Me preocupa y me inquieta y también a mis compañeros del Movimiento Antorchista, la forma en que se dirige la administración estatal, la conducta y acciones que llevan acabo algunos funcionarios, que se niegan a atender las necesidades y peticiones de la ciudadanía, sobre todo, de los sectores más empobrecidos de nuestra entidad. Tal conducta contrasta abismalmente con el discurso del mandatario estatal, Marcelo de los Santos Fraga, cuyo contenido es “apoyar a los que menos tienen y que nunca han tenido”.
Los antorchistas hemos sufrido en carne propia este duro trato de funcionarios estatales que no sólo se niegan a resolver las demandas que se les plantean, sino además, se han convertido en unos maestros de la mentira y la doblez, cuando se trata de cumplir con los compromisos que asumen, compromisos en los que “empeñan su palabra” y que suscriben con su firma. Van los ejemplos:
El pasado lunes 21 de julio, suspendimos una manifestación que llevaríamos a cabo miles de antorchistas en protesta por el incumplimiento al compromiso de dar solución a nuestro pliego de demandas, algunas de ellas con más de 4 años de antigüedad, pliego en el que destacan, la pavimentación de 5 caminos, 4 redes de agua potable, 2 perforaciones y equipamiento de pozos y 5 redes de drenaje, para diversas comunidades rurales y 21 electrificaciones para colonias y comunidades marginadas.
La marcha se suspendió porque importantes funcionarios de la secretaría general del gobierno del estado se comprometieron a que, precisamente ese lunes mismo, se tendrían respuestas concretas de cuántas de las obras se llevarían a cabo y en que tiempo se iniciarían. La respuesta en la práctica es igual a cero. Por atención en palabras no podríamos quejarnos, pero no hubo soluciones.
Otra demanda urgente es el otorgamiento de las claves de centro de trabajo a varios planteles educativos que no cuentan con el apoyo oficial, como la secundaria del fraccionamiento Plan Ponciano Arriaga, el preescolar de la colonia 6 de junio y del fraccionamiento el Terremoto y la primaria de la colonia Ciltlalmina en Ciudad Valles, que debieron entregarse a principios del mes pasado, según compromiso firmado por altos funcionarios de la secretaría general de gobierno.
Lo peor es que las obras cuya construcción ya se había iniciado, se interrumpieron de manera intempestiva; es el caso de los preescolares de la colonia 6 de junio y Quintas de la Hacienda, las primarias de la colonia los Magueyes y del fraccionamiento Agua Real y la secundarias de la colonia Plan Ponciano Arriaga y la técnica 83, bajo el argumento de que se le acabó el presupuesto a la SEGE y ahora, las va a construir SEDUVOP. Estas maniobras de “presupuestos” despiertan sospechas porque el plan de construcción tiene como término el inicio del ciclo escolar, y estas obras no tenían ni el 50% de avance al ser interrumpidas, y el ciclo escolar pronto iniciará.
Negativa y engaño es lo que percibimos los antorchistas de los funcionarios de gobierno, respecto a nuestro modesto pliego de demandas que es la reducción al mínimo de una infinidad de peticiones planteadas desde hace más 4 años. A nuestras peticiones, reducidas en este año, no podemos renunciar porque representan, prácticamente, la sobrevivencia de cientos de habitantes de comunidades marginadas y colonias pobres, que durante muchos años, han vivido en la miseria y el abandono.
Por todas estas razones, el próximo miércoles, 30 de julio, los antorchistas hemos decidido reiniciar nuestras manifestaciones, pues ya no podemos seguir esperando más tiempo, ni soportando burlas de los funcionarios implicados. Invitamos a todos nuestros compañeros a que se sumen a un plantón, que instalaremos frente a Palacio de Gobierno, y que levantaremos sólo si existen respuestas cabales y efectivas a nuestras peticiones.