Pese a que las autoridades consideran que “técnicamente
no hay sequía en la entidad”, la falta de precipitaciones
pluviales afecta ya a más de 300 mil hectáreas,
por lo que los agricultores no estarán en condiciones de
comercializar sus productos. Sin embargo, lo peor de la sequía
es que los campesinos más pobres, los que siembran para
consumo propio, quedarán prácticamente en el desamparo
total, por lo que es necesario que el Gobierno, en sus tres niveles,
tome medidas urgentes para remediar su grave situación.
En este contexto, son lamentables las declaraciones de algunos
funcionarios, como la del gerente regional de la Comisión
Nacional de Agua (CNA), Miguel Calderón Arámbula,
quien aseguró que “hoy, técnicamente no hay
sequía en la entidad” y, por tanto, no hay por que
declarar a Durango como zona de desastre, pues, según revelan,
en el próximo año es cuando la sequía llegará
a su punto máximo.
Desgraciadamente, esas valoraciones se deben a que funcionarios
de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Desarrollo
Rural (SAGDR) y de la Secretaría de Agricultura, Ganadería,
Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA), estatal
y federal, aún no han concluido el análisis y evaluación
del problema de la sequía en la entidad, pese a que, a
la fecha, esté afectada el 80 por ciento de la siembra
del producto básico, sobre todo en el área de temporal.
La falta de agua de lluvia afecta, aun más, a las regiones
donde la agricultura es el sustento casi exclusivo de cientos
de campesinos pobres, como es el caso del municipio del Mezquital,
donde está siniestrado el 90 por ciento de las 17 mil 100
hectáreas de siembra de maíz... así pues,
el esfuerzo que hicieron los campesinos por sacar adelante sus
cosechas quedó sin fruto alguno, debido a la escasez de
lluvias. A esta alarmante situación, hay que añadir
las precarias condiciones en que viven cientos de familias indígenas
pues, como se recordará, el Mezquital es el municipio duranguense
más rezagado en materia de desarrollo social.
Independientemente de que sea necesario declarar o no zona de
desastre a la entidad por la sequía, lo realmente urgente
y necesario es que los tres niveles de gobierno -federal, estatal
y municipal- se coordinen para hacerle frente al problema, pues
como se ve, los campesinos de más bajos recursos económicos
son los más duramente afectados. En ese sentido, son positivas
las propuestas que se han hecho, en relación a que el gobierno
estatal solicite recursos adicionales o extraordinarios a la Federación,
como pueden ser los excedentes petroleros, para reactivar la agricultura
y la ganadería del estado, pues el efecto que causó
la falta de lluvias al sector primario, indudablemente, afectará
a nuestra economía.