivamente a la colonia 6 de junio a hacer visitas
domiciliarias y a hablar con quien quiso escucharlos. Puesto
que –sin darse cuenta- hablaron con varios de los peticionarios
y, por tanto, participantes en la marcha recién efectuada,
su propósito fue bien conocido. Iban, según dijeron,
de parte del señor delegado, a ofrecer despensas y algunos
otros apoyos menores que entregarían puntualmente a todos
aquellos que repudiaran a quienes le hacían marchas y
le formulaban peticiones de obras y servicios al citado señor
delegado; que yo sepa, nadie les hizo caso y se retiraron.
En virtud de que nadie puede probar que en efecto esas personas
eran enviadas por el señor delegado, que las necesidades
son absolutamente reales y justificadas, que siguen insatisfechas
y es que obligación de la autoridad atenderlas, el próximo
martes 17, una comisión de los interesados se dirigirá,
en una nueva marcha pacífica y ordenada, a las oficinas
de la delegación Gustavo A. Madero e intentará
de nueva cuenta establecer un diálogo constructivo y
resolutivo con el señor delegado Francisco Chíguil.
Él y sus principales colaboradores tienen la palabra.