La política de vivienda seguida en el estado de Nuevo León -como seguramente en la mayoría del territorio nacional-, por las autoridades estatales, y particularmente por su institución de vivienda (Fomerrey), no es acertada, no es la correcta. No queriendo decir con esto, valga la aclaración, que se esté en cero en cuanto a construcción de viviendas. Esto se desmentiría, para el caso de nuestro estado, al instante, ya que con frecuencia vemos cómo los medios informativos en el estado nos dan nota sobre la entrega de vivienda por las autoridades. Es más, podemos decir, sin temor a equivocarnos y sin contradecir nuestra aseveración, que Nuevo León es uno de los estados del país que más vivienda construye cada año.
Pero, entonces, si se está construyendo vivienda, se preguntará amable lector, ¿por qué hablamos de una errada política de vivienda? Veamos. Antes que nada, debemos respondernos ¿qué entendemos por acertada política en materia de vivienda? A mi juicio, es aquella que promueve la construcción de vivienda, no sólo en cantidad suficiente de acuerdo a la demanda de la población, sino también en calidad necesaria (casas bien construidas, con materiales de buena calidad, con todos los servicios básicos, etc.), pero, sobre todo, entendemos por una política correcta en materia de vivienda, aquella enfocada principalmente a resolver el problema de vivienda de los trabajadores humildes, que conforman la mayoría de la población en el estado, y que carecen de ella. Es, en otras palabras, aquella política que da pasos firmes para abatir ese ancestral problema de los desposeídos de todo, incluso de un pedazo de tierra en su propia patria donde edificar una vivienda digna.
Concretamente en el caso de nuestro estado, esta desatención a la vivienda del pueblo trabajador se comprueba por dos razones: una, porque el número de viviendas que se construyen cada año, comparado con la gran demanda existente entre la población trabajadora, es decir, aquella que gana uno, dos o tres salarios mínimos, es del todo insuficiente. Según la Cámara Nacional de Vivienda (Canadevi), hay un déficit de 400 mil viviendas en la entidad y cada año se construyen sólo 60mil. Pero tomando en cuenta que cada año se forman miles de familias (o se incorporan, por la inmigración, de otros estados) que demandan vivienda, tendremos, en los hechos, que ese déficit se acrecienta año con año. Por otra parte, la inmensa mayoría de viviendas construidas son construidas por empresas privadas, y están destinadas, por sus costos, a las clases media o alta, o sea aquellas que tienen la posibilidad económica de adquirirlas.
En segundo lugar, por el abandono en que se tiene a los asentamientos que promueve la propia institución de vivienda del estado, abandono que consiste en que dichos fraccionamientos no cuentan, después de años de haberse creado, con los servicios más elementales, tales como el agua potable, drenaje, electrificación, escuelas, etc. Lo anterior con el “argumento” de que son “fraccionamientos progresivos”. La consecuencia de esta política es que en Nuevo León miles de familias o viven rentando cuartuchos insalubres con altas rentas, de “arrimados” con familiares, etc., o viviendo en las peores condiciones en lotes en breña sin ningún servicio elemental.
Y esta política errada en materia de vivienda, se vio confirmada, ya que recientemente a Fomerrey le fueron autorizados por el Congreso del Estado recursos por 67 millones de pesos para dotar de infraestructura algunos asentamientos impulsados por ella misma (monto que está por demás decirlo, es una cantidad totalmente insuficiente para atender el gran rezago de obras que hay en dichos fraccionamientos de esta institución). Pues resulta que de esta cantidad aprobada, la institución de vivienda sólo esta proponiendo destinar 10 millones de pesos a la obra de agua potable en la colonia Alianza Real, colonia organizada desde su misma fundación en el Movimiento Antorchista. Lo anterior representa una verdadera bofetada a las necesidades de los colonos de este asentamiento, los cuales han insistido por años que se les dote de los servicios elementales, destacando el del agua potable.
Es necesario, amigo lector, hacer dos precisiones para demostrar que la cantidad de recursos que se está pensando destinar, son del todo insuficientes: en primer lugar, la Alianza Real, en sus dos etapas, esta conformada por alrededor de 6 mil lotes para igual número de familias. En estas etapas del fraccionamiento, hay por lo menos ochenta manzanas. Haciendo unos cálculos simples, y si se quiere rudimentarios, pero que con toda certeza, nos comprueban en lo esencial que estos recursos son del todo insuficientes. Los costos que maneja una constructora por una obra como la red de agua son por alrededor de 800 mil pesos por manzana. Haciendo un cálculo “de buen cubero”, tendríamos que con los dichosos 10 millones alcanzaría para alrededor de ¡12 manzanas!, lo que representa apenas 15 por ciento del costo de toda la infraestructura de la red de agua, o sea menos de la sexta parte de la necesidad. Esto se vio perfectamente confirmado con la respuesta que dio el Director de infraestructura de Fomerrey, quien señaló a los peticionarios en una de las audiencias en que los recibió, que con el recurso planteado, sólo “se tenderían algunas líneas de conducción estratégicas” de red de agua.
En segundo lugar: si bien hay más asentamientos de la institución que están requiriendo recursos, la Alianza Real es, por mucho, el más importante por la cantidad de familias que ahí viven. De donde surge una pregunta obligada: ¿dónde se aplicara el resto de los recursos aprobados?, más concretamente ¿en qué otras colonias y a qué obras se destinarán los restantes 57 millones de pesos? Nada responde Fomerrey.
Hasta el momento de escribir estas líneas, existe el compromiso del Gobernador, el Lic. José Natividad González Parás, de intervenir a fin de que Fomerrey destine más recursos a la obra de agua potable, además de que se cumplan el resto de los compromisos de la minuta firmada el pasado 25 de junio. Para llegar a este compromiso, los antorchistas hemos tenido que realizar varias movilizaciones y un plantón. Dada la palabra empeñada por el mandatario estatal en una reunión que tuvo a bien a dar a los peticionarios, estos decidieron suspender el plantón, a los dos días de instalado, en espera de ver los resultados de la intervención. Creemos que el Gobernador del estado es una persona sensible ante la problemática de la gente humilde, y hará cuanto esté a su alcance para que se destinen los suficientes recursos la obra de agua potable en la Alianza, para que así se vean favorecidas las familias más humildes.
De no darse una respuesta favorable, no le quedara a los colonos antorchistas en Nuevo León más que seguir haciendo uso de su derechos de manifestación, hasta en tanto no se resuelva su petición de apoyo para obtener una vivienda digna.