Se reúnen clandestinamente,
se ocultan en las sombras de la noche, invitan a sus conciliábulos
sólo a quienes consideran de su mayor confianza, traman
inventar algún nuevo delito a Cristina Rosas Illescas
para mantenerla en la cárcel e instrumentan la expulsión
de Jerónimo Gurrola, Presidente del Comité Directivo
Estatal del Movimiento Antorchista en Querétaro, de su
casa y de la colonia donde vive para apoderarse de la asociación
civil que compró los terrenos en los que se asienta la
colonia Carlos María de Bustamante. Se trata de dos diputados
locales del Partido Acción Nacional muy cercanos al gobernador
Francisco Garrido y a su secretario de gobierno Alfredo Botello,
muy identificados con la tenebrosa secta ultraderechista conocida
como “El Yunque” y se llaman Alejandro Straffon
Báez y Eric Salas González.
Durante varios años, los antorchistas del país
hemos estado denunciando la embestida oficial de la que somos
víctimas en el estado de Querétaro. El ataque
ha tenido numerosas formas. Ha ido desde las golpizas periódicas
a quienes se mantienen en plantón frente al palacio de
gobierno, su desalojo y secuestro, hasta el asesinato cobarde
y brutal de Jorge Obispo Hernández en la ciudad de México,
pasando por la injusta prisión de Cristina Rosas Illescas
a quien se ha mantenido durante más de dos años
como rehén del gobierno del estado. Sobra decir que las
peticiones de obras y servicios para sus colonias y pueblos
por parte de los antorchistas queretanos son absolutamente ignoradas
por el gobierno del estado. Esta sorda guerra gubernamental,
así como la inmovilidad y silencio de las autoridades
federales, constituyen un caso único de represión
por motivos políticos en el seno de un sistema que se
reputa a sí mismo como defensor y garante del estado
de derecho.
Sale a la luz ahora la maquinación de dos prominentes
panistas que pone frente a los ojos de la gente desprejuiciada
del estado de Querétaro y del país entero, los
orígenes políticos e ideológicos y los
autores materiales e intelectuales de toda esta trama contra
los ciudadanos que han decidido organizarse en el Movimiento
Antorchista. Los diputados Alejandro Straffon Báez y
Eric Salas González se reúnen, como queda dicho,
con unas 20 gentes de la colonia Carlos María de Bustamante,
alternando los cónclaves en las casas que habitan Gabriel
Velasco y Zenaida Muñoz Lara. Los legisladores aglutinan
a los asistentes con base en dádivas, pocas, y promesas,
más variadas; hasta ahora les han entregado -seguramente
con recursos oficiales pues nadie cree que hagan erogaciones
de su peculio- tabiques y juguetes, de estos últimos,
se reservan los de mejor calidad para quienes se encargan de
pastorear al grupo, mientras que los más sencillos y
baratos se les entregan al resto, en promesa está todavía
la entrega de láminas y la introducción del servicio
de luz eléctrica.
Nunca ha habido y no hay ahora ninguna duda acerca de las causas
y los propósitos de la represión en contra del
Movimiento Antorchista en Querétaro. Siempre se ha tratado
de destrozar a la organización popular, legal y pacífica,
echando mano de los instrumentos del estado. Las clases altas,
los privilegiados, los que consideran a Querétaro como
si fuera una hacienda de su propiedad son quienes aborrecen
la existencia de una organización social de trabajadores
que les reclame que hagan realidad las expectativas del sistema
económico que promete empleo, oportunidades y bienestar
para todos, que cumplan sus promesas de campaña electoral
de gobernar para todos y elevar la calidad de vida, son esos,
pues, los que aspiran a que quienes producen la riqueza de este
país, obedezcan y callen, mientras que los que se llevan
el botín, mandan y disfrutan.
Pero eso, en lo que respecta al Movimiento Antorchista, no se
va a poder. Volveremos a salir a las calles de la ciudad de
México a manifestarnos pública y ordenadamente.
Esta vez para protestar por el asalto y las amenazas de muerte
de que han sido víctimas los moradores y dirigentes de
la Casa del Estudiante José María Arteaga de la
ciudad de Querétaro. Férreamente asidos a la ley
y a la lucha pacífica, los antorchistas vamos a seguir
exigiendo obras y servicios para todos, vamos a seguir luchando
por conservar en los hechos y no en las páginas de los
libros de derecho, las libertades por las que lucharan en su
momento los héroes que nos dieron patria como Josefa
Ortíz de Domínguez quien, progresista y republicana
hasta el fin, todavía tuvo la entereza y el valor de
negarse a ser dama de la corte de Agustín de Iturbide.
* Colaboraciones
anteriores