MOVIMIENTO ANTORCHISTA


Más allá del Edén
Mario García Castillo
Dirigente en el Estado de Quintana Roo
31 de octubre de 2006

Quintana Roo se halla, con toda la belleza de luz, colores, fragancias y sabores que sobre la tierra puedan existir. Es en la hermosa patria nuestra uno de los estados que más atractivos naturales reúne.  Con vista de finos destellos hacia el mar caribe un arco iris que surge del agua marina va a perderse en la verde penumbra de la selva maya tropical.  En la parte oriental de la península es un lugar turístico por naturaleza. 

Reconocido como estado el 8 de octubre de 1974, con 50 350 km2 de territorio y más de un millón de habitantes, es en estos días la entidad federativa que mayor crecimiento demográfico registra; ello se debe al flujo imantado de dólares que la actividad turística genera. El mayor porcentaje de empleos está en las ramas del comercio hoteles y restaurantes.   

La industria del turismo absorbe gran cantidad de seres humanos para poder funcionar, por eso a las hermosas playas del estado convergen las olas del mar, olas de turistas en pos de diversión y oleadas de personas en busca de trabajo. El constante arribo de trabajadores que se explica por la existencia de riqueza y desarrollo sociales, paradójicamente genera graves problemas, uno de los cuales y tal vez el menos grave, es el problema de la vivienda. Un día tras otro llega gente para trabajar en hoteles, restaurantes, centros de recreo, en el comercio o en el ramo de la construcción; la industria turística se expande pero la cantidad de vivienda para los trabajadores se contrae. Ante la escasez de habitación muchas familias viven hacinadas en precarias condiciones de higiene y urbanización y consumidas, devoradas literalmente por el alto costo de las rentas.   

Pero no solamente los más pobres padecen este problema, no únicamente los trabajadores de menores ingresos se ven afectados por la falta de vivienda, también sufren  este mal los que pertenecen a la clase media: profesionistas, comerciantes, burócratas entre otros. Aunque claro está, como siempre, los pobres son quienes llevan la peor parte.    

Justo es decirlo, el problema de la vivienda no es exclusivo de Quintana Roo, todos sabemos que es una enfermedad social que consume en todo el país a las clases populares tanto de la ciudad como de las zonas rurales. Pero en estas tierras del caribe se convierte en la principal endemia del tejido social debido a esa persistente afluencia de masas empobrecidas, que como mariposas nocturnas emergen de la oscuridad a raudales deslumbradas y atraídas por la luz de una bombilla.  Esta explosión demográfica, ha puesto nerviosos a algunos, a tal grado que en días recientes el director del instituto de fomenta a la vivienda, Ricardo Pech Gómez se dirigió al congreso del estado pidiendo a los diputados “ajustes a las leyes estatales para sancionar con severidad a quienes promuevan asentamientos irregulares, incluso condena de cárcel y sin derecho a fianza...”  Bajo este sol no hay nada nuevo. La necesidad de vivienda ha sido captada por el fino olfato de una fauna sui generis compuesta por arrendadores, lideres pedestres, inmobiliarias ejidales, ejidatarios individuales y dueños de compañías constructoras, algunos de los cuales en su ciego afán de lucro sin reparar en aspectos legales o humanistas han promovido asentamientos algunas veces por la vía de la invasión de tierras como es el caso de la populosa colonia Luis Donaldo Colosio en Playa del Carmen así como varias regiones de Cancún y por la falta de seguridad jurídica sobre la tenencia de la tierra muchas familias han perdido junto con la esperanza de tener una vivienda propia, su dinero.    

Visto desde esta perspectiva, el llamado a degüello, con aires de arenga “a luchar por la justicia”, que hiciera el director del instituto de vivienda a los legisladores, tendría plena justificación si en realidad se sustenta en la noble preocupación de proteger el patrimonio de las familias trabajadoras. Pero si con las “modificaciones a la ley” sólo se busca crear trabas legales para cerrar el paso a unos y dejar camino ancho y abierto a otros, entonces no se va a abatir el problema de la vivienda sino se va a generar mas descontento social.     Toda república moderna que se precie de ser democrática debe hacer y rehacer sus leyes anteponiendo a cualquier interés las garantías individuales de los ciudadanos. En el combate al problema de la vivienda la ley debe reconocer el derecho de organización de los propios afectados, normando pero alentando la participación de la sociedad civil en la búsqueda de soluciones, si es que en realidad se busca abatir el rezago en materia de vivienda.  

Peor todavía si al modificar la ley se busca reprimir a supuestos o reales adversarios políticos, tal como sucedió en el estado de Querétaro donde se modificaron las leyes para encarcelar y mantener presa a la luchadora social Cristinas Rosas Illescas, por el delito(¡!) de promover un asentamiento irregular, a pesar de que lo hizo antes de que se modificara esa ley y mediante la compra venta legal y de buena fe de un predio que puso a disposición de varias familias humildes, para que resolvieran su carencia de vivienda. Luchar por vivienda para la gente pobre se convirtió en un delito en Querétaro y desde hace más de un año Cristina Rosas, una mujer honesta se haya atormentada en las mazmorras del gobernador queretano Francisco Garrido Patrón.     

Por eso el director de vivienda en el estado de Quintana Roo, debe afinar bien su planteamiento si lo que busca es el bienestar social y los legisladores deben elevar su mirada a la altura de la patria. Y nadie, ni el ejecutivo, ni el legislativo hagan cosas buenas que parezcan malas, o cosas malas que parezcan buenas.

 A propósito de estos equívocos, dicen que al ser expulsada del edén la primera pareja por la grave falta de haber probado la fruta prohibida, se escuchó una profunda sentencia –“ganaras el pan con el sudor de tu frente”--, desde entonces, dicen, se hizo necesario el vestido y la vivienda. Siglos después un elemental arborícola, haciendo un esfuerzo sobrehumano, huyendo en defensa propia aguijoneado por el rugido del tigre dientes de sable, logró derrumbar una enorme roca sobre la entrada de la caverna, la rugiente y pavorosa fiera estrellose contra la roca, fauces y garras ávidas de carne humana tuvieron que retroceder hambrientas hacia la penumbra del bosque; apenas era un pobre refugio la caverna pero dicen que se escuchó otra sentencia –“la vivienda quedó asegurada”--.  

Ahora, después de muchos siglos y siglos todavía existen humanos descendientes todos de aquellos primeros, que viven en cuevas, pocilgas inmundas o bien, a la intemperie. La falta de vivienda digna es una calamidad que viene persiguiendo al pobre hombre y sobre todo al hombre pobre, desde tiempos inmemoriales y, para contener ese azote de la humanidad, hace falta un espíritu grande, noble y sano como será tal vez el verdadero espíritu del hombre verdadero.

Dedicado a la compañera Cristina Rosas Illescas, presa por la injusticia del señor gobernador de Querétaro, Francisco Garrido Patrón.

Quintana Roo 23 de octubre de 2006.

 

Mario García Castillo.

 

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