“Cuesta mucho educar al hombre,
pero cuesta más no hacerlo”
Jesús Reyes Heroles
A diferencia de otras naciones que han puesto atención
en la educación de sus jóvenes, en México
es muy pequeño el porcentaje de estudiantes que continúa
con una carrera profesional. Además de la escasez de
recursos económicos, a los jóvenes del medio rural
se les complican las cosas por la falta de infraestructura educativa.
En la entidad duranguense, el 70% de los adolescentes que
egresan de la secundaria no sigue estudios superiores debido
a la falta de infraestructura en lugares alejados de la capital
y porque, en donde los hay, la educación es tan deficiente
que cuando los jóvenes llegan a la capital, rápidamente
desertan porque no pueden seguir la educación que ahí
se brinda.
Y es que en muchas ocasiones, las telesecundarias rurales,
como la de La Candelaria del Alto del municipio El Mezquital,
no cuentan con salones adecuados, no tienen maestros con buena
preparación académica y, mucho menos, cuentan
con material educativo de calidad (ni se hable de tener acceso
a internet) y, generalmente, los jóvenes campesinos combinan
sus estudios con el trabajo. En cambio, en las ciudades, los
educandos reciben clases en salones adecuados, cada grupo cuenta
con maestros preparados y, además, tiene salas de cómputo,
laboratorios e instalaciones deportivas; es decir, tienen condiciones
que favorecen el aprovechamiento académico, amén
de que generalmente sólo se dedican a estudiar.
Desde mi modesto punto de vista, las autoridades educativas
de Durango no han trabajado para transformar a las escuelas
telesecundarias en planteles útiles que brinden una formación
académica de calidad a los estudiantes del medio rural.
Y, mientras su prioridad no sea atender las demandas de la gente,
es difícil que lo hagan porque para lograrlo se necesitaría
gran inversión a fin de dotar de infraestructura suficiente
a todos los plantes; es decir, instalaciones dignas, equipo
académico básico, material deportivo y profesores
con mayor capacitación, así como becas para todos
los estudiantes pues de todos es sabido el gran rezago económico
que hay en el campo duranguense.
Si el gobierno del estado quiere realmente combatir la pobreza
e impulsar el desarrollo económico de Durango, es necesario,
pues, que impulsen la educación media y superior en el
medio rural.
Que no sólo se hagan discursos bonitos para exponer
en los medios de comunicación; que no sólo sea
declarativo el apoyo a la educación rural; es necesario
que el discurso se traduzca en hechos, sólo así
las comunidades rurales experimentarán un progreso real.