No cabe duda que, siempre que libramos una lucha a favor de los que menos tienen, nos enfrentamos a un verdadero monstruo. Desde vísperas de la marcha que llevamos a cabo el pasado jueves 21 de agosto, y que culminó en las oficinas de la Secretaría de Desarrollo Rural y de Desarrollo Social, sabíamos de antemano la guerra mediática a la que nos enfrentaríamos (llena de insultos de mala fe y mentiras descaradas que nos imputarían los señores del poder).
Desde un día antes, y durante la movilización, el señor secretario de Desarrollo Social, Javier López Zavala, trató de desvirtuar nuestra marcha, en el sentido de que no había hecho promesa alguna con Antorcha Campesina; pero, por citar un ejemplo, una solicitud para la introducción de energía eléctrica, en la junta auxiliar de Santa María Guadalupe Tecola, se planteó desde inicios de este sexenio, con el entonces titular de la dependencia, Jorge Estefan Chidiac, y fue avalada -hace año y medio- por su sucesor, Alejandro Armenta Mier, hoy flamante dirigente estatal del PRI.
Como ésta, existen muchas peticiones de la capital y de otros municipios del interior del estado. Y, si en el último de los casos, algunas no las realizamos directamente con el licenciado Zavala, sí las planteamos a la dependencia a su cargo, y no porque ahora se avecinen elecciones (las federales de 2009) o porque el señor secretario tenga sus legitimas aspiraciones, vamos a dejar de luchar sólo por quedar bien e irnos por la línea del menor esfuerzo. Es cierto que algunas demandas se han resuelto (en una actitud de gente bien nacida es justo reconocerlo); pero también es cierto que existen muchas que se han quedado en el archivo muerto o, simplemente, en el cajón del escritorio, desde hace un buen tiempo. Entonces, ¿donde está la irracionalidad o las ganas de fregar, de las que hablan “calumnistas” como Norma Sánchez Valencia?
Como seguramente nuestras marchas y plantones les causan escozor a los señores secretarios de Estado, ni tardos ni perezosos, nos soltaron a los cancerberos. La señora ex diputada local, desde el título de su libelo, mostró que le ganaron las vísceras y evidenció lo poco que sabe de nuestro movimiento; sólo refiere los viejos rollos trillados que han utilizado nuestros adversarios cuando de denostar se trata. O que nos diga, ¿cuándo su persona, familiar o allegado han recibido intimidación alguna por no querer entrarle a esta agrupación? En cuanto a los supuestos “muertitos”, que ella dice han existido por no estar de acuerdo con los lineamientos antorchistas, la dama exhibe el mismo discurso de los perredistas trasnochados que, a estas alturas, carecen de absoluta credibilidad.
Por lo que se refiere a la presunta “forma fraudulenta” de repartir los apoyos gubernamentales de este sexenio, no sabemos si la ex diputada no conoce o peca de ingenua, porque cuando se asignan recursos para obras todo ello debe pasar por filtros, como la Secretaría de Finanzas y la Secretaría de Desarrollo, Evaluación y Control Administrativo. Pero, en todo caso, si cuenta con pruebas sobre la “malversación de recursos” de la que habla, ¿por qué no hace la denuncia ante la autoridad competente?, ¿al hecho de no hacerlo no debería llamársele complicidad? Seguramente le falló su bola de cristal.
Norma Sánchez nos acusa de medrar con las condiciones de vida de nuestros acarreados, aquí la gris ex diputada no se mordió la lengua. Que no nos diga que la gente que “movilizó” en sus actos de campaña llegó volando o por su propio pie, y que ella -a diferencia de nosotros- sí les proporcionó un suculento banquete. Y si por exhibir pobreza aquellos que menos tienen, los consideró changuitos, salta a la vista su fobia y menosprecio hacia quienes alguna vez dijo representar.
Ella fue diputada y, en un acto de verdadera congruencia, tuvo la oportunidad de oro para revisar -con lupa- todas y cada una de las cuentas públicas de los municipios que gobierna Antorcha (donde los recursos oficiales se han manejado de manera transparente y a favor de la gente), si no lo hizo entonces, fue porque sólo levantaba el dedo y, en una actitud agachona, obedecía ciegamente lo que le ordenaban sus jefes de bancada o el presidente de la Gran Comisión del Congreso local.
Si tenemos que cerrar las calles para llevar a cabo nuestras movilizaciones es porque, hasta ahorita, no se ha visto que alguien pueda ocupar el espacio aéreo para actos de esta naturaleza, y, desde luego, porque exigimos al gobierno que cumpla sus promesas y compromisos con el pueblo, y no lo dejaremos de hacer sólo porque la señora se erija falsamente como “defensora de los derechos de terceros”.
Como nosotros no tenemos dueño, ni se limita nuestra ilusión a buscar un hueso, continuaremos con nuestra lucha, hasta mejorar sustancialmente la calidad de vida de nuestra gente. Por eso, este miércoles 27 estaremos realizando, nuevamente, una gran movilización desde diferentes puntos de la ciudad, para culminar en Casa Aguayo, sede del Poder Ejecutivo, donde nos instalaremos en plantón permanente hasta el final de este sexenio, independientemente de que a la ex legisladora se le haya sumado uno que otro plumífero y amanuense.