Es verdaderamente inconcebible la pasión tan desmedida con la que ciertos “columnistas” e “ideólogos ilustres” del PRI defienden -esmeradamente- a los secretarios de despacho del Gobierno del Estado. Pero bueno, si los defendieran con información verídica no habría tanto problema, valdría la pena el “chayo” que reciben o, como ellos mismos lo definen, su “plato de lentejas”; sin embargo, el problema reside en que -haciendo gala de “rectitud”- pretenden sorprender a la opinión pública con una serie de mentiras.
A Ociel Mora, que celebró que sus amigos de Antorcha Campesina se muestran dispuestos al debate, queremos decirle que nosotros, en primer lugar, como gente honrada, limpia y sin mala fe, no contamos con amigos de su calaña, esos sólo los tiene Ociel en Gobernación y Sedeso, los que lo benefician con prebendas. En segundo lugar, ¿qué calidad de debate en la polémica y guerra de ideas puede exponer una mente tan “brillante” como la de Ociel Mora? El que lleva las de perder es él. En cuanto a la supuesta mala imagen pública que atribuye a nuestro movimiento, pues eso solamente está en su cabeza, sus patrones se lo han hecho creer, o sea, desde ahí se puede observar la “calidad moral e intelectual” de aquellos en los que ciegamente confía.
Él “argumenta” que nuestros representantes reciben recursos del erario donde Antorcha es gobierno; aquí, el columnista finge demencia, al igual que la ex diputada por Tetela de Ocampo en la legislatura pasada, Ma. Norma Sánchez Valencia, porque son los Ayuntamientos -representados por regidores de todos los partidos políticos- los que manejan los recursos. Sus investigaciones ante el órgano de fiscalización dejan mucho que desear, eso es porque hasta en esas cosas tan sencillas demuestra de qué está hecho.
Según él, se preocupa por la pobreza como fenómeno social; sin embargo, nos gustaría que nos respondiera ¿qué ha hecho para abatir ese grave rezago?, ¿en qué ha coadyuvado?, ¿cuándo ha llevado acabo trabajo de campo, para conocer las verdaderas carencias de los agricultores?, ¿cuándo se han parado frente con un grupo de colonos ante una dependencia gubernamental como las que él y Norma Sánchez tanto defienden, para llevar infraestructura con los que menos tienen? Así es que, en esta materia, resulta obvio que Ociel Mora es el menos indicado para opinar, y no es descalificación, simplemente que el señor no tiene calidad moral para ello. No puede gritarle al toro desde la barrera.
Se jacta de decir que es de los pocos que conocen y escribe en algunos diarios por su “experiencia” laboral en asuntos de pobreza e indigenismo. Le pasó como al loco del Periférico: todos estaban mal y sólo él venia en sentido correcto. No señor, no es con recetas y opiniones sacadas de la manga, o alguna que otra ocurrencia, como se resuelven los problemas de nuestras comunidades indígenas. Para eso se requiere ser auténtico, aplicar políticas públicas serias, eficientes y responsables, y que quienes nos gobiernan se dejen de simulaciones.
Dice Ociel que en nuestra organización sólo existen dirigentes y súbditos, lo que no sabe es que nosotros -a diferencia del círculo social en el que él se desenvuelve- nos tratamos con absoluto respeto y cada quien es lo que quiere ser, los dirigentes se hacen por su trabajo y resultados ante la sociedad en general. Aquí, en esta organización, hasta el más novato recibe un trato cálido, camaraderil y fraterno, de nuestros más altos dirigentes, cosa de la cual no pueden presumir priístas ni panistas, mucho menos el señor Ociel Mora y su inframundo.
En cuanto al libro de la “Doctora” Estela Martínez Borrego, del cual se retroalimenta el columnista, cabe preguntar: ¿quién le dijo a Ociel que sólo por estudiar en la Sorbona una persona es dueña de la verdad absoluta? Ese documento, si así se le puede llamar, no es más que un simple y miserable libelo lleno de infamia, con sólo acusaciones -como él mismo dice-, que no han podido probar nuestros más acérrimos enemigos.
Esto nos recuerda a la gran “izquierdista” Rosario Ibarra de Piedra, más Piedra que Rosario, que lejos de presentar iniciativas de ley históricas con trascendencia en nuestra sociedad contemporánea, sólo usó la más alta tribuna del país para calumniarnos y, ahora, María Norma Sánchez Valencia intenta imitarla, aunque en una versión mucho más burda.
Ya que Sánchez Valencia y Ociel Mora han hablado de “muertitos”, los retamos a que nos demuestren un solo caso en el que algún antorchista sea el culpable de dichos homicidios; de lo contrario, como siempre, sólo se confirmarán como unos vulgares calumniadores, enemigos de la verdad. Y si como dice Ociel no tiene nada personal contra el Movimiento Antorchista y su anhelo es que le invitemos un chocolate, le invitamos todo el que quiera, nada más que deje la deshonrosa tarea de golpear por consigna.
Los señores secretarios de Estado pueden defenderse solos, ¿acaso Ociel considera que no tienen la capacidad para hacerlo?...nada más necesitan resolver las demandas ciudadanas y cumplir con la tarea que les ha encomendado el señor gobernador.