En las condiciones en que realizan su trabajo las organizaciones sociales, que para su existencia se valen de sus actividades y recursos propios, es digno de reconocer cuando alguna de ellas celebra un año más de existencia, como ocurrió con el Aniversario XVI del Movimiento Antorchista en el municipio de Texcoco, pues desde hace un año han realizado su trabajo cotidiano bajo una tupida granizada de agresiones y calumnias por parte de su presidente municipal, el perredista Constanzo de la Vega Membrillo.
Probablemente resulte ocioso recordarlo, pero los municipios mexiquenses del Oriente del Valle de México son gobernados por el Partido de la Revolución Democrática (PRD), quedando como una mancha en este mapa amarillo el municipio de Chimalhuacán, donde se encuentra al frente un gobernante surgido de las filas antorchistas. El comentario viene a cuento porque muchos ciudadanos votaron por el PRD con la esperanza de que los gobernantes de este partido atendieran las demandas elementales de la gente y se diera un trato digno a los peticionarios, sin embargo, no ocurrió así, es más, particularmente difíciles son las condiciones en que trabajan las organizaciones en la Zona Oriente del Valle de México; el PRD resultó más intolerante que el mismísimo PRI, al que tanto criticaron o, peor aún, tan represor como el PAN, quien tiene en el estado de Querétaro los mejores ejemplos de soberbia e intolerancia.
De tal suerte que las organizaciones que no pertenecen o no se someten al perredismo, seguro es que no entren en los planes de gobierno o, lo que es más grave, sean objeto de represión, como en Ecatepec e Ixtapaluca; y aunque en Texcoco no se ha llegado a la represión directa, sí llama la atención los operativos con alta concentración de cuerpos policíacos y de golpeadores para atender la inconformidad ciudadana.
Así las cosas, resulta digno de reconocer la celebración del XVI Aniversario del Movimiento Antorchista en Texcoco, pues de sus 16 años de vida en este municipio, 11 han realizado su trabajo teniendo a un gobierno adverso, es decir a un gobierno perredista, y eso sin contar que un trienio anterior a 1997, el gobierno estuvo formado por una alianza PRI-PRD, que no dio mejor trato a las colonias antorchistas.
El reconocimiento es mayor por cuanto que la colonia Leyes de Reforma, donde se celebraron los 16 años de vida antorchista en Texcoco, cuenta con prácticamente todos los servicios: agua potable, electricidad, drenaje, calles pavimentadas -salvo dos callecitas que aún les faltan-, escuelas, Centro de Salud, una Escuela del Deporte, etc. Alguien podría pensar entonces cuál es la injusticia si ya cuentan con todos los servicios; pues sí, pero resulta que la inmensa mayoría de las obras las han realizado otras instancias de gobierno y no las municipales, obras que, a decir de sus dirigentes, les ha constado una intensa labor de gestión y movilización de los vecinos de esta colonia.
Pero las dificultades para el trabajo de una organización bajo un gobierno perredista lo muestra la historia reciente de Texcoco, pues ha sometido al antorchismo a una tupida guerra mediática en su contra, mediante calumnias y mentiras difundidas por todos los medios y con todos los recursos al alcance del gobierno texcocano. ¿Cuál es el fondo de tanta rabia y tanta sevicia? Sólo el hecho de que a la dirigencia antorchista se le juntaron tantos solicitantes de terrenos y encontraron un predio donde caben dos mil de ellos, mismos que para el PRD representan un peligro de perder el poder, el riesgo al que se enfrentarían si Antorcha crece, como cínicamente lo han declarado en sus sesiones de cabildo los regidores perredistas. Para cumplir su objetivo, empezaron por negar el cambio de uso de suelo del Rancho Santa Martha, en donde Antorcha pretende dar vivienda a dos mil familias y no 25 mil como dice el presidente municipal perredista para provocar irritación entre los texcocanos.
Gracias a que la necesidad y la razón está de lado de los solicitantes de terrenos, la campaña en contra de estos humildes ciudadanos no prosperó, y en medio de esa injusta agresión, la celebración de los 16 años de vida antorchista en ese municipio viene a ser una “cachetada con guante blanco” a un gobierno perredista, a un partido que presume su origen popular, el que por cierto hace mucho tiempo olvidaron y en el que Texcoco es un ejemplo de lo que le espera a cualquier población que caiga en las manos de gobernantes perredistas.
Felicidades pues a los antorchistas de Texcoco, particularmente a los de la colonia Leyes de Reforma, su trabajo redundará en nuevos éxitos, de eso no existe la menor duda.