Hace un año que los antorchistas empezaron a denunciar los incumplimientos de promesas y arrebatos de soberbia y prepotencia del presidente municipal de Texcoco, Constanzo de la Vega Membrillo, quien reaccionó atacándolos con una serie de calumnias en los medios de comunicación impresos, cibernéticos, radiofónicos y televisivos, gastando, evidentemente, en su campaña montañas de dinero del presupuesto público destinado a obras y servicios; por lo que muchas comunidades se han quedado sin beneficios este año.
Cuando los representantes de más de 25 comunidades como Santa Catarina, San Miguel, San Pablo, Nativitas, San Dieguito, San Berna, Montecillos, Leyes de Reforma, Wenceslao Victoria Soto, entre otras, demandaron las obras y servicios indispensables como drenaje, alumbrado público, aulas, delegación, módulo de policía, agua potable, pavimentaciones y banquetas, etc., Constanzo de la Vega, primero, ni los quería recibir en su oficina, se escondía y siempre se les informaba que tenía reuniones en Toluca. Después, cuando por fin se dignó a recibirlos, manifestó que algunas peticiones sí se podían atender y otras tendrían que esperar, pero eso fue todo, sólo fue atole con el dedo, porque en entrevistas posteriores se negó rotundamente a aprobar las obras, argumentando que no había recursos para su ejecución.
Y al no quedarses cruzados de brazos, ni con la cabeza agachada, y protestaron públicamente, contra la insensibilidad del presidente para resolver las carencias y necesidades de sus comunidades, esto le cayó al presidente como sal a la lombriz y arremetió contra ellos. Expresó ante los medios de comunicación que eran una bola de acarreados, desestabilizadores del municipio, que lo único que pretendían era atacar a su “gobierno amigo” y los acusó de ser grupo de choque del PRI y movido por el Gobierno del Estado. Toda una campaña de mentiras para no atender las necesidades de la gente. Hay dinero para pagar notas periodísticas calumniosas pero no para resolver los problemas sociales.
Otro grupo de 2 mil familias que no tienen vivienda propia, compraron 41 hectáreas del Rancho Santa Martha y le pidieron al presidente autorización de cambio de uso del suelo para lotificar y construir ahí sus humildes viviendas; nunca imaginaron que una simple firma les iba a costar marchas y un plantón que el próximo 2 de agosto cumplirá 4 meses. Constanzo negó la autorización, mintiendo de nuevo: que el predio era de uso agrícola y que si se construían viviendas se rompería el equilibrio ecológico; después, dijo que ese predio estaba destinado para áreas verdes y, finalmente, que el terreno era reserva ecológica. Pero no se conformó con mentir, sino que se atrevió a demandar penalmente a los dirigentes de los solicitantes, acusándolos de fraccionadores clandestinos. Y al no prosperar su demanda (no existen elementos para configurar tal delito), insistió y la ratificó, exigiéndole al ministerio público que buscara resquicios legales, con el fin absurdo de encarcelarlos. Tampoco esta maniobra ha prosperado y hoy los acusa de “ecocidio”.
Constanzo de la Vega ha pretendido que el pueblo texcocano apoyara todas sus maniobras, demagogia y campaña de calumnias contra los antorchistas. En boletines y panfletos arrojados desde avionetas hizo llamados a repudiarlos porque “son extraños al municipio de Texcoco” ha convocado “a defender el territorio municipal a toda costa” y “salirles al paso (por ningún motivo los dejaremos pasar”) en caso de que protestaran. Se trata, pues, de una campaña xenofóbica contra humildes peticionarios: mandó pintar las bardas de todo el municipio con leyendas de “fuera Antorcha de Texcoco”, colgar en los postes, estandartes blancos con el Escudo de Armas del Rey Carlos V, símbolo de su rancia ideología feudal y obligó a sus empleados y tianguistas ambulantes a marchar “en defensa de Texcoco” (so pena de ser despedidos y desalojados en caso de rehusarse). Y, derrochando dinero público, orquestó una consulta a la ciudadanía de si estaba o no de acuerdo con un nuevo asentamiento humano promovido por Antorcha Popular. El resultado, como era de esperarse, fue a su favor; sus correligionarios organizaron dicha consulta y son expertos en chantajes, embarazo de urnas y trapacerías, además de que eran juez y parte; una farsa total.
¿Y por qué tanta saña en sus ataques y mentiras? ¿Por qué tanta insensibilidad para solucionar los problemas que aquejan a los habitantes de Texcoco? Dos razones de fondo explican la represión y la negación de soluciones:
Primera. Los antorchistas no comulgan con su política hipócrita de afirmar: “primero los pobres” y al mismo tiempo dar de garrotazos a los humildes que piden obras y servicios para vivir dignamente. Y porque políticamente no representan votos útiles para sus planes arribistas, o para seguir reteniendo el poder de la presidencia municipal por medio de la imposición.
Segunda. Las 41 hectáreas del Rancho Santa Martha las querían Constanzo de la Vega y su camarilla para hacer el negocio de su vida, pues pretendían construir ahí 25 mil departamentos, de los cuáles iban a obtener más de 300 millones de pesos en ganancias, libres de polvo y paja.
Así se explica tanta fobia y el sitio del centro de Texcoco, utilizando más de tres mil policías, frente una simple marcha pacífica, el pasado 2 de abril, convirtiéndolo en una fortaleza infranqueable, levantando muros metálicos de 3 metros de altura y resguardándolo con perros de ataque y tanques de agua para reprimir a los manifestantes.
Afortunadamente para los pobres, con el paso del tiempo, la población de Texcoco ha quedado convencida de que los solicitantes antorchistas sólo buscan la solución a sus demandas y que el presidente municipal de Texcoco, Constanzo de la Vega Membrillo, es un mentiroso. Con su firma, 35 mil habitantes de Texcoco, apoyan los legítimos reclamos y piden al presidente municipal que deje a un lado su sectarismo e intereses particulares y solucione los graves problemas.