Las mismas radiodifusoras de la frontera y de los E.U. convocaban
a las marchas, los autobuses de las escuelas en varios estados
de la Unión Americana llevaron a los estudiantes a las
marchas, “las iglesias” diversas, convocaban a las
marchas, fueron grandes concentraciones las que protestaron
e hicieron lo que en otras ocasiones no se logra con las marchas,
¡Ganarse la opinión favorable del resto de la población,
el que se vea con simpatía las exigencias de los marchistas,
jalar la opinión de otros sectores para las reivindicaciones
que plantean las movilizaciones!
Sobre todo fue trascendente la capacidad de convocatoria que
el problema genero, convocatoria a la que no pudieron substraerse
un sinnúmero de agrupaciones, organismos, instituciones
que en otras ocasiones adoptan la actitud de manifestarse abierta
y francamente en contra de las manifestaciones; en contra de
la marcha, mítines o plantones.
La protesta pretende lograr una reforma migratoria y que el
proyecto de ley que vuelve a los inmigrantes criminales no pase.
Se estima que hay más de 12 millones de indocumentados
en Estados Unidos, y con la Reforma Migratoria se pretende que
se legalice a unos 7 millones.
Ahora bien, si el problema logro convocar a miles y miles de
inmigrados mexicanos y de otras nacionalidades, también
alerto al sector más conservador y reaccionario de los
Estados Unidos de América. Pudimos ver como al final
de la movilización, policías de Los Ángeles
se cebaban, es decir se encarnizaron, se ensañaron sobre
algunos manifestantes que quedaron golpeados, ultrajados, vejados.
Nada diferente, el mismo esquema se aplico en Querétaro
en la marcha cultural cuando los policías de Garrido
Patrón al terminar la marcha se fueron sobre los activistas
antorchistas y a golpes y toletasos los reprimieron para enseguida
llevarlos a las cárceles de Garrido Patrón.
Nada diferente a las escenas que pudimos ver en Texcoco, Edo.
de México, cuando se impidió a unos floricultores
continuar en el lugar que ofrecían sus productos y a
quienes les apoyaban. Y como el asunto fue a terminar con la
entrada de la policía Federal y Estatal, Estatal y Federal
al Pueblo de Atenco.
Y nada diferente a la toma de Sicartsa en Michoacán,
ahí s con saldo trágico de dos obreros.
Las marchas de los inmigrantes, las marchas de los antorchistas,
las marchas o plantones de los mineros, las marchas de los campesinos,
tienen una causa, responderá una realidad, realidad que
no pueden ocultar las campañas mediáticas, realidad
que moviliza, realidad que hace posible la unión en la
caminata de miles y miles, en un estado y en otro, es un país
y en otro, realidad que muestra que no son pocos, sino muchos,
pero muchos los que viven igual, y cuando esa realidad los junta,
y cuando esa realidad los reúne, y cuando esa realidad
los muestra y los une, como dijo el poeta “…la tierra
tiembla bajo sus pies…”, esa realidad es la pobreza,
que se muestra en el hambre, en la falta de un ingreso, o de
un ingreso que no sirve, que no alcanza, es la falta de una
vivienda, es la imposibilidad de educar a los hijos, de vestirlos,
de calzarlos, de librarlos de la droga, del alcohol, de la delincuencia,
de la prostitucion, es la pobreza.
Y es también la respuesta a la pobreza, por los poderosos
¿Cuál es esa respuesta? ¡La Ley!, Hay que
legislar contra las Marchas, hay que legislar contra las protestas,
y mientras, hay que someter a los protestantes, a los rijosos,
hay que callarlos, desterrarlos, sacarlos, encerrarlos, ¡matarlos!,
sí matarlos, eterna solución para quienes no quieren
ver la realidad.
Y el problema se agrava en nuestro país, porque en Michoacán
actuó el Gobierno Federal (léase PAN) y el Gobierno
Estatal (léase PRD), en Querétaro el Gobierno
Federal (PAN) El gobierno Estatal (PAN) y el Gobierno Municipal
(PAN), y en Texcoco-Atenco el Gobierno Estatal (PRI), El Gobierno
Municipal (PRD). Mostrando prácticamente que hay un acuerdo
táctico de: duro contra los inconformes, duro contra
los que protestan, duro contra los plantonistas, duro contra
los marchistas, es decir duro contra la pobreza, nadie se tienta
el corazón y podemos ver a través de los medios
las golpizas, incluso los asesinatos o a la inversa, según
les convenga, los medios callan las protestas, silencian los
gritos, no muestran las marchas, ocultan la realidad.
Pero, cuando la magnitud de las protestas no puedan guardar
silencio, entonces, entonces podemos ver la fuerza de la realidad.
No de otra manera avanzara el pueblo, sino juntándose,
reuniéndose, mostrándose, uniéndose, organizándose,
tomando conciencia de su realidad.