Temango es un poblado enclavado en la abrupta sierra del norte
del estado de Hidalgo, sus habitantes son indígenas que
hablan el náhuatl y padecen uno de los más agobiantes
grados de pobreza y marginación social que hay en todo
el país. El que escribe estas líneas conoce Temango,
pues tuvo la honda satisfacción de haber encabezado el
trabajo organizativo y de gestión social de Antorcha
Campesina en esa región y en ese estado de la República
durante varios años. El poblado pertenece al municipio
de Tlanchinol y para llegar a cualquier comunidad de la zona,
hay que transitar caminos de terracería en deplorables
condiciones (a veces en simples brechas o veredas), de tal forma
que, tramos que se recorrerían en minutos, si hubiese
caminos pavimentados, se transitan en varias horas y corriendo
el peligro de quedar atascado cualquier vehículo. Pero
eso no es lo más grave, pues a la carencia de caminos
que realmente comuniquen, se le agrega de manera sobresaliente
la contrastante miseria de los habitantes de aquellas comunidades.
Contrastante porque en medio de una vegetación exuberante
y de un clima propicio para la agricultura por la abundante
precipitación pluvial que casi todo el año existe,
hay todo tipo de carencias en infraestructura; faltan hospitales,
escuelas, faltan los servicios más elementales como energía
eléctrica, drenaje, agua potable, y falta sobre todo
empleo seguro y remunerativo. El resultado de todo esto, miseria
espantosa, con sus peores secuelas: desnutrición en todos
los habitantes, particularmente en los niños, enfermedades
y epidemias que serían fácilmente combatidas,
y que, sin embargo, matan a los infantes que no resisten ante
la falta de medicinas y de buena alimentación.
....En Temango desde hace 20 años
los campesinos solicitaron a los distintos presidentes municipales
que han gobernado el municipio de Tlanchinol que se introdujese
el agua potable. Siempre tuvieron falsas promesas, demagogia
y evasivas. Por lo que buscaron la asesoría de Antorcha
para lograr ser escuchados y sobre todo atendidos. Así
ocurrió, Antorcha mediante movilizaciones y gestiones
logró que el gobierno del estado de Hidalgo acordara
la construcción de las líneas de abastecimiento
del líquido. Sin embargo, no fue suficiente la construcción
de las líneas de abastecimiento, pues, al parecer, se
urdió la maniobra de que el agua no llegara pues el sistema
construido no se hizo funcionar deliberadamente, con el claro
propósito de que el grupo que luchó hasta el cansancio
por lograr la demanda, no se prestigiara y atrajese la atención
de las demás comunidades indígenas que tienen
problemas semejantes, quienes, seguramente, al ver el éxito
de la lucha de sus vecinos, buscarían resolver sus ingentes
problemas de la misma manera. Ante esto, la organización
pidió al gobierno del estado una investigación
de la irregularidad. Para tal efecto el gobierno del estado
formó una comisión que visitase la comunidad.
Esta comisión se presentó la primera ocasión
seis horas después de lo programado, con el objetivo
de no cumplir su cometido que era investigar e informa a los
ciudadanos inconformes.
....Se reprogramó la visita
de la comisión por segunda ocasión. En esta vez
la comisión, ya instruida por funcionarios estatales,
se presentó el día sábado 12 de mayo acompañada
por el presidente municipal de Tlanchinol, Desiderio Bautista,
quien de común acuerdo con los funcionarios estatales,
integrantes de la comisión, en lugar de atender a los
ciudadanos que pidieron la intervención del gobierno
estatal para resolver su grave problema, se encerraron en la
delegación de la comunidad. Los inconformes se acercaron
a pedir se les informara, según lo acordado, pero, al
no recibirla, decidieron retirarse a una galera que se encuentra
a más de cien metros de la delegación. Ahí,
minutos más tarde, fueron agredidos por la policía
municipal quienes apresaron a los dirigentes antorchistas. Los
campesinos inconformes decidieron permanecer en la galera hasta
que sus dirigentes fueran liberados. En lugar de la liberación,
a las 6 de la tarde, un fuerte grupo de granaderos arremetió
con gases lacrimógenos, toletazos y patadas contra señoras,
niños, jóvenes y adultos dejando un saldo de cerca
de 30 lesionados y ocho líderes presos. Todo esto, amable
lector, ocurre en uno de los estado más pobres del país
y la finalidad de esta brutal represión es frenar a la
organización de los pobres, es atemorizar a los ciudadanos
más desprotegidos y olvidados de México. Desde
Colima elevo mi más enérgica protesta contra los
atropellos. Los colonos y campesinos de Colima nos solidarizamos
con mis compañeros de Hidalgo en su noble lucha por los
pobres.