En días pasados, se publicó en los principales diarios del área metropolitana de Monterrey, la autorización por parte del Congreso del Estado, recursos por 67 millones de pesos a Fomerrey para que sean aplicados en obras de beneficio social en diferentes colonias de los municipios de Monterrey, Escobedo y Juárez; y, particularmente, a la colonia Alianza Real, con más de 6 000 mil familias humildes, únicamente se está asignando, de esos recursos, la ridícula cantidad de 10 millones para obras de agua potable y drenaje, totalmente insuficientes resultan 67 millones de pesos para la gran cantidad de colonias populares que existen en la periferia del área metropolitana; colonias que desde hace muchos años no cuentan con los servicios más elementales, como agua potable, luz, y drenaje. Los recursos autorizados son insignificantes, si lo comparamos con los autorizados a muchas otras obras que se han ejecutado, las que se están ejecutando y las que se acaban de aprobar en diferentes municipios, que además, no benefician directamente, y casi en absoluto, a los más humildes.
Sólo por poner algunos ejemplos: el año pasado se realizó la tan cacareada obra del Paseo de Santa Lucia con un costo de ¡más de mil quinientos millones de pesos! El paso a desnivel del Paseo de los Leones con más de 900 millones de pesos; se van a invertir 650 millones de pesos en el municipio de Santa Catarina para rehabilitar la avenida Díaz Ordaz, que incluye siete pasos a desnivel; se acaban de autorizar más de 600 millones para pasos viales en la avenida México, del municipio de Guadalupe; y, así, pudiéramos seguir enumerando, pero son suficientes estos ejemplos, que muestran la estratosférica cantidad de recursos destinados sólo al embellecimiento del centro de la ciudad y hacer más expedito el transito, para demostrar su abismal desproporción con la cantidad escasísima de recursos que se asignan a obras en beneficio de los mas humildes.
Esta realidad refleja de manera muy clara la verdadera política de los actuales gobernantes del estado y lo que, seguramente, sucede, en todo el país. Esta sociedad en la que vivimos, es una sociedad capitalista tiene como fin primordial la obtención de la máxima ganancia para el empresario, el de la acumulación de más y más riqueza en sus manos, pero no tiene el propósito de satisfacer las necesidades más apremiantes de los pobres.
Ésta es la razón por la que la política del actual gobierno es, precisamente, favorecer el propósito de obtener la máxima ganancia. Por eso destinan muchos recursos para embellecer la ciudad y para obras que hagan más rápido el tránsito; porque son demandas de los ricos. Vistas bien las cosas, deberían destinar más recursos al transporte colectivo, barato y cómodo, que es donde se transporta la inmensa mayoría de los trabajadores, y evitar que, día con día, se incremente el parque vehicular que solamente beneficia a las empresas automotrices que, año con año, venden miles de vehículos. Construyen, casi en exclusivo, en el centro, áreas verdes, fuentes, museos, plazas, colocan estatuas esculturas, etc., con el propósito de lograr un ambiente “más agradable” y más bonito, porque ahí es donde los ricos colocan sus negocios y, de esta forma, pueden generar más y más riqueza, con el argumento de que fomenta el empleo. Se construyen pasos a desnivel, pasos viales, se amplían avenidas, etc., con el fin de hacer más rápido el tráfico y así se puedan desplazar los dueños del dinero, que son los que tienen autos lujosos, y pueden trasladar también de manera veloz sus mercancías y bienes; para los ricos, el tiempo es oro.
Lo que se requiere en estos momentos es un cambio de política económica y social que favorezca la atención de las demandas más sentidas de los mas humildes; una política que genere empleos suficientes y bien remunerados, que atienda en serio la demanda de vivienda, de servicios elementales, de educación, medicina, etc., de los mas pobres; una política, en fin, que combata la injusta distribución de la riqueza, que da como resultado que mientras unos cuantos acaparan grandes sumas de dinero y riqueza, la gran mayoría de los mexicanos, que son los que producen la riqueza del país, sólo alcanzan migajas.
Sólo así los pobres podremos vivir como merecemos, como seres humanos, y para lograr ese cambio de política, se requiere que los humildes nos organicemos y exijamos ese cambio .Ésa es la tarea.