MOVIMIENTO ANTORCHISTA

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El desempleo:
flagelo del pueblo trabajador

Carlos Noe Sánchez
Dirigente en el estado de Tlaxcaña
13 de Agosto de 2005

A pesar de que el presidente Vicente Fox Quezada, desesperado por el descrédito en que ha caído su administración, ha insistido, apoyándose en las cifras del INEGI, que el país ha superado los niveles de pobreza, la realidad es que otras cifras oficiales desmiente categóricamente el pretendido mejoramiento de la situación económica de la población mexicana.

Los medios masivos de comunicación, a través de diferentes cifras- muy cercanas entre sí- informa que se han perdido en México más de medio millón de empleos en lo que va del sexenio y, si agregamos que cada año se necesitan 250, 000 empleos más para los jóvenes que entran en edad productiva o que termina de estudiar, vemos como las cifras son aún mayores, pues si algo ha venido creciendo son las tazas de desempleo abierto. Este problema, si bien es cierto, no se podría achacar sólo al sexenio foxista, ya que en realidad es un problema heredado de las administraciones pasadas; sin embargo, lo que también es cierto es que dichos fenómenos se han venido agravando, por lo que, en toda caso, solamente podríamos decir que, en la presente administración, poco se hizo para remediarlo.

Dentro de este difícil panorama, el desempleo se ha convertido en uno de los males más terribles, pues no sólo condena a los mexicanos ha aceptar trabajos mal retribuidos, sin ninguna prestación que los proteja de los problemas diarios. Esta situación repercute fundamentalmente en los profesionistas; en forma específica se cierne sobre los egresados de Universidades públicas. No obstante, este flagelo, que avanza rápidamente, ha llegado a los profesionistas con experiencia y con talento, aquellos que ha laborado por años en empresas, las cuales, por diversas causas, cierran, mandando a muchos de ellos a las calles.

El desempleo es el punto de partido de muchos males contemporáneos; por ejemplo, empuja a mucha gente a cometer delitos de todo tipo, incluidos los más violentos, que afectan a la población en general. No es extraño, por tanto, que los índices de criminalidad hayan recibido a todas las policías, tal y como han declarado funcionarios de la Secretaría de Seguridad Pública. En otros casos, el desempleo lleva a la gente a tomar la determinación de abandonar nuestra patria para buscar mejoras condiciones de vida, y, en el peor de los casos, ha orillado al crecimiento de los suicidios.

Ahora bien: ¿Cuáles son las explicaciones que se dan para desentrañar las causas del desempleo? Para muchos economistas este problema es causado por desajustes temporales en la economía mundial, de tal manera que esta situación se acabará en un tiempo perentorio: una vez que se hayan terminado las crisis el desempleo disminuirá a su máxima expresión. Otros más dicen que el desempleo se debe a políticas equivocadas aplicadas por los diferentes gobiernos y, muchos casos, a la incapacidad de los burócratas que tiene que instrumentar las acciones económicas en relación a las inversiones productivas, mismas que tienen que ver con el empleo. Sin desechar todas las hipótesis, mi modesta opinión me remite a otro punto.

Este problema, cuya naturaleza ha sido estudiada y determinada por los economistas clásicos, es la consecuencia natural y lógica de un sistema económico cuyo objetivo principal es la consecución del lucro, del enriquecimiento de unos cuantos. Por todo esos, el desempleo es una factor necesario que permite a los patrones y a los dueños de la fabrica contar con un grupo grande de desempleados(o “ejercito laboral de reserva”, como le llamó Carlos Marx) que, a su vez genera competencia entre los obreros para alcanzar los puestos de trabajo. Con esta situación, además de mantener la división del sector obrero, se logra la aceptación de cualquier exigencia por dura que ésta sea. Resumiendo, en un mercado capitalista como el nuestro, donde reina la anarquía y el caos productivo, y no pueda ordenarse la producción ni el consumo, donde se desperdicia mucho esfuerzo y se somete al pueblo a la explotación más atroz, la carencia de empleo es un fenómeno recurrente.

Por lo tanto, no hay que especular mucho en este aspecto, pues el desempleo que afecta a los trabajadores, solamente tendrá remedio cuando la economía sirva no para riqueza a unos cuantos, sino para resolver las necesidades de la totalidad de la humanidad y, sobre todo, de los trabajadores. Por ello, en lugar de pensar en un gobierno “milagroso”, debemos pensar en cómo crear las condiciones para un sistema económico, social y político que permita reenfocar a esos objetos.


 

 

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