La primera de las dos últimas golpizas
gubernamentales a indígenas en el estado de Hidalgo,
tuvo lugar en el municipio de Chapulhuacán el pasado
15 de abril, la segunda y última hasta el momento, se
llevó a cabo menos de un mes después, el pasado
sábado 12 de mayo en Temango, municipio de Tlanchinol.
Todo sucede por el mismo rumbo de la Sierra Gorda. En la golpiza
de Chapulhuacán un grupo de indígenas, encabezados
por los dirigentes del Movimiento Antorchista, se atrevió
a salir a las calles del poblado a solicitar al presidente municipal
obras y servicios para aliviar un poco su dura vida, como respuesta,
un grupo de policías estatales y municipales vestidos
de civil arremetió a golpes contra ellos con el desgastado
pretexto de que se trataba de “otros vecinos” inconformes
con los peticionarios dejando como saldo varios campesinos heridos.
....Sin que hubiera pasado un mes
completo, el pasado sábado 12 de mayo, cuando varios
cientos de indígenas del municipio de Tlanchinol se concentraron
en la población de Temango a sostener una reunión
con el presidente municipal, Desiderio Bautista Isidro, primero
la policía municipal de varios municipios vecinos, luego
los granaderos de la policía estatal, arremetieron a
golpes contra los indígenas y se llevaron a siete con
rumbo desconocido, entre ellos, a la dirigente regional del
Movimiento Antorchista, Evelia Bautista, quienes dos días
después aparecieron muy golpeados en una cárcel
de Pachuca acusados de varios delitos.
....En ambos casos, los presidentes
municipales, estrechamente vinculados con altos funcionarios
del gobierno del estado, se han mostrado especialmente resistentes
a conceder las obras y servicios que les han solicitado los
indígenas antorchistas y desde siempre han considerado
como poco menos que una agresión de tipo personal el
hecho de que una gente pobre, mal vestida y peor alimentada
tenga el atrevimiento de acudir a sus oficinas a reclamar obras
y servicios para su comunidad. En ambos casos, el gobierno del
estado ha intervenido oficialmente a petición de los
indígenas pero siempre a regañadientes, siempre
buscando cualquier resquicio para dar la razón a los
presidentes y escamotear las soluciones. En ambos casos, como
queda expuesto, cuando las autoridades locales no han sido capaces
ni de solucionar ni de desalentar a los peticionarios, ha intervenido
violentamente con su fuerza pública el gobierno del estado.
El mismo modus operandi.
....Por esa elemental razón,
nadie en su sano juicio puede creer la versión oficial
(Boletín de prensa Núm. 694 con papel membretado
del gobierno del estado y recibida en todas las redacciones
de los medios de comunicación), disparada diligentemente
la misma tarde del sábado 12 desde del palacio de gobierno
de Pachuca en el sentido de que se trató de “un
acto de violencia que puso en riesgo la integridad de los habitantes
de Temango” y que “integrantes de la Agrupación
Antorcha Campesina agredieron al presidente municipal de Tlanchinol”
y menos todavía que “el alcalde fue defendido por
los vecinos de la comunidad de Temango”. Nadie puede creer
esas patrañas. No obstante, el boletín oficial
es muy valioso: constituye la prueba irrefutable de que antes
de que se llevara a cabo ningún juicio, antes aun de
que ningún juez competente dictara ni siquiera ningún
auto de formal prisión en contra de los indígenas
secuestrados por la policía, el gobierno del estado ya
los había sentenciado como culpables. Prueba contundente
de la connivencia del presidente municipal con altos funcionarios
del gobierno del estado que demuestra, sin lugar a dudas, que
en Tlanchinol se montó un teatro gubernamental en el
que cada actor hacía su parte.
....Hecho palpable que queda fuera
de toda duda si el amable lector queda enterado de que el día
de los hechos, el 12 de mayo, debía celebrarse una reunión
en Temango entre el presidente municipal Desiderio Bautista
Isidro y los peticionarios antorchistas, más aún,
que esa reunión había sido pactada y era del pleno
conocimiento del gobierno del estado desde –fíjese
usted la diligencia gubernamental para atender los asuntos indígenas-
el 17 de marzo pasado, es decir, desde hacía casi dos
meses. No fue ningún asalto ni agresión ni asonada
de los indígenas antorchistas, ellos acudieron a una
reunión citada por el gobierno del estado y el gobierno
municipal, reunión a la que finalmente no entraron porque
el presidente municipal Desiderio Bautista Isidro quiso prohibir
el acceso a las mujeres de la comunidad y a los dirigentes del
grupo. Y fue cuando esperaban a 100 metros del salón
en el que se encontraba el presidente municipal, cuando fueron
embestidos por la policía.
....No hay ninguna duda de que
existen manos del gobierno del estado en los hechos de Temango.
No hay ninguna duda de que en el gobierno del estado de Hidalgo
existen funcionarios que siguen creyendo que la contención
de la inconformidad social generada por la pobreza extrema,
puede contenerse con garrote y cárcel. A mí no
me queda duda de que esos funcionarios existen. No obstante,
me cuesta trabajo llegar a la conclusión de que ese es
el ideario político y la forma como pretende conducir
un estado como el de Hidalgo el licenciado Miguel Ángel
Osorio Chong, gobernador del estado. Tengo entendido que es
un político instruido y experimentado, por ello, desde
esta tribuna, le solicito respetuosamente su intervención
para que cesen las golpizas contra indígenas, para que
no se use la ley como garrote, para que se atiendan y resuelvan
las demandas de la gente más abandonada del estado y,
finalmente, para que se respete su derecho a la organización
pacífica y apegada a derecho.
Colaboraciones
anteriores
Escucha
los audios sobre la conferencia de prensa que dieron sobre este
tema los dirigentes antorchistas