El Lunes 28 de Abril próximo pasado, en el diario El Sol de Tlaxcala, se publica que el maíz y el trigo subieron el 49 y el 74 por ciento respectivamente; en el mismo diario (edición del 4 de Mayo), el reportaje de Arturo Gómez Salgado dice que México se encuentra de rodillas por su dependencia alimentaría, y arroja datos realmente duros y escalofriantes de los investigadores del Centro de Estudios para el Desarrollo Sustentable CEDRS como que el 40 por ciento de las tierras cultivable se encuentran abandonadas, que sólo se abastece el 52 por ciento del consumo nacional y se importan 20 mil millones de dólares en granos y oleaginosas. Todo eso nos indica que la soberanía e independencia de México está en un verdadero y grave peligro, sin exagerar, pero lo peor, dicen los investigadores, no hay un plan para enfrentar la crisis alimentaría.
Todo esto viene a cuento, porque en recientes días el mismo diario informaba que el Delegado de la SAGARPA en Tlaxcala, decía que con los invernaderos que se están construyendo y con los que hay, Tlaxcala está en posibilidad de exportar una importante cantidad de toneladas de Jitomate, y de ahí se derivaba la política de seguir apoyando con recursos a los agricultores que aceptaran producir esta hortaliza en los invernaderos.
Creo yo que estas dos noticias aparecidas en pocos días, en el mismo diario, establecen dos ideas acerca del problema agropecuario; primera, el llamado de los investigadores a la conciencia nacional que nos hace ver la necesidad de producir maíz, fríjol, y Trigo, y que millones de tierras están tiradas, mientras millones de nuestros campesinos se van al norte a trabajar, con grave peligro de morirse en el intento de pasar. Y, segunda, la preocupación de las autoridades agropecuarias, el Delegado de la Sagarpa y el Delegado estatal de la Sefoa, quienes predican que la solución a los problemas de los campesinos es la construcción de invernaderos y la producción de jitomate para exportar.
Está claro que la política agropecuaria, impuesta desde hace algunos años, denominada por los técnicos “ventajas comparativas” consistente en que hay que producir lo que deje dinero, y con él obtener después lo que hace falta, ya en realidad fracasó desde hace muchos años y hoy mantiene al mundo en un incremento drástico de los precios y al borde de una hambruna. Los datos son muy claros: los que realmente obtienen ganancias al exportar son los grandes agricultores, que están en condiciones de producir mucho y de buena calidad, tienen los elementos técnicos y el capital necesario, pueden aguantar los vaivenes del mercado internacional y tienen los conectes para la exportación etc. etc.
Por ello, los invernaderos productores de jitomate muy seguramente fracasaran, nuestros campesinos no tienen los elementos técnicos, ni el capital, ni los conectes, ni la experiencia, ni las bodegas ni nada; esto lo saben nuestras autoridades, y si a pesar de ello proceden como se apunta arriba, es porque no tienen otra idea ni otra política, y además porque no les interesan los campesinos minifundistas.
A los campesinos Tlaxcaltecas, ejidatarios y pequeños propietarios, habría que ayudarlos a producir maíz, trigo y fríjol, no sólo porque los necesitamos sino porque lo saben hacer; es cierto que hay dificultades para producir los granos, pero, entonces, debe aplicarse una política para que los campesinos produzcan, ¿ como cuál? Subsidiarlos como hacen todos los gobiernos de los países exportadores de granos, proporcionándoles todo el fertilizante y todos los químicos necesarios, subsidiando los precios, acercándoles las bodegas, combatiendo los liderazgos corruptos, muchos de ellos incrustados en el gobierno. Si no se toman medidas como éstas y otras muchas más, muy, pero muy pronto, lo lamentaremos todos.