Mientras muchas vías de comunicación terrestres del estado se siguen deteriorando, provocando innumerables molestias y dando píe a futuros accidentes, el gobierno neopanista de Héctor Israel Ortiz Ortiz se da el lujo de ignorar olímpicamente los trabajos para presentar propuestas de gasto ante la Federación, en los rubros de comunicaciones y carreteras 2009.
El diputado federal Alberto Amaro Corona se quejó ante los medios de comunicación estatales de la negligencia en la administración estatal, cuyo titular de la Secretaría de Obras Públicas, Desarrollo Urbano y Vivienda (Secoduvi), Wilfrido Domínguez Peña, ni siquiera asistió a la reunión en la que se integrarían las propuestas para el próximo ejercicio fiscal, lo que convirtió a Tlaxcala en una de las dos únicas entidades del centro del país (la otra es Colima) que no presentaron solicitudes.
Pero el diputado perredistas y ex edil de Papalotla, fue más allá. Dijo que, a pesar de que tres legisladores federales tlaxcaltecas (el mismo Amaro, Adriana Dávila y Mariano González Zarur) pertenecen a la Comisión de Comunicaciones en el Congreso de la Unión, el gobierno del Estado no ha aprovechado esta presencia, pues, independientemente de los colores partidistas, los tres podrían hacer causa común para atraer la inversión federal a Tlaxcala, toda vez que nuestros caminos, exceptuando quizá las vías principales, se encuentran en zona de desastre.
Esta vez los medios de comunicación hicieron algún eco de las declaraciones de Amaro Corona, pero la problemática del descuido generalizado de varias vías de comunicación secundarias y rurales no es algo nuevo, sino, por el contrario, una queja constante de la población afectada y de diversas organizaciones sociales, que han tomado este problema como algo que se debe resolver con prontitud, ya que la situación de marginación de algunas partes del estado se vuelve más dura debido a la desatención de este problema. Sin embargo, a pesar de este reclamo constante, la política no ha variado ni un ápice.
La política de no canalizar recursos suficientes hacia infraestructura carretera en vías secundarias o rurales no es obra de la casualidad; al contrario, tiene una explicación lógica, y es, además, una de las muestras palpables de cuáles son las prioridades reales de la administración liderada por Héctor Ortiz, más allá de los discursos. De acuerdo con el portal de Internet del gobierno estatal (www.tlaxcala.gob.mx), “el proyecto Gran Visión, el Arco Norte y la autopista Amozoc-Perote” son los objetivos más importantes del gobierno estatal. Todos estos proyectos contemplan el mejoramiento de vías principales, por ejemplo de las carreteras Calpulalpan- Apizaco, Tlaxco-Tlaxcala; no obstante, no se dice nada, por lo menos en la información que fluye a la población en general, de las otras carreteras, de las que comunican a las comunidades marginadas con los centros importantes de la entidad. Como se ve, los problemas de las zonas de menor población no están dentro de la agenda inmediata de nuestros gobernantes.
No estoy en contra de que se invierta en mejorar las autopistas ni mucho menos nuestras arterias viales principales, por lo evidente que resulta esta necesidad. En consecuencia, no son desdeñables los grandes proyectos carreteros que se han ido implementando en Tlaxcala, y seguro que traerán beneficios. Lo que no me parece sano es que solamente se invierta en estas obras y se deje en el abandono lo demás, sumiendo en dificultades a gran número de tlaxcaltecas; esta actitud es todavía más reprobable cuando ni siquiera se tratan de gestionar los recursos necesarios ante las instancias gubernamentales, que es, precisamente, lo que señaló Alberto Amaro Corona.
Pero como la realidad es más terca que la negligencia, los problemas van a rebotarle en la cara a quienes se niegan a atender las necesidades elementales de las zonas marginadas de Tlaxcala, como es, sin lugar a ningún tipo de especulación, la cuestión de las vías de comunicación. Es casi seguro que las comunidades que necesitan arreglo de sus tramos carreteros o pavimentación de los mismos o por lo menos una buena parte de ellas, al ver la desidia del gobierno, estén pensando en realizar acciones, e, incluso, ya las tengan planificadas, como los campesinos del norte tlaxcalteca, pertenecientes al Movimiento Antorchista, que se preparan para asistir masivamente a exigir el arreglo de sus carreteras y que no aceptarán un no por respuesta, ni mucho menos el argumento de la falta de recursos económicos, los que tan displicentemente deja pasar la autoridad.
Parece que en Tlaxcala, es la única forma que tiene el pueblo para que lo escuchen.