Hace ya más de dos años, para
ser más precisos, el 19 de mayo de 2005, el gobierno
del Distrito Federal, representado entonces por el secretario
de gobierno, Alejandro Encinas Rodríguez, firmó
una serie de compromisos por medio de los cuales otorgaría
servicios y levantaría obras en beneficio de varios miles
de capitalinos de los más pobres y necesitados. Durante
todo este tiempo, los representantes de esos capitalinos necesitados
no han dejado de insistir de diferentes formas con el fin de
que tan solemnes promesas se hagan realidad, no obstante, hasta
la fecha, nada han logrado.
....En algunos períodos,
después de mucho insistir, se ha logrado que se establezcan
mesas de diálogo cuyos trabajos se instalan con pretextos
por parte de los funcionarios encargados, pretextos que inician
con inventos de normatividades inexistentes que dificultan,
según su dicho, el cumplimiento de los compromisos, siguen
con una aparente disposición a encontrar respuestas favorables
y terminan con un retiro, a veces abrupto, a veces sigiloso
de las conversaciones para dejar a los peticionarios como estaban
al principio, es decir, sin soluciones. A pesar de ello, nunca,
en ninguna ocasión, nadie se ha atrevido a decir que
las peticiones sean injustas o desproporcionadas, menos aún
que no hayan sido firmadas por una autoridad lo suficientemente
alta del GDF, que sean pues, un compromiso institucional.
....Me interesa señalar
como parte de estas peticiones incumplidas y representativa
de ellas, la demanda reiterada durante cerca de 10 años
de un grupo de 400 modestísimos trabajadores y sus familias
que viven desde todo ese tiempo hacinados en dos bodegas de
la delegación Azcapotzalco, muy cerca de la estación
del metro Rosario, quienes han estado solicitando que se construya
una unidad habitacional para vivir dignamente. El escamoteo
de la solución por parte de la autoridad se vuelve más
claramente injusto si se añade que los solicitantes no
pretenden de ninguna manera que se les regalen los departamentos
a construir sino que están dispuestos a incorporarse
a los programas oficiales de crédito y liquidarlos peso
sobre peso como lo hacen todos aquellos que llegan a obtener
un beneficio similar.
....Con el nuevo gobierno que encabeza
el licenciado Marcelo Ebrard Casaubón, el trato recibido
por los humildes peticionarios no ha variado en lo esencial
y siguen sin soluciones. De los 24 meses transcurridos, siete
le corresponden a esta administración, por ello me interesó
sobremanera que el señor Jefe de Gobierno haya declarado
la semana pasada, con motivo de las protestas de los maestros
de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación
(CNTE) quienes luchan, entre otras cosas, por la derogación
de la nueva ley del ISSSTE, que su administración no
reprimirá “pase lo que pase” a ningún
movimiento social. “Somos un gobierno de izquierda y para
quienes quieren represión en nuestra ciudad, de una vez
les digo que se van a quedar con las ganas”, manifestó
el Jefe de Gobierno.
....No me cabe ninguna duda de
que hay gente a la que no le gustaron esas declaraciones porque
es partidaria ferviente de acallar las inquietudes de la gente
necesitada, a mí me parecieron justas y correctas. No
obstante, en aras de la honradez elemental, no puedo dejar de
preguntarme si ignorar los compromisos, rehusar el diálogo
o, en su caso, establecer diálogos infructuosos que a
nada conducen ¿no es también una forma de reprimir
a los movimientos populares? ¿No es esta una forma velada
de acallar las inquietudes de la gente más necesitada
de la ciudad? ¿No estamos ante una política de
predilecciones?
....En virtud de la larga y paciente
espera de soluciones, los capitalinos pobres ignorados y, por
tanto, reprimidos de otra forma, han decidido llevar a cabo
una marcha pacífica y ordenada el jueves 14 de los corrientes
con el único fin de informar al Jefe de Gobierno, Marcelo
Ebrard Casaubón, que las pláticas y reuniones
que hasta ahora se han celebrado con los funcionarios de la
Dirección General de Gobierno no han conducido a nada
y que es indispensable su intervención personal, acorde
con su ideario manifiesto, para que, finalmente, varios miles
de capitalinos que en este caso pertenecen al Movimiento Antorchista
Nacional, tengan acceso, como otros, a los programas de gobierno.
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