MOVIMIENTO ANTORCHISTA


Una pesadilla crónica y
crónica de una pesadilla
Mario García Castillo
Dirigente del Movimiento Antorchista en Quintana Roo
11 de septiembre de 2007

Cuando llegamos a Chetumal era ya la una de la mañana y el ojo del huracán Dean había pasado, de hecho todo el cuerpo del enorme meteoro se encontraba asolando en esos momentos a la tierra veracruzana y amenazaba a varios estados vecinos. Comenzaban a sublevarse en las serranías los arroyos, cauces y ríos; normalmente amigables y mansos, ahora ante la presencia violenta del coloso se inflamaban, se encrespaban y salían de sus cauces cotidianos; galopando cual séquito guerrero en pos de su terrible soberano, arrasaban todo a su paso. Pero Chetumal se hallaba en calma después de la tempestad, había quizá un poco más de penumbra, algunas bombillas del alumbrado público ya restaurado no estaban arriba sino abajo, encendidas sobre el pavimento. Y todo era silencio en la ciudad sin tráfico, más ello no se debía a la hora de referencia, los que la conocen saben a qué me refiero. Sobre la avenida Insurgentes, en las inmediaciones del zoológico y del deportivo Nohoch, hallábanse estacionados en gran número enormes tráileres semejantes a grandes dromedarios cansados dormitando. Veíanse aquí y allá grandes cúmulos de ramazón levantados cual barricadas en una guerra civil; algunas bardas conocidas estaban derrumbadas y otras habían desaparecido; varios postes estaban en el suelo y otros no estaban completamente de pie. Estos acontecimientos sin embargo ya se anunciaban desde antes de llegar a la ciudad: las señales de tránsito, los anuncios de las gasolineras estaban doblados como por una fuerza descomunal, esa misma fuerza había arrancado árboles con todo y raíz y las macizas columnas de pesado concreto que para ser levantadas por Comisión Federal de Electricidad necesitaron grúas y la energía de muchos trabajadores, estaban tronchadas por la mitad cual varas de carrizo señalando hacia el norte como diciendo con mudo ademán, “hacia allá se fue”…

....Todo había pasado, ahora quedaba la calma. Pero no tanto. Los comentaristas de noticias de la TV. habían dejado ya hacía muchas horas su confortable refugio instalado en un conocido hotel y ahora sin el atuendo de hombres de acción y con su impecable traje corte ingles anunciaban la “desgracia de los más necesitados”; se requería, decían, ayuda urgente para los que habían perdido sus casas y aseguraban que en auxilio de estos pobres estaban actuando ya personas morales como la Fundación Telmex entre otras y cual prestidigitadores hacían aparecer en la pantalla imágenes donde se veía a los pobres siendo atendidos por el mismísimo señor Presidente de la República. Pero, bajo protesta de decir verdad, yo también quiero dar mi versión de los hechos y como no tengo las herramientas con que cuentan las grandes empresas noticiosas, tendré que valerme únicamente de mi humilde palabra, con ella le llevaré si me permite quien esté leyendo, a donde se desarrollaron los acontecimientos, la ventaja de esto es que no importa la ropa que traigamos puesta, como sucede a los que transmiten por televisión, ellos son esclavos de la utilería y siempre deben estar vestidos según la ocasión. Nosotros aunque lo quisiéramos no podemos sujetarnos a las normas estrictas de la etiqueta, de modo que con cualquier vestido acompáñeme para que vea, para que sepa otra parte de lo que ocurrió y sacando sus propias conclusiones juzgue si en esto hay material periodístico de algún valor. En primer lugar señalaré lo que sucedió con la vivienda que hasta antes del huracán me había alojado, para lo cual debo explicar la forma en que fue construida dicha casa: aunque se hizo de madera, primero excavamos una zanja para colocar el cimiento de piedra, donde en forma equidistante fueron clavados dieciséis puntales de madera dura y sobre ellos se procedió a unir las tablas que formaron las paredes de la vivienda; para sostener las láminas de zinc se elevó un pesado caballete y sobre él se clavaron varias tiras de madera que encallaron formando ángulo con los travesaños de la pared; las dos puertas se fabricaron de madera y las ventanas de lo mismo, pero todos los materiales de la casa, la piedra, la madera, el zinc, los clavos, bisagras y tornillos, todo fue unido por varias decenas de manos del pueblo quintanarroense. En el día que estaba por llegar el huracán, otras tantas manos de esas acudieron a amarrar la casa con soga, la cual pasaron por encima del techo y clavaron en la tierra, y esas manos invisibles protegieron la vivienda de los golpes terribles que asestaron los cien brazos del monstruo marino. La casa de madera, de buena madera (eso quiere decir Chetumal), quedó de pie, el saldo al fin de la jornada fue de cuatro láminas inutilizadas y la pintura blanca que cubría las tablas se desprendió, pero nada más. En el anecdotario de los huracanes se sabe de una casa de madera que fue trasladada completa de un lugar a otro durante la pavorosa noche por la fuerza de los vientos y el agua. Yo no puedo afirmar la existencia de tal casa voladora pero sí puedo decir que existe una humilde casa que con toda humildad se aferró a la tierra y por encima de ella rugió y aulló la enorme bestia acuática, destrozó parabrisas de autos, desgajó árboles y arrebató su hogar a los más indefensos. Por eso al contemplar en pie la casa que me ha dado cobijo, me conmuevo y me sorprendo al mismo tiempo. ¿Cómo es posible que material tan endeble haya podido resistir el embate del portentoso coloso de la naturaleza? David derrotó a Goliat. La humildad se impone a la soberbia. Los elementos de la paz quedarán de pie frente a la violencia. Sí, aquí puede sonreír el lector y abandonar la lectura, pero antes de hacerlo recuerde que hay momentos en la vida de un hombre que aunque éste sea más simple que un vaso de agua los acontecimientos deben moverlo a la reflexión. Vuelvo pues al camino llano, ¡ánimo heroico lector! Otras casas de madera que no contaron con la invisible protección de las decenas de manos que ya dije, no resistieron la furia del hecatónquiro, las que no fueron derribadas completamente por lo menos perdieron todo el techo. Más, a pesar de que las casas construidas con materiales rústicos, muchas veces no logran resistir el golpe de los fuertes vientos endurecidos por la coraza de agua embravecida, mucha gente se resiste a dejar su humilde vivienda y guarecerse en los refugios y la razón de esto es que, a pesar de que en la TV. se anuncian refugios anticiclónicos a los que debe acudir la gente, en ocasiones dichos refugios están más endebles que los hogares de la gente a quien se quiere proteger. Y para muestra un botón; la televisión anunciaba como refugio para la comunidad del ejido Lázaro Cárdenas, del municipio de Othón P. Blanco, la escuela primaria, pero nadie acudió al refugio, la razón: el edificio de esa escuela está muy deteriorado. Vea entonces lo que pasó con una familia de tantas.

