Seguramente que poca gente, en comparación con los más de cien millones de mexicanos que somos, conoce Tecomatlán, sobre todo porque hasta hace 25 años este municipio de la Mixteca Poblana era igual que otros municipios del país, o sea, de los más atrasados en todos los aspectos, tanto en infraestructura educativa como en servicios, pues no había agua potable, ni calles pavimentadas, ni mucho menos luz eléctrica, teléfono, etc. Sólo existía una cancha de básquetbol que tenía más de 40 años, y sin que nadie le diera mantenimiento. Eso era Tecomatlán antes de organizarse en Antorcha.
Por si esto fuera poco, no sólo la gente que había estado gobernando a este municipio se había olvidado de él, sino también la naturaleza. Y es que este municipio está enclavado en lo más profundo de la Mixteca (a sólo una hora de la colindancia con los primeros municipios de Guerrero), por tanto, es una zona inhóspita, seca casi todo el año y difícilmente puede cultivarse. Por todo esto, repito, era un municipio olvidado de Dios y del mundo. Sin embargo, con la organización de la gente que ha llevado a cabo el Movimiento Antorchista, poco a poco, el rostro de Tecomatlán ha venido cambiando. Veamos.
Primero. Como prioridad fundamental y con la clara conciencia de que la educación es parte elemental en el desarrollo de todo pueblo, los antorchistas buscaron cimentar, desarrollar y consolidar una infraestructura educativa no vista en esa región en muchos años; así surgieron escuelas de todos los niveles, que abrieron espacios para la formación de cientos de estudiantes, desde la primaria, la secundaria, la preparatoria con el CBTa 110, hasta la licenciatura en la modalidad de ingenieros, con el Instituto Tecnológico de Tecomatlán No. 32, y más recientemente, la creación de la Normal “Mixteca Baja”; siendo todo esto, ahora, parte del nuevo rostro de Tecomatlán.
Segundo. En comparación con otros municipios, Tecomatlán no es muy grande y los recursos que percibe como municipio son muy raquíticos. No obstante, junto a la admirable infraestructura educativa, innegable adquisición de la organización, se han logrado inmensas obras, entre las cuales se hallan la monumental Unidad Deportiva la cual está a la altura de las de cualquier ciudad importante del país, y adjunto a ella, un admirable recinto ferial; la eficiente red de agua potable, su incandescente alumbrado público y su imponente auditorio múltiple “Profra. Clara Córdova Morán”. Se trata, pues, de convertir a Tecomatlán en una zona turística, a través de la creación de confortables hoteles y recreativos balnearios. En suma, puedo asegurar, sin temor a equivocarme, que quien conoció a Tecomatlán hace treinta años y lo visite hoy, se quedará sorprendido por el enorme contraste que existe con otros municipios de la región.
Esto y mucho más es lo que Antorcha ha hecho en Tecomatlán durante más de 30 años de lucha organizada. Por lo tanto, nunca me cansaré de decirle, amigo lector, que si no lo conoce, visítelo cuanto antes y se llevará una agradable sorpresa, sobre todo, por la semana de su feria que viene siendo la del miércoles de ceniza. ¡Anímese!