Ciertamente, el estado de Michoacán
es reconocido a nivel nacional, en primer lugar, por una de
sus características más importantes y que es su
promoción turística, la cual, a su vez, es producto
de su historia y su ubicación geográfica; en segundo
lugar, en el ámbito político, por ser la tierra
de don Lázaro Cárdenas del Río, uno de
los estadistas mexicanos más grandes. Sin embargo, en
algunos aspectos, Michoacán se encuentra ubicado en los
últimos lugares nacionales, lo que evidentemente habla
de un mal desempeño en las administraciones públicas
del PRI y PRD, partidos que hasta ahora han gobernado esta tierra
de patricios libertadores, pero no les ha importado la situación
de los más desprotegidos.
De las 32 entidades federativas, Michoacán ocupa el primer
lugar como expulsor de mano de obra hacia los Estados Unidos
de Norteamérica. Las razones son más que evidentes:
la pobreza y la falta de fuentes de trabajo.
Cabe agregar que de los más de 12 millones de mexicanos
que viven en Estados Unidos, aproximadamente 4 millones son
michoacanos; esta cifra es significativa porque, en números
redondos, es la misma población que vive en territorio
michoacano, según el Consejo Estatal de Población.
Esta situación ha generado el abandono de once mil localidades
que son habitadas por mujeres, niños y ancianos.
En el rubro de la seguridad social, la mitad de los michoacanos
carecen de apoyo, así lo ha reconocido la Secretaría
de Salud en el Estado, la cual calcula que son más de
2 millones de habitantes los que no reciben atención
médica.
Y la educación, que debería ser una prioridad,
es de los aspectos que más lastiman e indignan, veamos:
la tasa de analfabetismo es de las más altas del país;
la calidad en el nivel básico se encuentra en los últimos
lugares; y en el nivel medio superior Michoacán ocupa
el último lugar en cuanto a cobertura, pues sólo
4 de cada 10 jóvenes se encuentran estudiando, ¿y
los otros 6?
Este punto debería ser una alerta para los irresponsables
gobernantes (como el Secretario de Educación en el Estado,
Manuel Anguiano, quien públicamente declaró que
la calidad educativa no corresponde a la Secretaría a
su cargo), y para los hombres del dinero, pues resulta que de
cada 10 michoacanos tres son jóvenes, lo que quiere decir
que, si por un lado no tienen oportunidades de trabajo y por
otro no tienen los espacios para educarse, estamos ante una
fiera que más temprano que tarde se puede desencadenar.
La titular del Centro Estatal de Población ha reconocido
que la situación más preocupante es la pobreza
que se concentra en las zonas urbanas, en donde la falta de
oportunidades genera enormes cinturones de miseria concentrados
principalmente en las orillas de las ciudades, allí,
al menos la mitad de la población urbana (más
de un millón y medio) sufre marginación.
Éstos y otros sufrimientos que padecen los pobres en
Michoacán no son desconocidos por quienes deberían
actuar para resolverlos o al menos atenuarlos, pues de acuerdo
con el Índice de Desarrollo Humano 2005 de la ONU, Michoacán
resultó ser el quinto estado más pobre de México.
Los pobres de Michoacán no deben cifrar sus esperanzas
de mejorar sus condiciones de vida en los que detentan el poder
político y económico, sino en su propia fuerza,
pues ellos son la parte social creadora de la riqueza nacional,
y deben saber que nadie hará lo que ellos no estén
dispuestos a realizar.