Un tanto atolondrado por
la intensa campaña de medios que con motivo de la celebración
del Día Internacional de la Mujer ha desplegado Amalia
García Medina, Gobernadora del Estado y asombrado por
el despliegue de recursos económicos para efectuar los
eventos en homenaje a este género, vienen a mi mente
un sin fin de interrogantes sobre la objetividad de los discursos
oficiales o los “slogans” de ocasión, con
los cuales pretenden concientizarnos sobre el verdadero papel
de las mujeres.
Surgen las dudas, por que tal pareciera que la campaña
por las mujeres es una más de las muchas que se implementan,
desde el poder oficial, como el día del padre, el compadre
o la familia, que más que pretender reivindicar y enaltecer
a cierto sector de la población, son pretextos idóneos
para la fiesta o el acto oficial, donde se repiten las frases
trilladas como “el empoderamiento ( sic) femenino”
“ las mujeres deciden” “las mujeres sí
cuentan” etc., y los discursos vacuos de funcionarios
de todos los niveles.
Antes de ser acusado de misógino dejo asentado por principio
que considero no sólo justo, sino insuficiente el homenaje
a este género que ha hecho importantes aportaciones a
la humanidad en todos los aspectos de la vida, pues como sabemos
han existido y existen grandes mujeres que son luchadoras sociales,
que dan su vida todos los días por construir una patria
más generosa con sus hijos como Cristina Rosas Illescas,
dirigente de los antorchistas queretanos y quien se encuentra
presa injustamente por órdenes del gobernador panista
Francisco Garrido Patrón; grandes deportistas como Ana
Gabriela Guevara o ilustres poetizas como Sor Juana Inés
de la Cruz, por mencionar sólo algunas.
Por eso considero que no sólo el 8 de marzo, sino todos
los días del año deberíamos procurar el
bienestar de ellas. Para no engolosinarnos con lo anterior creo
conveniente hacer algunas reflexiones.
Primero, la campaña en pro de las féminas lleva
como frase central “En Zacatecas las mujeres, sí
cuentan”, me parece que el enfoque que se le pretende
dar con este rimbombante “slogan” no es el correcto,
pues con éste intentan destacar la importancia que para
el gobierno tienen las mujeres. Creo que tal afirmación
es falsa o por lo menos errónea porque, ciertamente,
“ cuentan”, pero en los índices negativos
a nivel nacional, pues en nuestro estado, de cada 10 analfabetas
6 son mujeres; el 47% de las mujeres que han formado un hogar
son víctimas de algún tipo de violencia; 94 de
cada 100 víctimas del maltrato infantil son niñas;
y si nos referimos a la escolaridad tenemos que el promedio
de las mujeres en nuestra tierra es de 6 años de instrucción,
mientras la media nacional es de 8.1; 6 de cada 10 deserciones
son mujeres; en el 20% de los hogares son las mujeres quienes
los sostienen con su trabajo y un dato más que demuestra
el “gran valor” de las mujeres, es que de 57 municipios
que componen nuestro estado todos son gobernados por hombres
con lo que se demuestra que el “empoderamiento”
del que tanto se habla, sólo es frase de ocasión.
En segundo lugar creo que resulta insultante no sólo
para las mujeres de nuestro estado sino para cualquier ciudadano,
observar la forma en la que celebró la Gobernadora esta
fecha, primero en un desayuno donde se reunió con lo
más “selecto” (a juicio de ella) de las mujeres
zacatecanas y posteriormente con un acto masivo donde se repartieron
algunos apoyos. Creo que son cuestionables tales eventos porqué
en el caso del primero, fue una demostración de la verdadera
política excluyente de la titular del ejecutivo, pues
para poder ingresar al “evento” era necesario no
sólo invitación sino además riguroso “traje
sastre”, no vimos por ahí a ninguna campesina o
a una modesta ama de casa compartiendo el pan y la sal con nuestra
gobernadora y “distinguidas comensales”, tal como
lo afirmara alguna periodista que narró el evento. Ahí
predominaba el olor a “finas fragancias” y la pasarela
de ropa de “línea”, una muestra irrebatible
del sectarismo clasista de los poderosos. En el otro evento
con el pueblo, no fue otra cosa que un acto proselitista donde
además de repartir propaganda del candidato presidencial
perredista, se destacaron los “ logros” de la presente
administración, se repartieron algunas baratijas para
sacarse la foto con las mujeres que en un espectacular “
acarreo” fueron llevadas hasta Plaza de Armas, es decir
pura y vil demagogia.
Finalmente y sabiendo que se me puede acusar de “complotista”,
vale decir en honor a la verdad que es un hecho de todos conocido
que la situación en la que viven la inmensa mayoría
de las mujeres zacatecanas y que fue evidenciada con las cifras
arriba citadas no es obra de esta administración, es
más, está claro que para cambiar este cuadro se
requiere del esfuerzo no sólo de los tres niveles de
gobierno, sino además de un cambio profundo en la política
económica y social, sin embargo, lo verdaderamente cuestionable
es la falta de una política distinta para este cuadro,
por lo tanto no podemos dejar de mencionar que esta campaña
mediática sólo es publicidad y que si el gobierno
estatal realmente está preocupado por las mujeres, no
debería gastar en tanta propaganda o actos de lujo, sino
canalizar esos recursos a las comunidades para la construcción
de escuelas, hospitales, caminos o en proyectos productivos
que sí cambien de fondo la situación no sólo
de las mujeres, sino de todos los zacatecanos. Nada más,
pero nada menos.