MOVIMIENTO ANTORCHISTA


Gobiernos perredistas en los municipios
mexiquenses: dos años de gritos
plañideros, cero obras


Alejandro Torres Collado
Secretario de Prensa y Propaganda en el Estado de México
12 de agosto de 2008

Con el socorrido grito de que “los antorchistas se manifiestan porque quieren violentar la paz social”, los presidentes municipales del oriente del Valle de México pretenden ocultar su falta de obra pública o de solución a las demandas ciudadanas. Lo mismo dice Constanzo de la Vega en Texcoco, que Mario Moreno en Ixtapaluca, José Luis Gutiérrez Cureño en Ecatepec o Adrián Galicia en Chicoloapan; a todos ellos los identifican características similares: son perredistas, no realizan obras que justifiquen las partidas presupuestales que llegan a sus arcas municipales y han emprendido una guerra santa para “impedir el crecimiento de Antorcha”, como cínicamente declara el gobernante texcocano.

Como ya se llegó la segunda rendición de cuentas para los presidentes municipales mexiquenses, ahora no encuentran qué informar. Tan sólo en Ixtapaluca, el único acto de inauguración que realizó el perredista Mario Moreno Conrado fue la pavimentación de 5,700 metros cuadrados, así como la ve, así apareció en distintos medios de comunicación, lo que en realidad quiere decir es que en todo un año de gobierno pavimentó una calle de menos de 500 metros. Claro que en el municipio se ven más obras, pero ésas están a cargo de otros niveles de gobierno. En Chicoloapan se presume unas cadenas que pusieron a lo largo de la carretera México-Texcoco, en el tramo que considera este municipio, para que los conductores no se brinquen el camellón, con un movimiento impresionante de camiones tirando gravilla aquí, para luego moverla para allá y, finalmente, su gran obra, unos tubos pegados a una cadena, permanecen tirados en algunos tramos de esta carretera, de pavimentación de calles o  introducción de agua potable; ésas son “excentricidades” de los antorchistas que no tienen solución. En Ecatepec, el asunto está más grave, pues, con el pretexto de que no hay recursos, no se hacen las obras que la ciudadanía reclama, pero eso sí, en cuanto llegaron los 15 millones de pesos de partidas federales, lo primero que hizo Gutiérrez Cureño fue aumentarse el sueldo a 118 mil pesos, es decir, 35 mil pesos más, y para que su cabildo no protestara, también le aumentó una cantidad similar.

En el caso de Texcoco la cosa no va mejor, pues las obras brillan por su ausencia. Con este municipio hago mención aparte porque a lo largo de todo el año no hubo un día en que no apareciera alguna nota filtrada a los medios de comunicación, de ésas que ocupan plana completa y que cuestan más de 100 mil pesos, cuyo único objetivo fue denostar al Movimiento Antorchista y su lucha por cambiar el uso de suelo de un predio conocido como Rancho Santa Martha para dar vivienda a 2 mil familias que no tienen un techo donde guarecer a su familia. En este año de gobierno, el empleado de Higinio Martínez, según las malas lenguas en Texcoco, también hizo un despliegue publicitario en todo tipo de medio: radio, volantes, avionetas, bardas, para llevar su paranoia antiantorcha a su máximo clímax con la realización de un plebiscito, cuya única pregunta sólo buscaba “legitimar” su fobia y la de su partido, el PRD, en contra de Antorcha. ¿Contendrá el informe de Constanzo las enormes cifras gastadas en una lucha mediática en contra de una organización que sólo busca dar mejores condiciones de vida a los que menos tienen? Seguro que no.

Nos hemos referido sólo a cuatro casos, pero en el resto de los gobiernos perredistas de la zona oriente la situación no es mejor, usted, amable lector, puede tomar a cualquiera de ellos y el resultado será el mismo. Pero, entonces, ¿qué van a informar a la ciudadanía? Nada; entonces no les queda más que el recurso de tirarse al piso, patalear, gritar o, en el mejor de los casos, encerrarse a lloriquear y dar gritos plañideros, para sustituir el discurso de la obra pública realizada. O como en el caso de Ecatepec, que ya se puso a decir a los cuatro vientos y en todos los medios de comunicación que los antorchistas quieren desestabilizar la paz social de su municipio, aunque no quede claro cual, si este municipio está considerado, según datos recientes, publicados por las autoridades judiciales correspondientes, como el que tiene el más alto índice delictivo de todo el Estado de México.

Los antorchistas no buscamos atentar contra “paz social de los municipios”, es más, nuestra lucha busca evitar precisamente eso, que la vida de los mexicanos no encuentre en la vía violenta la solución de sus problemas y demandas, que sea el diálogo y la lucha por los canales institucionales los que resuelvan sus demandas. Los que en realidad atentan en contra de la paz social son precisamente los gobiernos perredistas, quienes, con su cerrazón, orillan a la ciudadanía a buscar otras vías para la solución de sus demandas, así que “a otro perro con ese hueso” y pónganse a trabajar, que la confianza de la gente se gana con la solución de sus demandas. Que conste.

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