Aquel domingo seis de junio Tecomatlán
amaneció como siempre. El sol de amarillento brillo se
asomó por los montes del oriente iluminando el raudo
vuelo de un halcón de mirada y garras diamantinas, zorras
y coyotes huyeron hacia sus oscuras madrigueras llevando entre
sus fauces a la noche dormida y, el cielo se vistió de
un hermoso manto azul adornado con tenues pinceladas rosáceas
y violetas. En contraste con ese limpio amanecer, una horda
de forajidos, hombres con alma de fiera, bajaron rumbo al poblado
con oscuros pensamientos, con torva faz.
....La clara mañana se
ensombreció con el estruendo de las balas. La policía
del pueblo reaccionó aunque pasados ya algunos minutos
de desconcierto y como los hombres-chacales querían sangre
la bebieron al derramar la de un joven estudiante de preparatoria
y al final del día, la población le rendía
honores como a todo aquel que muere sacrificado. Desde entonces
el pueblo organizado en Antorcha Campesina, decidió dedicar
cada seis de junio un homenaje a los Mártires Antorchistas,
ahí donde naciera la organización y donde quisieron
exterminarla, en Tecomatlán.
....Pero este seis de junio y
los dos anteriores, el homenaje a los Mártires Antorchistas
no pudo realizarse en la cuna de Antorcha. El evento que ante
todo siempre ha sido una jornada de lucha en defensa del derecho
de organización, ha salido de las fronteras tecomatecas
y en esta ocasión, insisto, no fue aquel poblado el que
recibió la marcha del contingente antorchista sino la
ciudad de Querétaro. Hemos salido de la mixteca poblana,
donde todo comenzó, para ir en pos de los hombres-chacales
y llegamos a Querétaro, remontando sierras, cruzando
planicies, desde todos los puntos cardinales del país
llegamos. Una vez más nos aproximamos al Cerro de las
Campanas, saludamos en la distancia al gran espíritu,
juramos no descansar hasta ver rescatada a la patria. Llegamos
gritando, porque el arma de los pobres es nuestra voz. Llegamos
exigiendo justicia y libertad para nuestra hermana presa: para
Cristina Rosas.
....Por su parte el señor
Francisco Garrido Patrón, patrón y jefe del gobierno
queretano, aparece en los diarios después de la manifestación,
con estudiada sonrisa, con impecable porte y con esa actitud
quiere decir que no le importan las manifestaciones, que una
marcha más le tiene sin cuidado. Equivocadamente piensa
que su horizonte nada lo puede nublar. Pero los que andamos
a pie por la calle tenemos otro punto de vista y al punto descubrimos
a sus enviados que escupen y maldicen y destilan veneno. Más
el verdadero pueblo, el pueblo de verdad, nos mira en silencio
pasar, primero veía con indiferencia, después
con curiosidad, hoy nos miran sin decir nada, pero en sus ojos
comienza a verse algo que el señor Patrón nunca
podrá mirar.
....Y después de cada manifestación,
aunque no estoy físicamente allá con mis dos oídos,
también sé lo que sucede en la prisión
donde se halla Cristina. Sé que en las noches después
de cada protesta pública para exigir su liberación,
suenan con mayor estrépito las rejas y las cadenas, a
veces un grito en la lejanía se oye, como si fuese un
lamento. Se trata de atemorizar a nuestra mártir viva,
de hacer más horrendo su martirio. Pero aquí se
vuelve a equivocar el señor Patrón. Y se lo voy
a decir para que no luzca tan tranquilo en sus fotografías
de campaña.
....Sépanlo usted y sus
esbirros que en el abismo espiritual de mi hermana Cristina:
primero fue la negra Noche, el corazón aterido y la angustia.
Después, de la unión de la Triste Pena y el Cruel
Dolor nació un Nuevo Día de luz opaca que poco
a poco se fue aclarando y así, llegó la calma.
Ahora, en los alumbrados límites universales de su alma
cada día más humanizada, existe una roca dura,
un soberbio escudo de granito y en torno al corazón de
la mártir viva como una aureola una muralla se ha levantado.
....Señor Francisco Garrido
Patrón, Cristina Rosas Illescas goza de buena salud a
pesar de usted y de sus calabozos y, si hay justicia en este
país ella deberá salir pronto de las mazmorras
donde la tiene usted confinada y deberá salir caminando
sobre los dos pies igual que entró, so pena de que usted
se convierta a más de todo en un vulgar asesino de mujeres.
Y una vez más ahí nuevamente usted se equivocará,
pues ella tiene conquistada ya la eternidad.
....Aquel domingo seis de junio
del siglo pasado, en Tecomatlán, situado en la mixteca
baja poblana, los hombres-chacales huyeron con la noche a cuestas
y las manos ensangrentadas. Desde entonces hombres-humanos levantando
en sus firmes puños una gran Antorcha les siguen las
huellas, y muchos más en pos de ellos ya han salido…
Felipe Carrillo Puerto, a 18 de junio
del 2007.
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