MOVIMIENTO ANTORCHISTA


Medidas equivocadas contra
asentamientos irregulares en el DF

José Refugio Cruz
12 de enero de 2006

El lo que va de la actual administración perredista al frente del Gobierno del Distrito Federal el desalojo de los asentamientos humanos en las zonas de conservación ha sido el pan nuestro da cada día. Un día sí y otro también nos enteramos de operativos realizados en las Delegaciones Tlalpan, Tláhuac, Xochimilco, Álvaro Obregón, Magdalena Contreras, principalmente. Cuando los cuerpos de seguridad realizan un desalojo van equipados como si fueran a enfrentar a un ejército invasor y no a familias indefensas que, en el mejor de los casos, sólo pueden salir corriendo para defenderse.
A pesar de que el problema afecta a miles de capitalinos, la autoridad no tiene un dato exacto de la cantidad de asentamientos irregulares existentes ni de la cantidad de personas en esta situación, para muestra veamos dos datos distintos: el GDF ha informado que existen 700 asentamientos irregulares, los cuales ocupan más de 3 mil hectáreas con una población cercana a los 200 mil habitantes; mientras que la Dirección General de Recursos Naturales y Desarrollo Rural informa que actualmente existen 804 asentamientos irregulares y en ellos se encuentran 42 mil 463 familias establecidas en una superficie de 2 mil 415 hectáreas.
Los argumentos que ha manejado el gobierno para justificar los operativos han sido que se trata de invasores que han tomado como rehén la reserva ecológica; que mucha gente invade por negocio ya que cuenta con vivienda en otra parte de la ciudad; que se está dañando las zonas claves que permiten la recarga de los mantos acuíferos de los que se extrae parte del agua que consume la Ciudad de México. Indudablemente que hay personas que se dedican a invadir, ese es su modus vivendi, pero son un porcentaje simbólico, de manera que con ese argumento no se puede justificar los actos violentos en contra de humildes familias; más aún, si tomamos en cuenta que la gran mayoría de los asentamientos tienen al menos diez y quince años de antigüedad, por lo que existían mucho antes que se delimitara la zona ecológica de la urbana. Pero además de ello, los terrenos en los que están asentados miles de familias eran tierras ejidales o comunales, de manera que las familias que los habitan compraron sus terrenos a campesinos y cuentan con la documentación correspondiente. El problema existe debido a la inexistencia de una mejor planeación en el crecimiento de la ciudad, pero fundamentalmente a la falta de oportunidades de la población de clase trabajadora para adquirir su vivienda donde mejor les convendría, esto es con escuelas, servicios urbanos, transporte accesible y con su trabajo más cercano, y no irse a vivir donde nada tienen y sufren el doble.
En las delegaciones ha recaído la responsabilidad principal de darle un arreglo a la problemática; sin embargo este problema lo han manejado de acuerdo a sus muy particulares intereses, ejemplo de ello lo tenemos en la delegación Tlalpan. Desde hace varios meses funcionarios de la Dirección de Regularización Territorial y Tenencia de la Tierra de la mencionada Delegación, han realizado censos para conocer la población total asentada irregularmente en la demarcación; a las familias les informan que están revisando su situación para cambiar el uso de suelo de los asentamientos, es decir, para que pase de zona de conservación ecológica a zona urbana, pero a cambio les piden a los vecinos que se comprometan a cero crecimiento, es decir que no se asienten más familias, ni mucho menos que lleven a cabo ampliaciones de sus viviendas, ni con lámina de cartón ni madera. Ese fue el pretexto para que a mediados del pasado mes de diciembre 800 granaderos la emprendieran en contra de cientos de familias que vivían en los asentamiento conocidos como Ahuacatitla, Ocotla Chico, la Faja, la Magueyera, la Venta, la Joya Lomas del Capulín, Ixpangologuía y Lomas de San José, a quienes les destruyeron sus pobrísimas viviendas con maquinaria pesada, pretextando que eran casas recién construidas.
Después de la manifestación pública que las familias afectadas en esa ocasión, más otros cientos de personas amenazadas, ejercieron para protestar contra el desalojo, el Jefe Delegacional, Eliseo Moyao Morales, dio indicación a sus funcionarios para que instalaran mesas de diálogo a fin de revisar caso por caso. Pues bien, para estas fechas es evidente que los funcionarios encargados de la revisión han manipulado los expedientes de cada familia de manera que viviendas con más de diez años de existencia, fueron construidas, según la delegación, hace tan sólo seis meses y por lo tanto son candidatas para desmantelamiento, en este caso la autoridad pasa por alto la documentación que existe en sus archivos desde hace años y en la cual se comprueba la antigüedad suficiente de esos asentamientos como para no tratarlos como a delincuentes.
Entonces, con base a en lo expuesto anteriormente podemos concluir que la política del Gobierno del Distrito Federal, que actualmente encabeza Alejandro Encinas Rodríguez, en torno al problema de los asentamientos irregulares, y en la cual participan la LAS delegaciones, ha sido errada desde el principio. Si de veras quiere que se respete y conserve la reserva ecológica, esto no se conseguirá desalojando a las miles de familias que ya están asentadas, sino cambiando el uso de suelo y tomando las medidas técnicas necesarias para que esas colonias permitan la recarga de los mantos acuíferos, lo cual a su vez permitirá que se conserve el medio ambiente; la otra posible solución es la reubicación de todos los asentamientos en la zona urbana y junto con ello ampliar sus programas de vivienda a la población en general para que ésta tenga las facilidades necesarias para obtener una vivienda y no sólo a las clientelas del PRD. Que es como ha ocurrido hasta ahora con los programas del Instituto de Vivienda del DF.
Cualquiera de las dos posibles soluciones es complicada por el monto de dinero que representaría y por las trabas jurídicas que hay que superar. En caso de que adopte la medida del cambio de uso de suelo, el problema jurídico no sería un obstáculo pues la mayoría perredista en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, que es la autoridad indicada para estos efectos, asegura el tramite, prueba de ello es que cuando conviene a sus intereses, los legisladores hacen los cambios necesarios en la ley, en tiempo record, para disponer de vastos terrenos; la reubicación de miles de familias implicaría mucho dinero, el cual no creo que el PRD esté dispuesto a dedicar para este fin y menos en un año electoral. Lo único que puedo asegurar es que el pueblo no aguantará tanta presión de los agrupamientos de seguridad y sin un techo donde vivir, en algún momento puede responder de una manera que no es la más conveniente para el país en este momento de coyunturas y tormenta política.

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