Hoy, viernes 27 de abril a las 6 de la tarde,
en la ciudad de Boca del Río, Veracruz, se llevará
a cabo la ceremonia de inauguración del IV Torneo Nacional
de Volibol que organiza el Movimiento Antorchista y, de acuerdo
con las inscripciones recibidas, participarán un poco
más de cien equipos de todo el país en las diferentes
categorías y ramas. Este encuentro es especialmente notable
ya que cualquiera que practique este deporte o simplemente se
decida a investigar un poco, sabrá que el Volibol, como
muchas otras disciplinas deportivas, forma parte de la honrosa
lista de actividades desterradas desde hace mucho tiempo de
la preocupación oficial.
En efecto, desde hace ya muchos años que la práctica
del deporte ha pasado a ser la consecuencia de una inquietud
y un esfuerzo estrictamente privados. Ya no se sabe que haya
encuentros, campeonatos, torneos organizados y financiados permanente
y sistemáticamente por el estado y que lleguen a todos
los jóvenes y adultos del país, cuando mucho se
llega a saber de eventos específicos de los que sólo
se enteran y acuden ciertas élites involucradas y con
capacidad económica. El deporte que, ante las adicciones
que azotan a la juventud, ante la violencia del crimen organizado
que recluta diariamente a miles de jóvenes, debiera ser
una actividad fundamental para la salud y la educación
de las masas, está prácticamente abolido de los
proyectos gubernamentales. Un grupo de muchachos que solicita
ante una oficina pública una cancha o, más aún,
instrumental, equipo o entrenador especializado para practicar
un deporte de manera organizada, es tratado poco menos que un
grupo de delincuentes desalmados.
Los partidos políticos, asimismo, esas instituciones
de “interés público”, tampoco se preocupan
en lo más mínimo por la promoción del deporte.
Pelean y reclaman sus presupuestos pero solamente para invertirlos
en costosísimas campañas de propaganda para empujar
el voto durante los procesos electorales. Prácticamente
no tienen nada de trabajo cotidiano al lado de la gente que
más necesita, nada de lo que debiera interesarles y son
capaces de realizar y llevar a cabo cuando ocupen el poder público
al que tanto aspiran. Los partidos sólo existen como
inductores del voto ciudadano en beneficio de sus altos dirigentes.
De ahí la importancia del esfuerzo de los antorchistas
quienes, ahora, cuentan ya con una larga tradición promoviendo
la cultura y el deporte, de ahí la importancia trascendente
del encuentro de Boca del Río organizado sin subsidios
ni prerrogativas de ningún tipo, sólo con el trabajo
abnegado de cientos de miles de hombres y mujeres de buena voluntad.
Los antorchistas conciben al deporte como parte fundamental
del la actividad humana, como un poderoso instrumento para mejorar
al hombre y elevarlo.
El deporte brinda formas sanas de aprovechar el tiempo libre
en sustitución a la vagancia, el alcoholismo y la drogadicción
es, pues, una manera efectiva de combatir algunas de las formas
más brutales de manipulación de la juventud; y
“manipulación” significa que esas llagas
sociales no son producto de la casualidad ni de la acción
“natural” del sistema, son instrumentos calculados
y controlados para reprimir la rebeldía ante la desocupación
y la pobreza; el deporte fomenta la salud del cuerpo como condición
indispensable para la salud de la mente; el deporte enseña
a enfrentar y vencer retos difíciles y complicados; el
deporte ayuda a difundir valores estéticos ya que el
deporte es belleza; el deporte demuestra las bondades del trabajo;
el deporte pone a los jóvenes frente a la enorme importancia
del esfuerzo colectivo; el deporte impulsa la disciplina y desarrolla
la inteligencia.
Y todo eso es lo que necesitando urgentemente nuestra juventud.
La vida social está en quiebra, porque quiebra debe llamársele
al hecho reconocido oficialmente apenas hace unos días
por la Secretaria de Desarrollo Social, Beatriz Zavala Peniche,
quien declaró que el 49 por ciento de los mexicanos vive
en la pobreza, es decir, uno de cada dos mexicanos, situación
inaceptable y vergonzosa para la decimaquinta economía
más poderosa del mundo, para una economía que
ha producido al segundo hombre más rico del planeta que
acumula 53 mil millones de dólares. La vida social en
crisis, causada por una extremadamente injusta distribución
de la riqueza social, está urgida de un cambio, un cambio
que sólo podrá llevar a cabo una juventud consciente
y educada, una población activa y responsable. Eso es
lo que busca el Movimiento Antorchista Nacional.
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