MOVIMIENTO ANTORCHISTA


El transporte público en el Distrito federal
José Refugio Cruz
06 de Abril de 2006

El transporte público en la Ciudad de México se agudiza debido al ritmo creciente de la población de la capital y de la zona conurbada con el Estado de México. El Gobierno del Distrito Federal ha intentado solucionar este problema a través de la construcción del Metrobús, el cual inicio sobre la Av. Insurgentes, desatando con ello una serie de inconformidades. Primero las rutas de microbuseros que trabajaban sobre esa vialidad fueron desplazados para darle el monopolio a los concesionarios del Metrobús.

A la par de ello, las agrupaciones ecologistas pusieron el grito en el cielo por la gran cantidad de árboles talados, lo cual equivale al Bosque de Chapultepec según cifras de esos grupos. Otro problema fue la entrega de la concesión a las diferentes empresas que se la disputaban. Si a esto le agregamos que durante las primeras semanas de operación del nuevo transporte los accidentes ocasionados por las unidades en servicio iban al ritmo de uno por día, y a veces dos.

Después de su aparente éxito el GDF intentó introducir este tipo de transporte en la avenida más importante del centro de la ciudad, en Paseo de la Reforma, desatando inmediatamente al anuncio una serie de reacciones de los comerciantes de la zona, quienes no descansaron hasta que Alejandro Encinas, en su calidad de Jefe de Gobierno, dio marcha al proyecto. Aún así el Gobierno capitalino tiene en archivo 8 proyectos de Metrobús para hacer de este sistema de transporte un sustituto de las líneas del Metro que faltan para dar servicio a la población de la ciudad.

Pero hasta el momento no se ve para cuando puedan echar a andar esos proyectos, pues así como van las cosas Alejandro Encinas esta más ocupado en reforzar la campaña de Andrés Manuel López Obrador que en gobernar para los capitalinos. A todo lo mencionado hasta aquí se suman los problemas de operación y la puesta en marcha de la tarjeta electrónica para acceder al transporte, en suma, ha resultado un sistema muy caro económica y políticamente hablando.

La puesta en marcha del Metrobús ha logrado que la atención de la ciudadanía aleje la vista del otro transporte masivo por excelencia, el Metro. Desde que el PRD ganó el Gobierno de la Ciudad de México el Gobierno Federal entregó la administración de este transporte al Gobierno local, tanto para su administración como para su posible ampliación. Pero el PRD ha resultado dañino para el Metro ya que actualmente vemos que las líneas que transportan a la mayor cantidad de capitalinos, como lo son las líneas 1,2 y 3, se encuentran no sólo llenas a su máxima capacidad, sino que además, el exceso de gente provoca que los trenes se vayan atrasando a cada instante, esto podría ser un problema de fácil solución si las unidades no estuvieran dañadas, al grado de que en los talleres tienen que desarmar unos trenes para extraer las piezas útiles y reparar los trenes que están en mejores condiciones para brindar servicio.

Por otro lado, la inversión del Gobierno capitalino para construir nuevas líneas ha sido prácticamente nula, pues a excepción de la línea B que recibió a media construcción no siquiera ha planeado una nueva ruta, a pesar de que el crecimiento de la ciudad exige un servicio más amplio y económico.

Existen denuncias públicas por arte del Sindicato de Trabajadores del metro en el sentido de que la administración de López Obrador desvió dinero designado para darle mantenimiento a las líneas del Metro.

Los microbuses no dan abasto suficiente para el Distrito Federal, además de los añejos problemas de unidades en mal estado, chóferes que conducen a altas velocidades sin precaución y con menos respeto a sus pasajeros, lo cual ocasiona además de trafico y caos vehicular, un sin fin de accidentes.

La columna vertebral del transporte público es insuficiente y de mala calidad. No existe una verdadera política por parte del Gobierno del Distrito Federal para enfrentar el problema lo cual no hace sino evidenciar que al PRD no le interesan los problemas de la ciudad, o cuando menos, sólo los atiende en la medida en que le resulte de utilidad en términos electorales y de manejo de masas. Un claro ejemplo de ello lo tenemos en los taxis piratas conocidos como Panteras, los cuales son, por obligación cuando menos, militantes del ese partido y dicho sea de paso, este grupo de taxistas se han convertido en la caja chica del PRD para financiar sus campañas, pues no sólo es el manejo de sus grupos para los enfrentamientos que tengan necesidad de provocar, sino también son una fuente segura de recursos. Actualmente se calcula que existen más de treinta mil taxis panteras, a razón de ciento cincuenta pesos por semana que deben aportar si desean seguir trabajando bajo la protección del Gobierno citadino.

Todo esto es una muestra del caos que, intencionalmente, mantiene el GDF en todo tipo de transporte publico para así encubrir sus despilfarros y malos manejos, todo sea con llegar a la grande, pues, han de pensar, el fin justifica los medios. Malo, la ciudad necesita soluciones reales a sus problemas no engaños que en el mediano plazo harán insostenible la situación.


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