MOVIMIENTO ANTORCHISTA


La Propiedad Privada

Fernando Figueroa Estrada
Dirigente antorchista en el estado de Campeche
15 de diciembre de 2006

Sólo cuando la humanidad entera destierre para siempre de su cabeza la idea egoísta de poseer, de acumular riquezas, de ser dueño y amo de todo capital acumulado y producido; sólo cuando la conciencia del hombre se eleve al nivel de comprensión necesario para entender que es prioritario salvar a la sociedad humana entera por sobre los intereses del individuo y, sólo cuando la educación social llegue al nivel de comprensión teórica que hoy ya poseen nuestros más destacados y mejores hombres y que estos han planteado ya la necesidad de una más justa y equitativa distribución de la riqueza social para así, racionalmente, elevar hasta niveles nunca antes vistos ni sospechados por el mismo hombre, la sociedad humana entera y así pueda el hombre pasar ya al reino de la libertad; entonces, y, sólo entonces, se estará en condiciones de construir una nueva y superior sociedad. Mientras esto no sea así, los hombres no podemos ni soñar en un mundo feliz.

Al principio de su historia, el hombre estaba aun sujeto a las leyes de la naturaleza, esclavo de ésta, sumiso y débil productor de sus propios medios de vida, tenia que trabajar y trabajó duro y colectivamente para satisfacer apenas sus más elementales necesidades vitales y de reproducción. Pero con su trabajo en común logró, después de mucho sufrir y batallar, salir adelante y con la ayuda del fuego pudo dominar a la naturaleza y emancipársele, para así crear las condiciones que le permitieron aumentar la producción al hombre en vida comunista y acumular y guardar. En esta época dominaba y era prioritario el trabajo manual, sobre el trabajo intelectual que apenas comenzaba a manifestarse; se educaba mediante y por el trabajo, para la producción de riqueza material para la comunidad. Aquí lo producido era distribuido entre todos sus miembros de la colectividad de manera equitativa y justa y todos tenían la obligación de trabajar para el bien de todos, aun no existía esa idea egoísta de ¨ lo tuyo y lo mío ¨. Pero con el incremento en la producción y con el excedente del trabajo, se crearon las condiciones para que la colectividad pudiera aumentar su producción y acumular cada vez más.

Con este incremento en la producción material y con un mayor dominio del trabajo productivo sobre la naturaleza se produjo un incremento aun mayor de riqueza y el hombre pudo ya trabajar menos, y, con la ayuda del leguaje, dedicar su tiempo libre al desarrollo de su conciencia. Con la acumulación y paralelo a esta, comenzó a darse al interior de la familia gentilicia, entre la colectividad, una división natural del trabajo y una división entre los sexos, primero, y, luego entre los mismos hombres, que necesariamente se traslado a todo lo que poseían y producían. La riqueza producida y acumulada por la gens pasó, con el paso del tiempo, a ser propiedad exclusiva del patriarca de la gens por derecho propio. Así y sólo así, nace la propiedad privada sobre los rebaños, las cosas, primero, y, luego, sobre los instrumentos y medios de producción (principalmente la tierra) Si nos atenemos a la división que de la prehistoria hace Morgan, podemos datar con cierta precisión la aparición de la propiedad privada, aunque no en el sentido moderno del termino, en los límites entre el salvajismo y la barbarie. Con la barbarie, pues, nace la propiedad privada y con ella, el esclavismo. Y este hecho es un hecho histórico fundamentalmente determinado por la necesidad del hombre de satisfacer y mejorar sus condiciones de vida material y económica. Si bien es cierto que en el momento de la aparición de la propiedad privada ésta jugó un importante papel sobre la producción, pues la revolucionó e hizo que se desarrollara para crear enormes riquezas materiales e intelectuales y grandes maravillas y descubrimientos en la ciencia y en la técnica, pero sobre todo en la producción. Pero con el paso del tiempo y al desarrollarse la sociedad ha presionado sobre la propiedad y ha hecho que esta también cambie y evolucione, perfeccionándose a tal grado que hoy , en la moderna sociedad capitalista, es ya una traba, un lastre y el principal obstáculo que impide el pleno desarrollo de la misma sociedad que la sostiene y apuntala como su máximo logro histórico, impidiendo así el paso de la sociedad a un nuevo y mejor estadio, superior en la evolución de la sociedad humana.

La propiedad privada llevaba en germen ya los futuros antagonismos que al desarrollarse se manifestarían. Cuando invento la propiedad privada, el hombre no sabia, en ese momento, que estaba sentando las bases para la aparición de la separación de la especie humana en dos o más clases sociales contrapuestas entre sí, antagónicas e irreconciliables; además de la separación del trabajo manual e intelectual, la concentración en muy pocas manos de todos los medios e instrumentos de producción, así como también de todas las materias primas ( oro, plata, petróleo, cobre, hierro, bosques, ríos, mares, etc., etc.) que la naturaleza le da generosamente al hombres y, finalmente, ha separado al productor de su producto para ponerlo en manos ajenas a él. Todos estos fenómenos constituyen, a lo largo de la historia humana, el mayor mal que al hombre le ha ocurrido, pues de ahí viene y le nace el egoísmo, la envidia, la avaricia, la intriga, el hurto, la codicia, los celos y el asesinato de hombres contra hombres. De ahí la idea de que el hombres es el lobo del hombre. Es cierto que todas estas causas no se dieron de manera simultánea e inmediatamente a la aparición de la propiedad privada, sino de manera progresiva, gradual y lentamente a través del desarrollo de la nueva sociedad en formación, la sociedad esclavista “democrática y culta”.

La propiedad privada es un acto social nacido de la natural evolución de la sociedad comunista primitiva que la revolucionó y transformó definitivamente. Su aparición, es un hecho innegable, constituyó un importantísimo progreso humano, marco a la sociedad de manera total y por muchos milenios ha sido la pauta para su avance. Si su aparición fue el resultado de una revolución social, su desaparición, en la moderna sociedad burguesa, tendrá que ser también un acto revolucionario y que permita el acceder a una superior organización social, más equitativa, justa y democrática. La propiedad privada nació de la voluntad del pueblo y será la voluntad popular quien marque la hora final de ésta.

Podemos decir que el pecado original del hombre es haber caído en la tentación de apropiarse el trabajo social ajeno y su redención o perdón estriba en devolver a sus legítimos dueños, la sociedad entera, lo que originariamente se les despojó.

Quiero dedicar de todo corazón este modesto trabajo a un gran hombre que ha dedicado toda su vida consciente a luchar contra la injusticia social, el peor mal que al hombre aqueja, y ha hecho, después de arriesgar su vida cientos de veces, al frente de su pueblo, una brillante y permanente revolución social, que ya dura por más de cincuenta años y que ha transformado a ese pequeño país, Cuba, en una verdadera potencia de humanidad y de solidaridad, que hoy, admira al mundo entero, incluidos sus más brutales enemigos; ese gran hombre es el Comandante de América, héroe del pueblo y guía genial del proletariado mundial, Dr. Fidel Castro Ruz. Fidel no se ha equivocado, no se equivocó, la historia ya te absolvió. Fidel forma ya parte de la constelación celeste de los inmortales y vive y brilla hoy más alto que nunca. Gloria eterna al gran luchador de América, salud Fidel Castro Ruz.

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