Si a la escala de precios sumamos la creciente ola de delitos en SLP, hay que esperar un estado de choque en el entorno social que agravará más las cosas si nuestras autoridades se mantienen en la política del avestruz para huir de las agresiones de la realidad.
Por ejemplo, actitudes beligerantes como las del comercio organizado que más que sugerir parecen dar órdenes al edil Jorge Lozano Armengol, para que implante una “cero tolerancia” al sector del comercio informal, pueden dar al traste con la poca estabilidad social que nos queda. Antes que cumplir caprichos, JLA deberá tomar en cuenta que estos mismos señores en tiempos de Mario Leal Campos, cuando mayor violencia se ejerció contra el ambulante, incumplieron muchas de sus promesas, como remozar el pasaje Hidalgo, que sigue con los mismos sucios y feos anuncios y tampoco cambiaron sus viejos y sucios toldos, ni nada de los demás.
Además, amparados en la “tolerancia” que dicen disputar a los informales, los señores “establecidos” venden chatarras y frituras y, en la explanada de Ponciano Arriaga, con todo el descaro e impunidad, ponen en las jardineras su mercancía ¿y quién les dice algo? ¿Dónde esta el embellecimiento de la ciudad?
No es problema del ambulante que Hacienda sea capaz de crear sistemas para incrustarlos en la base contribuyente, que el poder adquisitivos de los consumidores se reduzca desplomando las ventanas; mucho menos que esos “buenos cristianos” olviden que el sol sale para todos y que todos tiene derecho a hacer su lucha por la vida; ahora tratan de volver por sus fueros y no les importa ridiculizar también a JLA dándole órdenes en público, la pregunta es ¿acaso esta es presión contra la autoridad? ¿Le harán caso al tiempo?
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