El carácter de las autoridades en los tiempos que corren, como en épocas pasadas, se manifiesta a cada paso y de la manera más “natural”; por más esfuerzos que hagan éstas por ocultar ante las masas empobrecidas dicho carácter, le es imposible hacerlo del todo. Es suficiente detenerse a reflexionar un poco, en cualquier respuesta, acción, medida u actividad gubernamental. Se puede ver al individuo tras el ropaje, al hombre tras el actor, el rostro tras la máscara. Todo esto lo menciono, porque las necesidades de servicios y obras básicas de sus agremiados, gente de la más humilde del estado, recientemente obligaron al Movimiento Antorchista de Nuevo León a realizar una manifestación pública y pacífica por las principales calles de la ciudad de Monterrey a fin de obtener una respuesta de las autoridades correspondientes. Dicha manifestación dio como resultado, a sugerencia de las propias autoridades estatales, a una mesa de trabajo entre éstas y peticionarios, donde, hemos de reconocer, se dio en lo esencial respuesta favorable a las peticiones de servicios básicos, de atención médica, etc. Respuesta que los antorchistas estaremos pendientes de que se cumpla a cabalidad. En esta reunión se dijeron algunas cosas que dejan ver precisamente ese carácter de nuestras autoridades actuales.
Se manejaron algunos “argumentos” por los cuales se explicaba dos cosas, a saber: primera, el por qué se atendía a los peticionarios, y, segunda, el por qué no se había dado, hasta entonces, una respuesta a la principal demanda de los peticionarios: la introducción de servicios básicos en colonias muy humildes organizadas en Antorcha. En el caso de la primera, se aducía, por el lado de las autoridades, en la mesa de trabajo, que “los tiempos que corren eran difíciles” (se refiere, claro está, a que el año que viene será año electoral en donde se elegirá, en el caso de nuestro estado, a los presidentes municipales y el cargo de Gobernador) y era importante atender las demandas de las familias para que ciertos grupos de la oposición no “llevaran agua a su molino”. Debemos reconocer la “franqueza” de las autoridades, aunque ésta de poco sirva, y más bien pueda ser interpretada de otra manera. En el caso de la segunda, se aducía una razón de carácter financiero, pues se decía que Tesorería del Estado no había podido liberar recursos por cuestiones -se dijo textualmente- “de flujo en los ingresos y egresos de la tesorería”.
Es importante, amigo lector, detenernos un poco en tales razones, pues, a mi juicio, demuestran precisamente el carácter de las autoridades, es decir, cuáles son sus verdaderos propósitos y a quién realmente defienden con sus políticas. Y, lo más importante, nos comprueban la dificultad a que nos tenemos que enfrentar los pobres del estado para mejorar nuestras difíciles condiciones de existencia.
Veamos. ¿Es que no es razón suficiente la existencia de una carencia tan básica como, por ejemplo, el agua potable en una o varias colonias humildes, para que la autoridad, en lugar de salir al paso con “razones electorales”, atienda dicha carencia? Al parecer las necesidades de los pobres sólo interesan desde la óptica electoral, pues lo que preocupa a la autoridad en sí no es que miles de familias estén sufriendo diariamente por no contar con agua potable, dependiendo del deficiente suministro mediante unas cuantas pipas, destartaladas las más, sino le preocupa mas bien que el problema de la carencia de agua de las familias sirva para evitar que la oposición lleve “agua a su molino”, es decir, les quiten votos en las venideras elecciones.
En el caso de la razón de “flujo” de recursos, término técnico con el que se quiere decir, en otras palabras, que no se tienen recursos (¿?) porque apenas están entrado, vía impuestos, recursos a las arcas de la tesorería, y que los que se tenían se gastaron “en otras necesidades”. Pero debemos, aquí, hacernos unas preguntas: ¿quién paga los impuestos y quién debe ser, por tanto, el principal beneficiario de esa recaudación?, y ¿cuáles son los gastos que se han hecho para que no se atienda demanda de primera necesidad como lo es un agua potable de una colonia marginada? Respuestas: precisamente la gente que reclama servicios. En obras no prioritarias, muchas sólo de relumbrón. Y si no, ¿cuántos millones se gastaron en el Canal de Santa Lucía, y cuántos recursos se gastan en pasos a desnivel? Comprobado: n veces 67 millones, ¡nada más!
Es de desear que tarde o temprano se reoriente la política que se sigue actualmente el gobierno del estado, para que se favorezca a los nuevoleoneses más pobres invirtiendo, no con 67 millones sino cientos (y por qué no, miles) de millones, en obras de servicios básicos, en escuelas, en hospitales, en unidades deportivas, y de esta forma dicho gobierno lograra las simpatías de las mayorías. Las obras de ornato o las que se hacen dizque para “mejorar” la validad, pasan a segundo plano; no son prioritarias, ya sirven las más de las veces a las clases pudientes, a los hoteleros, a los dueños de antros, a las grandes cadenas comerciales, a los dueños de fábricas interesados en que sus trabajadores lleguen temprano, a los que tienen dos o tres carros, o sea a todos, menos al pueblo trabajador. La lucha de Antorcha, precisamente es para que se reoriente esta política en favor de los que menos tienen.