El día de ayer, la secretaria de Equidad
y Género y Derechos Humanos del PRD estatal, Jovita Viveros,
difundió un boletín de prensa del que me llaman
la atención los siguientes puntos:
Ella afirmó que “ninguna lucha social que reivindique
la libertad, el respeto a los derechos humanos, a la dignidad
humana y la aplicación de la justicia merece ser descalificada
y satanizada”. Pregunto: y entonces por qué descalifican
y satanizan al Movimiento Antorchista, que hace eso y más,
y las pruebas ahí están: las colonias y los pueblos
a lo largo y ancho del país que han sido beneficiados,
en su respeto a los derechos humanos, con hechos concretos,
como el derecho a la salud, a la educación, a mejores
condiciones de vida, etc. ¿O que, ésos no son
derechos humanos?
Señala que “no se dará un paso atrás
en defensa de los indígenas de la UCI”, según
ella “encarcelados injustamente”, ni va a “claudicar
para exigir el completo esclarecimiento de la muerte de Eduardo
Ángel Soto”…
Esta declaración es un plan con maña que, entre
otras cosas, muestra los verdaderos intereses de Jovita Viveros
y sus patrones políticos, que consisten en lograr la
liberación de los criminales de la UCI, que en otros
tiempos no muy lejanos sembraron el terror y la violencia en
Huitzilan de Serdán; como prueba de ello están
las viudas que dejaron las víctimas, y los cientos de
familias enteras que tuvieron que salir huyendo de su lugar
de origen, porque los pistoleros del UCI los querían
matar.
¿Sabe usted quienes eran esos pistoleros?, sí
señor, los mismos integrantes de la UCI que hoy defiende
Jovita Viveros porque están “encarcelados injustamente”.
Es decir, la señora está defendiendo a la gente
que ha cometido los asesinatos más atroces que en Huitzilan
de Serdán hayan ocurrido, y si no lo sabía (cosa
que dudamos mucho), hoy se lo decimos públicamente. Con
su actitud está preparando el terreno para que el terror
y la violencia regresen a esta parte de la Sierra Norte.
Por cuanto hace a la investigación en la muerte de Eduardo
Soto, en realidad está utilizando políticamente
este lamentable hecho, para lograr lo que hemos dicho líneas
arriba, pero aun así, nosotros decimos: ¡adelante!,
que se hagan tantas investigaciones como sean necesarias, pero
siempre apegadas a derecho, que no se politicen y que se castigue
a quien se tenga que castigar. ¡Nada más, pero
nada menos!
Dice Jovita Viveros que la UCI lleva luchando más de
20 años. Falso. Llevan más de 20 años,
pero sembrando entre los huitziltecos el dolor por la pérdida
de familiares, la violencia y la zozobra entre los campesinos.
Para probarlo ahí están todos los muertos que
ha tenido Antorcha, por ejemplo, el más reciente, el
artero y cobarde asesinato del campesino Máximo de la
Cruz Rivera, que ningún mal les causaba a los de la UCI
y a los homicidas que hoy Jovita Viveros busca liberar con argumentos
absurdos.
Por ejemplo, la perredista afirma que Bartolomé Melchi,
señalado como el principal asesino material de don Máximo
de la Cruz, a la hora de declarar ante las autoridades judiciales,
no tenía traductor; y con ese argumento pretende que
obtenga su libertad porque según ella, eso representa
una violación a sus garantías individuales.
Pero la realidad exhibe las maniobras de Jovita Viveros. Vea
usted: resulta que el día 12 de los corrientes La Jornada
de Oriente, publica una entrevista a plana completa realizada
a Bartolomé Melchi, ¡sí!, el mismo campesino
que debe ser liberado según Jovita Viveros, porque no
tenia traductor a la hora de las declaraciones judiciales, curiosamente,
en la entrevista telefónica que le concedió a
ese diario tampoco tenía traductor, y no lo tenía
simplemente porque este criminal habla perfectamente el español.
O sea que todo es una maniobra de Jovita Viveros para salirse
con la suya.
Finalmente, al pretender hacernos responsables de la violencia
que en su persona y la de los familiares de Eduardo Ángel
Soto, o integrantes de la UCI pueda ocurrir, lo que en realidad
está haciendo esta defensora de criminales es tender
una cortina de humo para proteger a los verdaderos asesinos
y los verdaderos autores de la violencia y las muertes que más
adelante puedan ocurrir en la Sierra Norte, concretamente en
la población de Huitzilan, en contra de los antorchistas;
y repetimos, nosotros sí probamos lo que decimos, ahí
esta la tumba de don Máximo de la Cruz Rivera, militante
activo de Antorcha que fue asesinado por los que se jactan de
ser “encarcelados injustamente”, y todos los demás
compañeros caídos que se cuentan por decenas.
Nosotros no nos escudamos en homicidios aislados, lamentables,
sí, pero aislados de toda cuestión política.
Podemos presentar uno por uno los nombres de la gente antorchista
asesinada cobardemente por Bartolomé Melchi y sus secuaces,
sólo por pertenecer al Movimiento Antorchista.
Así pues, Jovita Viveros y compinches, no nos vengan
con esos argumentos, no sigan maniobrando para proteger ante
la opinión pública a los próximos asesinos
de antorchistas en Huitzilan.