MOVIMIENTO ANTORCHISTA


La Vaquería
Mario García Castillo
Dirigente de Antorcha Campesina en el estado de Quintana Roo
28 de marzo de 2007

Algún gazmoño erudito de la lengua nos habrá jugado una mala pasada, proponiendo escribir la palabra vaquería con v de Vaca y no con b de Baco, para designar a las fiestas tradicionales que celebran los pueblos mayas de los tres estados peninsulares del sureste. Festividades donde como es sabido los herederos de la cultura maya se reúnen para darle gusto a sus sentidos y no precisamente en tareas que tengan algo que ver con los cuidados del ganado vacuno, sino en actividades relacionadas con el dios que anda sobre machos cabríos y que se escriben con “b” a saber: el baile, la belleza estética y las bebidas espirituosas. Pero como yo que me precio de no caer en gazmoñerías no soy ninguna autoridad lingüística, debo someterme y utilizar dicho termino para referirme a la fiesta de los mayas y no hay más remedio que decir, “la otra noche estuve en la vaquería”.

Y fue realmente hace poco. Todos recuerdan aquella reciente noche en que yaciera el señor W. Bush en la otrora tranquila y entonces agitada Mérida. Pues esa noche hubo fiesta en Tepich, tierra del legendario Cecilio Chi quien junto con Jacinto Pat encabezara la histórica Guerra de Castas, que malos recuerdos traerá a los trajes fastuosos y a las lúgubres sotanas. Más a pesar de aquellos antecedentes, esta vez no sonaron los cañonazos sobre la tierra del faisán y el venado sino los alegres acordes de la jarana. Yo asistí porque me invitaron con mucha insistencia, no hice como aquel W. Bush, que vino sin ser invitado. Pero aquella noche en Tepich nos olvidamos, nos desentendimos de su ingrata presencia y ya no supe si el señor bailó en Mérida. Solamente sé que elogió la acogida y se quejó de la comida. En la tierra de Cecilio Chi las cosas no pasaron a más que a un modesto baile de inicio de feria. A la entrada de la iglesia a media luz y un tanto despoblada de fieles, recordé lo que me contara un campesino (pues no puedo hacer alarde de haber leído mucho), que en parte las antorchas se encendieron durante la guerra de castas en contra de la lúgubre penumbra que esparcía la iglesia sobre esas almas sencillas. Y ahora después de más de cien años de historia moderna, todavía hay mucha oscuridad de diverso tipo por estas tierras. Pero a pesar de lo escaso alumbrado o tal vez por eso, el baile resultó un éxito, al menos desde mi punto de vista, lo salvaron las mestizas con sus sonrisas y sus vestidos bordados con sueños de una noche de primavera. Los hombres también sonreían pero en menor proporción. Ellas en cambio, sonreían hasta con la mirada.

Llegado el momento la orquesta arremetió con inspirada energía sobre sus instrumentos y a ritmo de dos por cuatro y seis por ocho, los corazones se inundaron de júbilo. Bailadores y músicos, hombres y mujeres, todos formaban un albo cuadro subyugante, salpicado de encendidos colores. Los jaraneros bailaron sobre el pavimento de una modestísima cancha de básquetbol, la orquesta tocaba encaramada sobre un humilde entarimado y los mirones perplejos, arrobados, sin necesidad de ningún otro estimulante subíamos hasta las nubes y muy cerca de la luna creciente estallábamos en un alarido jubiloso. En la madrugada, con un poco de pena y otro tanto de alegría, con la sensación de haber probado un fruto tropical un poco agrio y otro tanto dulce, todos volvimos por el camino que llegamos. Al otro día sin cruda de ningún tipo regresamos a nuestros quehaceres cotidianos. Volvimos a hacernos cargo de la tragedia nacional. Todavía el señor Bush tenía agarrado del cogote a quien dicen que es presidente de todos los mexicanos y el inerme personaje con el rostro compungido, intentaba hablar, pero no era el mismo que una vez con filosa oratoria derrotara a sus adversarios en otro debate televisado…

Para no ver la cara de la noche triste, volví el rostro hacia la otra noche, la de la vaquería, aquella en que entre la penumbra la luz de las sonrisas, mariposas blancas danzando entre flores, dieron luz a mi alma y algo como un leve rumor en el ambiente decía: somos los hijos de nuestros padres y nuestros padres eran fuertes y nuestros padres eran valientes y nuestros padres eran igual a los dioses.

Colaboración
Fecha
* Algo sobre el baile y la soberanía nacional  
14/03/2007
23/02/2007
21/12/2006
* Relatoría de dos hechos cotidianos  
11/12/2006
* Los Intríngulis Mediáticos  
06/12/2006
* Sobre los Floridos Campos del Rey de las Flores  
28/11/2006
* Más allá del Edén (Segunda parte)  
17/11/2006
* Más allá del Edén  
31/10/2006

 

 








 

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