MOVIMIENTO
ANTORCHISTA |

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En
Hidalgo, si hay recursos,
pero no para el pueblo
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Guadalupe Orona Urías
Dirigente antorchista en el estado de Hidalgo
04 de Septiembre de 2005
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Cuando un humilde ciudadano acude a una oficina gubernamental
en busca de apoyo para su comunidad, sea para reparar una escuela,
construir un puente u otra necesidad fundamental, indefectiblemente
encontrará como toda respuesta la consabida cantilena de
“no hay recursos”, y así, vuelve a su pueblo
lleno de frustración y de un profundo sentimiento de impotencia
ante la arrogancia de funcionarios que se erigen en dueños
de los recursos públicos y los niegan al pueblo. Ese, y
usted lo sabe amable lector, es el “argumento” típico
de la negativa a resolver los problemas; así se justifica
el no construir una clínica en alguna comunidad o colonia,
pues cuesta 8 ó 10 millones o más y pues ni modo,
“no hay recursos”.
Pero aunque ese es el pan de cada día, la ofensa se vuelve
burla cuando vemos datos publicados que muestran a las claras
la forma arbitraria en que se manejan los recursos públicos,
cuando tenemos ante nuestros ojos evidencia de que se nos ha mentido
una y otra vez al decir que no hay con qué resolver las
necesidades del pueblo, y que en realidad sí hay, pero
se emplean en otra cosa.
Todo esto nos recuerda la insólita como arbitraria e inconstitucional
decisión tomada por el Ayuntamiento de Pachuca de no otorgar
obras para las colonias organizadas en Antorcha Campesina, con
la que estuvieron de acuerdo los regidores de todos los partidos,
mismos que se encargaron de hacer el trabajo sucio de dar a conocer
y “argumentar semejante aberración, sirviendo así
como boca de ganso al Gobierno del Estado y el alcalde. En esa
ocasión, señalaba, con base en un reporte financiero
de la propia Presidencia Municipal, que la mayor parte de los
recursos del Ayuntamiento se aplica a remuneraciones para los
empleados, destacando lo destinado a los altos jerarcas del municipio.
Hoy, un nuevo reporte confirma mi dicho, y deja más claro
que tanta “coincidencia” de los partidos representados
en el cabildo no se debía a profundas reflexiones administrativas,
a su preocupación por el equilibrio financiero, como pretendían
hacernos creer aquellos señores, o la “defensa”
del presupuesto para obras en colonias de Pachuca aún no
organizadas en el Movimiento Antorchista. Nada de eso. Ahora queda
claro por qué tanto ardor y tanta rabia contra Antorcha.
La causa, queda claro, es la defensa de sus propios intereses.
Eso dice el diario Milenio del 29 de agosto cuando señala
que “el ayuntamiento eroga más de 12 millones mensuales
en el pago de empleados y funcionarios”, y añade
que en esa gran lista aparecen personas que no laboran en el ayuntamiento,
con salarios que van desde 9 mil 347 hasta 18 mil pesos con que
figura el hermano del regidor perredista Mario Macías Vergara.
He aquí la causa de tanta coincidencia con el alcalde y
con el gobierno del estado. Por desgracia todo eso se hace con
el erario público, es decir, con dinero del pueblo. ¡O
sea, que para eso lo quieren!
Pero eso no es todo. El movimiento Antorchista ha venido reclamando
al gobierno del estado la atención de demandas y el cumplimiento
de compromisos firmados de obras, y aunque es un derecho el que
se reclama, se nos ha obligado a permanecer (ya por más
de dos meses) en plantón, sufriendo todas las inclemencias
del clima, con el manido argumento de que no hay recursos. Pues
bien, nos enteramos, no sin asombro, por el diario Unomásuno
del día 30 de agosto, basado en el documento contable “Estado
de Ingresos y Egresos Dictaminados del periodo abril-junio 2004-2005”,
publicado por la Secretaría de Finanzas, que “las
partidas presupuestales de gastos personales de Educación
Básica y Normal, de Educación Media Superior y Superior
y Telebachilleratos, registraron un aumento, en su conjunto, en
los primeros tres meses de la presente administración,
de mil 300 millones de pesos, arriba de lo que gastó la
administración del Lic. Manuel Ángel Núñez
Soto en el trienio abril-junio de 2004”. Agrega que en el
mismo periodo, la presente administración erogó
en la nómina gubernamental “206 millones 320 mil
pesos: 26.2 más que en la anterior, es decir, casi 43 millones
de pesos de diferencia” Por eso no hay dinero para atender
a la gente pobre, a la indefensa, a la que siempre soporta en
silencio que se le niegue su derecho a vivir dignamente. Cabe
aclarar que hasta el momento de escribir estas líneas,
ninguno de los funcionarios aludidos en ambas publicaciones ha
aclarado ni negado la veracidad de las mismas. Y por ello es que
basada en esos datos expreso hoy mi opinión al respecto.
Dos conclusiones se derivan de lo dicho. Primera, que sí
hay recursos, pero no para el pueblo, y segunda, que hasta hoy
la inmensa mayoría de quienes buscan el poder político
no lo hacen para servir, sino para servirse de él.
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