Después de más de un año
de que la Secretaría del Trabajo destituyó a Napoleón
Gómez Urrutia como Secretario General del Sindicato Nacional
de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos y Similares de
la República Mexicana y el gobierno foxista desató
una cacería feroz en su contra que lo orilló a
refugiarse en Canadá, a fines de la semana pasada, el
viernes 13 de los corrientes, un juez federal ordenó
a la Secretaría del Trabajo la reinstalación del
dirigente y le otorgó un plazo perentorio de 24 horas
para que cumpliera la orden.
La notificación de esa orden fue consecuencia de la sentencia
dictada el miércoles anterior por el Cuarto Tribunal
Colegiado en Materia del Trabajo que amparó a Gómez
Urrutia. La sentencia del tribunal consistió en que se
deja sin efecto la “toma de nota” que recibió
el líder espurio protegido de Vicente Fox, Elías
Morales, el 17 de febrero de 2006 y se reconoce como legítima
la “toma de nota” que había recibido Napoleón
Gómez desde el 29 de septiembre de 2005.
El Cuarto Tribunal Colegiado resolvió que la “toma
de nota” en favor de Elías Morales fue ilegal porque
la Secretaría del Trabajo no tenía facultades
para resolver ese conflicto hacia el interior del sindicato
minero ni podía destituir a Gómez Urrutia sin
que se llevara a cabo un juicio. La autoridad legalmente facultada
para resolver un diferendo de este tipo era y sigue siendo la
Junta Federal de Conciliación y arbitraje.
Como consecuencia directa de estas decisiones judiciales, el
lunes siguiente, el 16 de abril, Napoleón Gómez
Urrutia, fue restituido como dirigente reconocido del sindicato
minero. No obstante, no debe pasarse por alto que, como consecuencia
de la embestida del gobierno de Vicente Fox, el líder
minero, enfrenta todavía una denuncia por un supuesto
desvió de 55 millones de dólares propiedad de
los trabajadores mineros que representa, por lo que, por el
momento, mientras esta situación no quede debidamente
resuelta en el terreno jurídico, en caso de regresar
al país, el líder obrero sería inmediatamente
encarcelado.
La restitución de Napoleón Gómez Urrutia
en el cargo para el que lo eligieron los obreros mineros, es
una victoria jurídica. Se ha hecho justicia. La acción
de este tribunal federal cuida el prestigio de nuestro estado
de derecho. Pero no sólo es una victoria jurídica.
Es un triunfo de los obreros organizados, es un triunfo de su
determinación y valor, es una prueba de su fuerza y eso
es lo que debe destacarse como primordial en toda esta historia.
Vicente Fox y su gobierno violentaron la autonomía sindical,
quisieron retirar a un líder que no les resultaba cómodo
para sus propósitos, quisieron proteger a la empresa
propietaria de la mina de Pasta de Conchos ante los reclamos
obreros y embistieron al sindicato y, como ahora se ha sabido,
hasta al gobernador de Coahuila, Humberto Moreira, el propio
Presidente de la República, Vicente Fox, le solicitó
personalmente que cooperara para inventarle delitos el líder
sindical.
Los obreros se defendieron de manera ejemplar, mantuvieron la
unidad y se lanzaron a luchar, se pusieron en huelga en la Siderúrgica
Lázaro Cárdenas-Las Truchas, en Michoacán,
huelga que culminó con el asesinato de dos trabajadores
durante un intento de desalojo de la empresa tomada por los
obreros, estallaron la huelga en la mina La Caridad en Nacozari
de García, Sonora, en la planta de cal en Agua Prieta,
Sonora y en Villa Trefilados del grupo Villacero. La movilización
de los obreros paralizó durante varias semanas a los
principales corporativos minero-metalúrgicos del país
como son Grupo México, Industrias Peñoles, Altos
Hornos y Grupo Villacero.
La clase obrera es la clase social que produce la riqueza de
nuestra patria. Ello no obstante, durante mucho tiempo se le
ha querido mantener sometida y, en la práctica diaria,
sin derechos a organizarse de manera independiente. Toda lucha
por mejorar sus condiciones de vida es satanizada y catalogada
como un atentado a la producción y a la tranquilidad
nacional, por lo que la exitosa lucha de los mineros en defensa
de su dirigente, viene a ponernos ante los ojos nuevamente que
la clase obrera es la clase fundamental en la vida de un país
y que su capacidad de lucha es inmensa si se mantiene unida
y organizada.