....El apéndice de la señora Nieves tuvo a bien alterársele cuando precisamente la alerta anticiclónica estaba casi en rojo, bajo la lluvia fue trasladada al hospital general para ser intervenida quirúrgicamente; así pues, doña Nieves ya sin su apéndice y con su marido pernoctó en dicho hospital de la ciudad, mientras tanto sus cuatro hijos cual pequeñas briznas en el aire fueron a recalar a la vivienda de la familia Pat Hoil, pues ahí están y son ellos sus tíos; por su parte, los señores Pat Hoil ya habían logrado reunir a cinco de sus propios hijos y por su iniciativa personal llegó a unírseles una tía con cuatro vástagos; la modesta vivienda de madera y techo de guano, es decir de palma, cerró sus puertas para esperar el paso del rudo viento, albergando en su interior a dieciséis personas; aún no había pasado la cauda horrible de la silbante tempestad cuando a estas dieciséis personas vino a sumárseles otro grupo de cinco, ya que el hijo mayor del matrimonio Pat Hoil, se vio obligado a trasladar de uno en uno a su esposa y sus tres hijos pues en su vivienda contigua a la de sus padres cayeron, uno después del otro, dos árboles de cedro y caoba respectivamente. Maderas preciosas que en ese momento eran realmente espantosas. Finalmente, la modesta vivienda de ocho por cuatro metros, circundada de tablas y techada con palma tejida, logró como nueva arca de Noé con veintiún tripulantes a bordo, cruzar incólume el despiadado diluvio. La familia Pat Hoil debe agradecer a un milagro el que su vivienda esté de pie, por el momento no encuentro otra explicación a tal acontecimiento, y tendrá que cambiar el techo de guano de su casa y apuntalar algunas maderas si quieren pasar a buen resguardo el próximo huracán. Los veintiún miembros de esta familia puede decirse sin exagerar que son sobrevivientes. ¿Quién de ellos no sintió miedo?, ¿a quién de ellos no heló su cuerpo el frío del espanto? Tal vez a quien durmió en los brazos maternos, entre la protección de “la doble luna del pecho”; para los demás, aquellas horas serán materia de futuras pesadillas, bien sea que se hallen dormidos o despiertos. Después supe que la Fundación Telmex visitó algunas comunidades y entregó diez láminas de cartón por familia lo cual para la mayoría fue insuficiente. Por otro lado, algunos funcionarios del Instituto de la Vivienda me han dicho que los campesinos deben esperar más tiempo para que les atiendan sus demandas de vivienda porque el gobierno federal no ha girado los recursos que le corresponde enviar al estado. Entre tanto concluyo aquí ésta crónica dejándoles la imagen presidencial de un hombre caminando sobre una calle encharcada, al pie de la cual puede leerse que el primer mandatario visitó la zona afectada, la foto es tal cual corresponde a la investidura del presidente, pero seguramente ese personaje de la política, que se hizo fotografiar caminando sobre charcos, no ha dormido las últimas noches bajo una vivienda sin techo o sobre la húmeda tierra de una choza campesina.

      

Colaboración
Fecha
     
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* Sobre el recuerdo de nuestros muertos  
19/06/2007
* Seis de junio, no lo olvidamos  
19/06/2007
* Los hijos de Sergia  
31/05/2007
* Verdades de a peso  
25/05/2007

* Rompedor de protocolos

 
18/05/2007

* La muerte

 
10/05/2007

* Canción de primavera

 
01/05/2007

* De las almas libres y el libre albedrío

 
23/04/2007
* Zapata ¿vive?  
17/04/2007
* Y los fariseos siguen de pie  
05/04/2007
* La Vaquería  
28/03/2007
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* Algo sobre el baile y la soberanía nacional  
14/03/2007
23/02/2007
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* Relatoría de dos hechos cotidianos  
11/12/2006
* Los Intríngulis Mediáticos  
06/12/2006
* Sobre los Floridos Campos del Rey de las Flores  
28/11/2006
* Más allá del Edén (Segunda parte)  
17/11/2006
* Más allá del Edén  
31/10/2006

 


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