Desde hace varios años, se vive la misma historia en la Huasteca hidalguense: vías de comunicación destruidas por los fenómenos naturales, gente incomunicada, deslaves, accidentes automovilísticos, etc.
Cientos de familias tienen que caminar por veredas en las que podrían hasta morir debido a una caída, porque dichas veredas se separan de los profundos barrancos por escasos 50 cm.
La historia se repite, porque miles de campañas se hacen diciendo que se rehabilitarán dichas carreteras, que se buscarán alternativas para abrir nuevos caminos y, sin embargo, las condiciones de vida de estas familias siguen y seguirán siendo las mismas, hasta que no se ataque el problema de raíz, es decir, hasta que no se construyan carreteras con el material suficientemente fuerte para que resistan los embates de los fenómenos naturales, y hasta que los funcionarios públicos se pongan a trabajar en serio y no sólo hagan discursos (las palabras se las lleva el viento, pero los hechos son los que cuentan).
Para muchos de los que nos encontramos en una zona en la que prácticamente nunca se ha vivido una situación semejante, nos es muy difícil imaginar las condiciones en las que esta gente vive: el ver cómo llevar alimentos a la casa para la familia, si se encuentran enfermos buscar de una u otra forma la solución para trasladarlos a los centros de salud más cercanos (de 3 a 4 horas a pie, cuando las condiciones de los caminos son óptimas); para nosotros es imposible hacernos una idea de lo que estas personas viven día a día, y los peor que cuando los vemos, tan humildes, a veces con su ropas todas desgarradas por la falta de dinero para comprar otras, sucios (porque el “les llegue agua a sus hogares” es sólo una frase hecha), les hacemos caras, nos alejamos de ellos, como si tuvieran lepra y nos la fueran a contagiar, algunas veces hasta los insultamos y mucha gente llega a maltratarlos. ¡Ah, cómo me gustaría que gente como esa viviera sólo 5 días en estas condiciones! Y si a esto le sumamos la falta de atención por parte de las autoridades para llevarles obras y servicios, tenemos entonces un ejemplo de lo que se vive en estas zonas, que de tan apartadas nadie las ve.
La gente debe abrir los ojos y se darse cuenta que, para lograr que las cosas cambien, se necesita cambiar su forma de pensar; debe darse cuenta de que solamente unidos es como lograrán los beneficios necesarios para las masas populares, debe saber que esta vida no sólo está hecha de sueños sino que tenemos que hacer todo lo posible para que estos se hagan realidad.
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