La insensibilidad de las autoridades “cercanas al pueblo” vuelve a hacerse presente desafortunadamente ahora en la delegación Iztapalapa, en donde más de 200 familias de la colonia José Guadalupe Martínez no cuentan con las instalaciones adecuadas para gozar del servicio de energía eléctrica, pues aunque existe el compromiso por parte de funcionarios de la delegación de otorgar el 50 por ciento del costo total de la obra, no se ha realizado tal aportación, sólo ha ingresado la mitad que corresponde a los vecinos.
Estas familias habitan desde hace más de 10 años en lo que antes se conocía como el predio “Zaragoza”, en donde sólo podían edificar de manera provisional sus casas, es decir, de cartón, de láminas y de madera; desde entonces, los colonos se organizaron e hicieron los trámites necesarios ante las instancias debidas para que les dotaran de los servicios básicos como el agua potable, la energía eléctrica, el drenaje, entre otros, pero aunque sus esfuerzos no fueron inútiles porque a la fecha pudieron constituirse como colonia “José Guadalupe Martínez”, en relación al servicio de energía eléctrica, sigue siendo un verdadero problema por no contar con las instalaciones necesarias.
Fue en marzo cuando parecía que se acercaba una respuesta favorable para los vecinos, pues Compañía de Luz y Fuerza logró que se estableciera un compromiso entre autoridades y beneficiarios, en el que cada una de las partes aportara el 50 por ciento del total del costo de la obra. Por su parte, los colonos hicieron hasta lo imposible, incluso se endeudaron pidiendo prestado, para aportar su parte y cumplir con lo acordado, pero ¡oh sorpresa! la delegación fue en este caso la que incumplió sin la menor explicación.
Como era de esperarse, y además porque constituye un derecho, los colonos solicitaron una explicación que justificara el actuar de las autoridades, pero tal respuesta nunca llegó; es decir, una vez más no les importó en absoluto lo que pudiera representar esta actitud para los colonos.
Por ello decidieron nuevamente asistir a la dependencia, pero en esta ocasión a exigir la intervención del Jefe Delegacional Horacio Martínez Meza, sin embargo, para no salir de la tonada, no los recibió; a pesar de ello los vecinos insistieron y fue hasta el pasado 15 de agosto que en una audiencia con él, ahora sí, se comprometió a que la Delegación pagará la parte que le corresponde y que tal compromiso sería verificado personalmente por él y que no debería retrasarse más allá del 20 de agosto.
Aunque en esta ocasión el compromiso es de la máxima autoridad delegacional, de todas maneras los colonos no se confiarán, pues desafortunadamente sobran muestras de funcionarios que, a pesar de ocupar cargos importantes, se desentienden con la mano en la cintura de los compromisos contraídos, sobre todo con el pueblo, con la gente humilde a la que creen que pueden menospreciar, ojalá que este no sea el caso.
Mucho se ha criticado a quienes hacen uso de su derecho a la libre manifestación de sus ideas, pero al no tener los recursos para hacerse escuchar y no tener más que la fuerza que les da el hecho de ser muchos, eso es lo que harán estos colonos si es que no se les cumple otra vez.
La experiencia, a través de la misma lucha y de los resultados obtenidos, demuestra que ése es el camino a seguir por parte de la gente pobre; la misma actitud poco seria y de menosprecio de las autoridades es la que la ha llevado a manifestarse. De las autoridades ahora depende el no tener que llegar a ello; por su parte, los colonos sabrán responder, como lo han demostrado en esta ocasión.