Se acaba de cumplir el primer semestre del mandato de Leonel Godoy Rangel, y, lejos de ver solución a los graves problemas que aquejan a los michoacanos pobres, en cuanto a vivienda, educación, salud y empleo, cada día se vienen agravando, ocasionando, con ello, las constantes manifestaciones de inconformidad de ciudadanos que se han visto obligados a protestar públicamente para exigir que dicho gobierno cumpla sus compromisos de campaña.
Estos seis meses no han sido suficientes para que el gabinete de “bajo perfil”, como lo definió el mismo Leonel Godoy, tome las riendas de los asuntos y busque realmente una solución de fondo a los conflictos que se han venido generando en el interior del estado, y todo por su falta de operación política.
Haciendo un recuento de los problemas en donde se ha visto que falta más oficio político de la administración estatal para atender a tiempo las inconformidades, es en el conflicto postelectoral del municipio de Cherán, donde el PRD, partido que hoy gobierna el estado, se niega a aceptar su derrota después de que el pueblo decidió en las urnas darles la espalada por su mal desempeño durante varios trienios.
Otra grave problemática que no ha querido atender, y no por falta de recursos económicos o porque sean demandas que estén fuera de la legalidad, sino por falta de voluntad, es la relacionada con el Movimiento Antorchista, que lleva más de 18 meses en plantón en el Centro Histórico de la ciudad de Morelia, esperando a que sean atendidas las demandas de primera necesidad para cientos de familias de escasos recursos.
Para los antorchistas michoacanos la llegada al poder de quienes pregonaban ser de “izquierda”, cuando eran oposición al gobierno, lejos de resolver las necesidades que por años han padecido, se agravaron, pues desde la administración de Lázaro Cárdenas Batel han librado una intensa campaña para exigir que sean incluidos en los programas de gobierno, pero siempre son ignorados.
Y no sólo eso. Durante el sexenio pasado, lejos de ser escuchados y atendidos, fueron brutalmente agredidos por las fuerzas policiacas al mando de Leonel Godoy Rangel, quien fungía como secretario de Gobierno, cuantas veces salieron a las calles a exigir la solución a sus justas demandas.
Hoy, como gobernador, Godoy Rangel ha mostrado un total menosprecio a las demandas de los antorchistas michoacanos, pues, lejos de atender y buscar una solución real y de fondo a la problemática, ha utilizado plumíferos a sueldo para calumniar y desprestigiar al Movimiento Antorchista, con el argumento de que es la organización la que primero debe liquidar un adeudo catastrófico que tiene con el gobierno del estado, sin que de ello presenten pruebas.
Otro grave problema, al cual se ha sumado toda la ciudadanía, es la falta de seguridad en el estado; cada día se eleva el número de ejecuciones y robos a casas-habitación; los grupos delictivos actúan impunemente bajo la protección del propio gobierno.
Por todos estos malos resultados durante los primeros seis meses, el gobierno ya demostró su falta de capacidad para resolver los problemas; y las constantes movilizaciones que se generan en la ciudad son responsabilidad del gobierno por su incapacidad para atender los problemas y buscarles solución; por tanto, es obvio que resultó ser un fraude para el pueblo de Michoacán, porque, de lo mucho que prometió en su campaña, no ha cumplido con nada.
No debemos olvidar que los perredistas, cuando eran oposición, amparados en los derechos que otorga la Constitución política, recurrieron a marchas y a mítines, y resulta que hoy que ya son gobierno, son enemigos acérrimos de este tipo de lucha, pues hasta pretenden reglamentar las marchas.
Esto deja claro que los gobiernos perredistas no son la alternativa para lograr un verdadero mejoramiento de las condiciones sociales y económicas de los grupos más marginados, sino que, lejos de ello, se han venido convirtiendo en los grupos más reaccionarios y retrógradas que pueda haber en Michoacán, y en todo el país.