En Chapulhuacán, municipio enclavado en la sierra gorda, los dueños
del poder han empezado a preocuparse por el gran número
de campesinos pobres que vienen cobrando conciencia, entendiendo
sus derechos y organizándose para defenderlos en el Movimiento
Antorchista. Seguramente los caciques regionales, han orquestado
una campaña en contra de la dirigente regional, la Profa.
Evelia Bautista Gómez, a quien acusan de un supuesto
fraude, fraude obviamente inexistente, inventado por el actual
alcalde, Florino Trejo Barrera, y su candidato a la presidencia
municipal, Fermín Castillo González. Ambos personajes
han hecho a lo largo de la actual administración municipal
una política de oídos sordos a las peticiones
de los pobres del municipio, con el ya consabido argumento de
“no hay recursos”, claro, para el pueblo.
Pero creo conveniente que nuestros lectores conozcan quién
es este personaje, que hoy “regala” materiales de
construcción a cambio de promesas de voto, y que, cual
señor de horca y cuchillo, sintiéndose impune,
amenaza personalmente a los antorchistas para que deserten del
movimiento, y pretende comprar conciencias, todo esto con el
apoyo incondicional del actual alcalde, Florino Trejo. Pues
bien sepa usted, que este señor durante 20 años
ha permanecido en la nómina del ayuntamiento de Chapulhuacán;
es decir, Fermín Castillo ha vivido a costillas del erario
público (es decir, del pueblo), como buen cacique, nada
más ni nada menos que ¡20 años!
Pero, además, ha llegado hasta nosotros el comentario
insistente de vecinos en el sentido de que en los días
que corren, y para ganar adeptos, este señor, no teniendo
realmente popularidad y respaldo real de la gente, pero aferrado
a ganar la presidencia municipal, se ha visto en la necesidad
de ofrecer recursos. Claro, la pregunta cabe: ¿de dónde
salen los recursos para comprar incondicionalidades?
Ya es tiempo de que los mexicanos, sobre todo los más
pobres, hagamos conciencia de que con relación a las
elecciones, se repite casi calcada, sólo cambiando nombres
y caras: candidatos que van a las comunidades, prometen y vuelven
a prometer, y cuando se han sentado en la silla del poder, olvidan
todo lo que ofrecieron a los incautos que creyeron en ellos,
y hasta desconocen a los ciudadanos cuyas viviendas y pueblos
visitaron, a quienes llenaron de abrazos y lindas promesas.
Ah, y si algún pueblo o colonia se tomó en serio
las promesas de candidato y se atreve a reclamar su cumplimiento,
corre el riesgo de ser recibido a garrotazos, con policías
y granaderos, por su osadía. Una vez sentado el señor
en su silla, nadie debe atreverse a molestarlo. Y así,
Presidentes van y presidentes vienen y las comunidades permanecen
en la misma situación de abandono y marginación
en la que han vivido por siempre.
La solución a esta desgracia está en el propio
pueblo, en el pueblo organizado, que con su fuerza y unidad
haga que se cumplan las promesas de los hoy candidatos, y a
ello precisamente le teme Fermín Castillo; por eso, ha
emprendido su campañita para desprestigiar al antorchismo
en la zona y, probablemente, creyendo quedar bien “con
los de arriba” y ponerse a la “moda” en la
ola de calumnias vertidas a últimas fechas contra el
antorchismo.
Pero en fin, los antorchistas estamos claros de que, como
dijo Gómez Morín, “en esta brega de eternidad”
las cosas no serían fáciles y que nos encontraríamos
con muchas, muchísimas dificultades para tener un país
más justo y más soberano para todos los mexicanos.
Por lo pronto mis compañeros de Chapulhuacán,
valientemente encabezados por la profesora Evelia Bautista,
continuarán con su tarea de organizar y educar a los
campesinos de la región, y todo el Movimiento Antorchista
estará atento y presto a respaldar su labor. Así
será. Que a nadie le quepa duda.