En San Luis Potosí ha habido mucha alharaca, desde que se instaló una planta ensambladora de la empresa transnacional General Motors (GM), al señalar que se generarán más de 25 mil empleos, entre directos e indirectos, que San Luis se convertirá en el “Detroit mexicano”, que habrá progreso, aumento en los salarios, etcétera. Y en medio de tan festivos parabienes por la instalación de la empresa, el gobierno del estado, meses atrás, destino 400 millones de pesos, para la adquisición de un predio donde se instaló dicha ensambladora.
Todo parecía viento en popa, pero el diablo que nunca duerme, en un abrir y cerrar de ojos, echó abajo el “progreso de San Luis”. Este día nos despertamos con que la General motors, cierra varias de sus plantas en el mundo; en Estados Unidos, cierra 3 de ellas con motivo de que el mercado mundial se ha contraído por los descomunales incrementos a las gasolinas, y los posibles clientes de la GM, que no tienen interés por adquirir automóviles o camionetas grandes que consumen mucho combustible, ahora, prefieren autos pequeños y austeros. En Estados Unidos, se han ido a la calle 35 mil obreros.
En México, en su planta de Toluca, la GM cierra la producción de camiones kodiak y Volvo, y con ello se produce el desempleo de cientos de trabajadores; analistas económicos afirman que esta empresa transnacional va de picada, y hacia el fondo, por los efectos de la recesión económica que afecta a todo el planeta.
¿General Motors, se levantará?
Es muy difícil que se levante; esta empresa transnacional se encuentra en franca quiebra, y otras empresas automotrices también atraviesan por los mismos problemas, que durarán, dicen analistas, más de 3 años. Un grave problema se cierne, entonces sobre San Luis Potosí, donde el empleo bien renumerado es una aguda necesidad, cuya atención podría frenar la alta emigración de miles de potosinos hacia Estado Unidos, por la falta de oportunidades.
General Motors, un proyecto que se esfuma por la vorágine económica mundial, parece que traerá más desempleo y pobreza a los potosinos; mientras las crisis alimentaria se acentúa y golpea sin clemencia a los sectores más débiles de la sociedad.
Hoy más que nunca es necesario un cambio urgente en la estructura económica del país, una justa distribución de la riqueza nacional y una producción encaminada a satisfacer las necesidades de la población y no para la inmoral acumulación de riquezas de unos cuantos.