Con motivo de la Encuesta Nacional. Gobierno, Sociedad y Política, realizada por el Gabinete de Comunicación Estratégica, que dirige Liébano Sáenz -en su momento secretario particular del presidente Zedillo-, en la que sale mal parado el gobierno de Zeferino Torreblanca Galindo, se escuchan opiniones cuestionando la credibilidad de las encuestas, el papel de los medios o el alcance de la evaluación. Expongo mi modesta opinión, esperando sea de provecho.
La encuesta de referencia, presentada en el Club de Industriales en la Ciudad de México, evalúa el desempeño de los gobernadores de las entidades federativas en distintos aspectos, exponiendo lo que 500 encuestados de cada estado contestaron sobre corrupción, eficiencia, inseguridad, confianza, representatividad y situación económica de su estado. El gobernador de Guerrero figura entre los gobernadores peor evaluados, con los más altos niveles de desconfianza ciudadana al lado de Ulises Ruiz, de Oaxaca; Mario Marín, de Puebla, y Emilio González Márquez, de Jalisco.
Al respecto, el gobernador Torreblanca reaccionó diciendo que el problema es que ni tiene los recursos ni los invertiría en promover la obra pública o su imagen como gobernador, “no voy a (…) pagar millones de pesos para difundir una imagen en los medios nacionales”, o como ha mencionado reiteradamente, son los medios los que no ven lo positivo de su gobierno. He ahí el problema, decir eso es echar tierra a los ojos, pues el ciudadano común percibe las acciones directamente y por múltiples medios; además, no es cierto que no invierta bastantito en propaganda. Un verdadero ejercicio de autocrítica gubernamental debería empezar por reconocer lo que no se ha hecho o se ha dejado de hacer en beneficio tangible para los gobernados. Pues quienes reprobaron al gobierno de Torreblanca Galindo por el incremento de la corrupción e inseguridad, el empeoramiento de la situación económica, o la falta de programas sociales, ¿mienten acaso? No, decir lo contrario es ofender al pueblo.
Pero el ejercicio autocrítico debería ir más allá, pues ¿únicamente se reprueba al gobierno estatal? Y los gobiernos municipales, ¿no se reflejan en esta opinión del los guerrerenses? A mi modo de ver, algo, pero les toca, porque hay autoridades municipales que han negado atención y beneficios a sus gobernados, no son eficientes sus administraciones, los índices de inseguridad en su municipio son preocupantes, el grado de confianza de sus gobernados es muy bajo, o finalmente porque han usado y abusado de los recursos del municipio en su provecho, ¿no es ésta también una realidad? La lectura completa y correcta de la Encuesta Nacional que comento es que existen, a su escala, los mismos problemas en los dos niveles de gobierno local.
Y esto tiene importancia porque estamos en año electoral, donde volveremos a escuchar los mismos cantos de sirena de “un Guerrero mejor”, para caer en idénticos vicios y problemas. Hago votos porque la ciudadanía empiece a sacar conclusiones propias de las tristes experiencias vividas. Analizar a los individuos y organizaciones por sus hechos, no por sus palabras, es lo que se impone.
Los resultados son contundentes: en cuanto a niveles de corrupción, el gobierno de Guerrero está en los primeros lugares, sólo atrás de Oaxaca, Nuevo León, Aguascalientes y Sinaloa. Sobre que un familiar o amigo haya tenido que dar “mordida” para realizar un trámite o agilizar un servicio, Guerrero está enseguida del DF. Tocante a ineficacia en los servicios en oficinas de gobierno, Guerrero es primer lugar. En aumento de la delincuencia e inseguridad, los peor evaluados son Aguascalientes, Nuevo León y Guerrero. La calificación que se da al trabajo hecho por el gobernador hasta ahora, es de 6.6, sólo por arriba de Oaxaca. Al calificar el nivel de confianza de la ciudadanía hacia su gobernador, el 70 por ciento reprueba a Zeferino, únicamente le gana el de Oaxaca. Igualmente es el que menos liderazgo tiene, pues sólo el 30 por ciento de los encuestados guerrerenses dijeron que su gobernador tiene los asuntos bajo control. Menos del 50 por ciento respondieron afirmativamente a la pregunta ¿Qué tan representado se siente usted por su gobernador? En la evaluación sobre la situación económica en el estado, los peor evaluados fueron Oaxaca, Zacatecas, Jalisco y Guerrero.
Así están las cosas.