En mi colaboración anterior daba cuenta de la desesperación de la sociedad zacatecana ante la ineficacia de los gobiernos emanados del Partido de la Revolución Democrática (PRD), y cómo este hecho permitió el arribo de miembros del Partido Acción Nacional (PAN) a importantes puestos de elección popular como la alcaldía de Zacatecas donde gobierna Cuahtémoc Calderón Galván desde septiembre de 2007.
Con la intención de demostrar las graves deficiencias de las administraciones surgidas del PAN enumeré cada uno de los errores que a mi juicio comete la administración capitalina; lamentablemente, el tiempo ha aportado más elementos de juicio que ilustran sobre lo negativo del actuar de los panistas.
No pretendo nuevamente enlistar todos los males del gobierno local, sin embargo, la trascendencia de un hecho concreto me obliga a regresar al tema para demostrar que las afirmaciones anteriormente vertidas tenían razón de ser. La corrupción mencionada es uno de los males que aqueja a los gobernantes de la ciudad capital y el tiempo ha permitido demostrar que se trata de un hecho real y no de “acusaciones infundadas” como ha declarado Cuauhtémoc Calderón. A estas alturas, se ha filtrado a la prensa datos relacionados con el informe de la Auditoria Superior del Estado (ASE) sobre la contratación de lámparas ahorradoras en condiciones desventajosas para el municipio. Según el informe mencionado, se arrendaron 8 mil lámparas en 33 millones de pesos, cuando la adquisición de las mismas hubiera costado 11 millones, o sea, que estamos hablando de 22 millones de pesos que pagará el ayuntamiento capitalino de más por ese servicio que se instalará a lo largo de 24 meses, es decir, que algunas lámparas sólo estarán en funcionamiento por unos meses, pues el contrato concluye en 2010. No se trata de de inocencia o novatez de Cuauhtémoc Calderón, como han declarado sus defensores; sin duda se trata de un acto de contubernio del alcalde con la empresa arrendadora para obtener beneficios económicos. Dudo mucho que se le finquen responsabilidades al primer edil, pero la sociedad zacatecana sí debiera tener muy presente este hecho que desenmascara a los ambiciosos panistas.
Pero no sólo en la capital están sufriendo las consecuencias de haber elegido a un panista para conducir los destinos del municipio, son víctimas también de estos males los habitantes de Trancoso, que eligieron a Daniel Hernández Juárez, para el trienio 2007-2010. También aquí se repite la historia. Hartos los trancoseños de los malos gobiernos del PRI y PRD, creyeron que la solución era cambiar de partido en el poder; la realidad está demostrando el grave error cometido, pues salió “peor el remedio, que la enfermedad”. Muchas son las coincidencias de la administración trancoseña con la de la capital, lo que despierta la idea de que la mayoría de los panistas están cortados con la misma tijera; basta con enlistar cada uno de los calificativos de este trabajo para comprobar la lamentable coincidencia.
La corrupción también hace de las suyas en la administración de Hernández Juárez y en tan solo nueve meses de gobierno ha despertado serias sospechas sobre la falta de honestidad del alcalde y la ausencia de transparencia en su administración. Un hecho que demuestra lo anterior ocurrió recientemente: el alcalde y tres regidoras de su partido acudieron a una reunión partidista en Querétaro y los viáticos para acudir a ese evento corrieron a cargo del municipio, y para justificar los gastos presentaron facturas de compra de tortillas por 30 mil pesos, o sea, está claro que se desviaron recursos para uso personal.
El autoritarismo, la soberbia y el desprecio a sus gobernados hacen acto de presencia de manera recurrente en la administración trancoseña. Dos ejemplos ilustran lo anterior. Primero. Son comunes los abusos en los que incurre la policía municipal llegando a causar lesiones que han ameritado hospitalización a varias de sus víctimas, en contraparte el alcalde ha defendido a ultranza a los “agentes del orden”, sin ordenar ninguna investigación para clarificar la situación. Segundo. Desde el inicio de su administración los integrantes de Antorcha Campesina hemos solicitado atención a demandas de carácter elemental como servicios públicos elementales para comunidades y colonias que carecen prácticamente de todo, el alcalde que reconoció la justeza y validez de las demandas, y ha hecho múltiples compromisos que incumple de manera sistemática; aunque ha citado a los peticionarios varias ocasiones los ha dejado “plantados”, sin explicación alguna. No resulta difícil concluir que el fondo de la cuestión es la ausencia de compromiso social y el menosprecio a las necesidades de la gente pobre, además de la soberbia del alcalde.
La ineficacia no necesita de mucho para demostrarse, los problemas de Trancoso, como la falta de agua, la inseguridad pública, el abandono de las comunidades rurales, la falta de certeza jurídica sobre la tierra y la ausencia de obra pública, están a la vista de todos, incluso acentuándose día a día sin que se aprecie un plan serio o por lo menos algunas acciones para combatirlos, por el contrario, el alcalde se la pasa de paseo con cargo al erario público y siempre ausente de su despacho, huyendo a sus responsabilidades.
La conclusión no puede ser otra, los gobiernos panistas carecen de verdadero compromiso con las necesidades de sus gobernados, a eso hay que agregarle la corrupción que es característica de sus gobiernos y el abuso de poder en el que incurren en cada uno de sus actos, por ello los zacatecanos no podemos volver a equivocarnos y por ningún motivo debemos confiar en ellos, en futuros procesos electorales, pues como se sabe a los hombres se les conoce por sus hechos, no por lo que dicen de sí mismos o por la propaganda que hacen con cargo a las arcas públicas. Dándoles más poder veremos acrecentados muchos de los males que hoy observamos en menor escala.